Muchas bandera, muchos colore, muchas luse (…) pero tambien alguna que otra sombrita, para mí principalmente dos: la primera es que se hizo muy corta en el tiempo, a todo el mundo le quedaron pabellones por visitar y espectáculos por ver, justamente por culpa de la segunda, y es que realmente acabó muy masificada; a pesar de que al poco de empezar ya dejaron de vender los pases de temporada, las últimas semanas llegaron a ser una auténtica pesadilla con tanta gente.
¿Un día cualquiera en la EXPO? Pues depende de si me dices en mayo o si me dices en septiembre. Al principio poquita gente y todo nuevo, ni idea de qué te ibas a encontrar en cada pabellón. La gente plano en mano preguntando por el Pabellón de Rusia… una hora de cola al sol para darse cuenta de que dentro no había na... Nunca máis, Mariano, la próxima vez mejor preguntamos… Pues eso, la gente al final ya mu escarmentá y mu resabiá, preferible 3 horas de cola en el de Japón que ver 7 pabellones guarripeich, o sea…
La cabalgata, que al principio era algo que uno se encontraba por casualidad de camino de un pabellón a otro, acabó siendo algo muy valorado y esperado, y el recorrido se abarrotaba a diario de gente esperando desde mucho antes de que Curro y Els Comediants salieran. Igual le pasó al espectáculo del lago: al principio éramos pocos los que íbamos a verlo y al final se puso imposible… hasta se llegó a hacer un segundo pase más tarde que acabó también masificado.
Cada día se celebraba algo diferente, día de La Rioja, día de Marruecos, día Coca-Cola (…), papelito naranja a la entrada con el programa de actividades y, hala, a planificar el día… pero había cosillas a las que no se le daba difusión, y para eso estaba el compañero Pedro Viqueira… Qué fichaje!!! Él fue quien nos llevó de gira por la Plaza América el día del ron (siego como una panarra acabamo…), nos apuntó al concurso de beber cerveza del Kangaroo Pub (vaya pechá de alitas de pollo y cerveza…), nos descubrió el bar del Pabellón de Suecia… un figura… lo dicho, eso fue un fichaje y no Manu del Moral…
Se puso de moda el pasaporte EXPO’92, tol mundo acabó con uno, u dos, u tres (…), de hecho nosotros tuvimos que hacer uno sobre la marcha ante la demanda de más y más visitantes que llegaban a la carrera con su pasaporte abierto pa que se lo sellaras… de hecho tuvimos que hacer varios sellos porque nos lo robaban una y otra vez… con cadenita y to… que tiene cojone que en un pabellón oficial, con cámaras hasta en las taquillas y que nos robaran no sé cuántos sellos…
Otra cosa que se puso de moda fueron los pins, muchos pabellones los regalaban, otros los vendían, mucha gente los cambiaba… a lo tonto a lo tonto conseguí una colección bastante respetable, algún marchante interesado? Oye, que tengo piezas únicas, a ver dónde vas a conseguir el pin oficial de los Juegos Olímpicos Pekín 2000? He oído 100€? El caballero de la corbata verde ofrece 120… Vamo, vamo, que me los quitan de las manos!!!
Bueno, ya voy terminando… me dejo mucho en el tintero, más por no aburrir con las historias del abuelo cebolleta que por falta de memoria, porque los recuerdos están sorprendentemente frescos a pesar de los 20 años transcurridos, y a pesar de no haber hecho una sola foto… pa matarme, no? Y es que seis meses dieron para mucho, mucha gente, muchas historias… lo mismo llegabas un día a trabajar y te encontrabas el cielo lleno de globos aerostáticos, o te enterabas que esa noche tocaba Crowded House en la Plaza Sony, o que en una hora visitaba el Pabellón la Familia Real de Noruega… aquello fue algo muy grande y visto con la perspectiva que te dan estos 20 años, aún se ve más grande, dudo mucho que hoy fueramos capaces de organizar algo ni remotamente parecido. Grande la EXPO’92, afortunado y agradecido de haberla vivido… Curro forever!!!
martes, 8 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
20 años de EXPO’92 (II)
Los primeros días, y diría que las primeras semanas, fueron realmente tranquilas, lo que nos vino muy bien para ir rodándonos y aprendiendo los pormenores de cada puesto: recepción, ascensores, pre-show, teatro, sala VIP… Fuimos conociéndonos entre nosotros, quedando después del turno para ir a ver pabellones, tomarnos una cerveza en el Kagaroo Pub o en el Palenque, o ver un concierto en la Plaza Sony.
