Finde en Cádiz con los suegros y las cuñadas… como el anuncio de Frenadol, no? Me lo tomo o no me lo tomo? Que no, hombre, que ha estado muy bien, y eso que las previsiones meteorológicas decían poco menos que íbamos a tener nieve hasta las rodillas… Celebrando el aniversario de boda de mis suegros nos plantamos en Sanlúcar para pasar el finde y la verdad es que ha merecido la pena.
El hotel, Abba Palacio de Arizón, bien a secas, habitaciones enormes pero con olor a humedad, el desayuno del domingo sencillamente un desastre: poco, mal y tarde… probablemente se hubieran merecido una hoja de reclamaciones, pero bueno, tampoco hay que hacer sangre… aún así, les dejé un recadito en el Tripadvisor... Día espectacular y paseo por Sanlúcar para acabar en las bodegas Barbadillo. Superinteresante y muy bien explicado, sí que mereció la pena. Almuerzo en Bajo de Guía, Bigote, como no podía ser menos. Mesa con vistas a Doñana y comida rica rica, un gustazo para los sentidos. Cafelito en el palacio del Marqués de Medina Sidonia, recomendación acertadísima de un taxista. Y rematamos la faena con tortillitas de camarones en Balbino, otro clásico sanluqueño.
Domingo en Cádiz, entrada majestuosa por Carranza, paseíto urbano para acabar ya por la tarde en la Caleta, escuela de perroflautas… valiente juntiña de malabaristas, adiestradores de perros, aprendices de capoeira, titiriteros, saltimbanquis y demás gentes de mal vivir… un pico y una pala!!!
3/4/5 Febrero
Segunda escapada bajo cero: Aliseda, cerca de Cáceres, casa rural La Tierra Roja. Típica casa de pueblo tipo Alosno con sólo 6 habitaciones, no se presentó nadie más, así que al final nosotros solos todo el finde… Víctor, el dueño, mimándonos con vinito a la llegada y churros recién traídos en el desayuno… muy amable y servicial. Tras sus indicaciones, nos plantamos en el mismo casco histórico en 20 minutos, coche en el parking Obispo Galarza y, hala, a pasar frío… Cáceres muy bonito, muy cuidado pero, no sé, como si le faltara alma, demasiada piedra… nos pasamos por curiosidad por el hotel / restaurante Atrio… la pera limonera… hotel 5 estrellas / restaurante 2 estrellas Michelin… menú desde 99 a 119€, bebidas no incluídas… cotizadísimo el Toño de los cojone… acabamos en La Cacharrería, tapeo de diseño muy recomendable. Cafelito en la Plaza Mayor y merienda / cena “en casa”, al calor de la chimenea.
Ya el domingo, de vuelta a Sevilla, parada en Mérida: teatro, anfiteatro, puente romano y ruínas varias que te vas encontrando mientras callejeas. Tapeo ibérico en La Despensa del Castúo… pas mal… Se me olvidaba el Museo de Arte Romano, obra de Moneo; no dio tiempo a ver mucho, pero el edificio en sí muy muy bonito.
11/12 Febrero
Una semana pidiendo y recogiendo avíos para la escapada con las niñas a Sierra Nevada: pantalones, botas, monos, guantes, trineo, motonieve… si es lo que yo digo, o se va en condiciones o no se va… Madrugón el sábado por la mañana y rumbo al Veleta junto con José Antonio, Cristina y sus cachorros; a media mañana ya estábamos arriba, y un rato más tarde niños y padres, ya bien pertrechados, tirándonos por las pendientes con el trineo de Antonio. Al principio mucha espectación, caras de sorpresa y risas nerviosas, a la media hora ya estaban todos o aburridos o congelados, los 5 niños y 3 adultos… la próxima vez voy solo… En fin, almuerzo bajo cero (cuando digo “bajo cero” quiero decir “literalmente bajo cero”) en plan tortillita de patatas y filetito empanado; más tarde muñequito de nieve de rigor (llevábamos hasta la zanahoria, jeje..) y a las 4 ya íbamos camino del hotel. Paseíto polar por Granada y de vuelta al hotel para baño de espuma de las niñas y cena campestre en nuestra habitación… más tortillita de patatas, más filetitos empanados, más paté…
Mañana de domingo, desayuno familiar en la habitación de arriba… cafelito de Nespresso, magdalenas, colacaíto, galletitas… ya se habían acabado los filetitos y la tortilla de patatas… Check out y rumbo al Parque de las Ciencias de Granada: muy muy bien, los niños disfrutaron casi más que en la nieve, dinosaurios, cuerpo humano, torre mirador… lástima que los domingos cierren a las 3 de la tarde, se nos quedaron algunas cosillas pendientes... Acabamos la escapada granaína con almuerzo en Huétor Vega, Las Perdices, también muy recomendable, calidad y buen precio.
Y ya está bien... se acabaron las escapadas, que ya nos vale… Ah, agradecimientos: gracias de corazón a Martos, Antonio y María, sin cuya ropa de nieve y trineo no hubiera sido posible nuestra aventura ártica.