Pero llegaron las vacaciones de verano y, sobretodo, llegaron los especiales en prensa y televisión, y se puso de moda la EXPO de Sevilla… y empezaron las colas… Pabellón de España, Pabellón de la Navegación, Pabellón Fujitsu, Pabellón de Venezuela, Pabellón de Canadá… más de 5 horas de cola para entrar en el de Canadá… animalito… como decía un amiguete, “tardas menos si vas a Canadá”… Nuestro pabellón nunca fue uno de los de “miarma, no te vayas de la EXPO sin verlo”, pero era resultón y empezó a ponerse de moda; entre que estaba cerca de Puerta Barqueta, que dábamos un regalito a los niños y que teníamos cine (flipa, una peli HD 3D en 1992!!!!)… se fue corriendo la voz, y entre tú y yo, que un ratito agustito, sentao en el cine, fresquito (…) no tenían precio en el verano sevillano…
Bueno, pues empezaron a salir rankings de los pabellones más populares y también empezaron los piques a ver quién atraía a más visitantes, lo que terminó de desquiciar al impresentable de nuestro director… nos obligó a llevar un cuentapersonas para controlar la afluencia de visitantes (como las azafatas de Ryanair…) y cuando vió que no estábamos entre los más populares empezó a forzar la máquina, llenando a tope pre-show y cine, y sobretodo, los ascensores… animalito… donde antes iban 8 personas ahora entraban 14 o más, dependiendo de la caridad cristiana del segurata que daba paso… un ascensor con paredes de cristal, recalentao tol día al sol de Sevilla, lleno hasta los topes… todavía oigo a la pobre gente diciendo “¡Esto es inhumano!”, “Nos lleváis hacinados como animales”… y lo peor es que tenían razón… y a todo esto, el técnico de Schindler día sí día no por allí para repararlos… “más madera!!!”
Tampoco tardó mucho en llegar la picaresca sevillana… ole, qué arte… pandillas de chavalitos, uno con muletas y un pie escayolado y los demás coleguitas a su alrededor… o la señora mayor en silla de rueda con sus hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos tos agarraícos a la silla de la abuela… tos paentro, que pa eso semo respetuosos con los minusválidos… joer, pa uno de verdad se nos colaban 20 sinvergüenzas…
Y tampoco tardó en extenderse el “Oye mira, que soy del Pabellón de Australia, a ver si me puedes colar, que han venido mis padres… Cuando quieras pasarte por mi pabellón pregunta por John”… Como era de prever, esto también acabó desmadrándose y hubo que cortar tanto buen rollo… entre los compromisos, familiares, amiguetes, gentes con acreditaciones prestadas, tarjetas VIP falsas (…) no se daba abasto… Al final ya el vaso se colmó y se acabó por no dejar pasar a nadie, petición por fax y pendiente de aprobación por protocolo, en plan Casa Real.
A todo esto, con tanto visitante empezó a hacer falta más personal en el pabellón y empezaron los enchufes, hijos de consejeros de la JJAA, empresarios, politiquillos… mención especial para Iván Chaves, el hijo de Manolo Chaves, de los Chaves de toda la vida, sin idiomas, sin formación… ni falta que le hacía al chavalín… pa eso estaba papá Chaves… lástima no haber mantenido el contacto…
En general había buen rollo entre compañeros, a excepción de un par de pijas “trepa” que más que a trabajar y disfrutar de la EXPO iban allí a buscar marido o una colocasión pa después del 12 de octubre… valientes perras, onde andarán? A quién acabarían expoliando?... Recuerdo a José Antonio Expósito, madrileño y un auténtico showman, Jorge nuestro jefe, Beatriz la relaciones públicas, Morillo el jefe de seguridad, Felipe el proyeccionista, los seguratas… ese Leiva, ese Medina, ese choquero, ese friki que fue guardabosques en Alaska… y, cómo podría olvidar a “el Rata”… cómo debíamos andar de necesitados pa meter a un tío como “el Rata”… nunca supe porqué se hacía llamar así, no sé si era por su comportamiento rastrero o porque en realidad tenía cara de rata… ahora que lo pienso, se parecía cantidad a Cristiano Ronaldo, el madrinista… Vaya regalito, borracheras, escaqueos, peleas, hojas de reclamaciones… Qué habrá sido de “el Rata”? Si no se ha hecho rico en Telecinco lo más seguro es que lo hayan apuñalao y tirao a una cuneta… y a todo esto, sigo sin recordar el nombre del imbécil del director de mi pabellón… premio en metálico al que lo encuentre en Google!!!
Pero llegaron las vacaciones de verano y, sobretodo, llegaron los especiales en prensa y televisión, y se puso de moda la EXPO de Sevilla… y empezaron las colas… Pabellón de España, Pabellón de la Navegación, Pabellón Fujitsu, Pabellón de Venezuela, Pabellón de Canadá… más de 5 horas de cola para entrar en el de Canadá… animalito… como decía un amiguete, “tardas menos si vas a Canadá”… Nuestro pabellón nunca fue uno de los de “miarma, no te vayas de la EXPO sin verlo”, pero era resultón y empezó a ponerse de moda; entre que estaba cerca de Puerta Barqueta, que dábamos un regalito a los niños y que teníamos cine (flipa, una peli HD 3D en 1992!!!!)… se fue corriendo la voz, y entre tú y yo, que un ratito agustito, sentao en el cine, fresquito (…) no tenían precio en el verano sevillano…
Bueno, pues empezaron a salir rankings de los pabellones más populares y también empezaron los piques a ver quién atraía a más visitantes, lo que terminó de desquiciar al impresentable de nuestro director… nos obligó a llevar un cuentapersonas para controlar la afluencia de visitantes (como las azafatas de Ryanair…) y cuando vió que no estábamos entre los más populares empezó a forzar la máquina, llenando a tope pre-show y cine, y sobretodo, los ascensores… animalito… donde antes iban 8 personas ahora entraban 14 o más, dependiendo de la caridad cristiana del segurata que daba paso… un ascensor con paredes de cristal, recalentao tol día al sol de Sevilla, lleno hasta los topes… todavía oigo a la pobre gente diciendo “¡Esto es inhumano!”, “Nos lleváis hacinados como animales”… y lo peor es que tenían razón… y a todo esto, el técnico de Schindler día sí día no por allí para repararlos… “más madera!!!”
Tampoco tardó mucho en llegar la picaresca sevillana… ole, qué arte… pandillas de chavalitos, uno con muletas y un pie escayolado y los demás coleguitas a su alrededor… o la señora mayor en silla de rueda con sus hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos tos agarraícos a la silla de la abuela… tos paentro, que pa eso semo respetuosos con los minusválidos… joer, pa uno de verdad se nos colaban 20 sinvergüenzas…
Y tampoco tardó en extenderse el “Oye mira, que soy del Pabellón de Australia, a ver si me puedes colar, que han venido mis padres… Cuando quieras pasarte por mi pabellón pregunta por John”… Como era de prever, esto también acabó desmadrándose y hubo que cortar tanto buen rollo… entre los compromisos, familiares, amiguetes, gentes con acreditaciones prestadas, tarjetas VIP falsas (…) no se daba abasto… Al final ya el vaso se colmó y se acabó por no dejar pasar a nadie, petición por fax y pendiente de aprobación por protocolo, en plan Casa Real.
A todo esto, con tanto visitante empezó a hacer falta más personal en el pabellón y empezaron los enchufes, hijos de consejeros de la JJAA, empresarios, politiquillos… mención especial para Iván Chaves, el hijo de Manolo Chaves, de los Chaves de toda la vida, sin idiomas, sin formación… ni falta que le hacía al chavalín… pa eso estaba papá Chaves… lástima no haber mantenido el contacto…
En general había buen rollo entre compañeros, a excepción de un par de pijas “trepa” que más que a trabajar y disfrutar de la EXPO iban allí a buscar marido o una colocasión pa después del 12 de octubre… valientes perras, onde andarán? A quién acabarían expoliando?... Recuerdo a José Antonio Expósito, madrileño y un auténtico showman, Jorge nuestro jefe, Beatriz la relaciones públicas, Morillo el jefe de seguridad, Felipe el proyeccionista, los seguratas… ese Leiva, ese Medina, ese choquero, ese friki que fue guardabosques en Alaska… y, cómo podría olvidar a “el Rata”… cómo debíamos andar de necesitados pa meter a un tío como “el Rata”… nunca supe porqué se hacía llamar así, no sé si era por su comportamiento rastrero o porque en realidad tenía cara de rata… ahora que lo pienso, se parecía cantidad a Cristiano Ronaldo, el madrinista… Vaya regalito, borracheras, escaqueos, peleas, hojas de reclamaciones… Qué habrá sido de “el Rata”? Si no se ha hecho rico en Telecinco lo más seguro es que lo hayan apuñalao y tirao a una cuneta… y a todo esto, sigo sin recordar el nombre del imbécil del director de mi pabellón… premio en metálico al que lo encuentre en Google!!!
jueves, 3 de mayo de 2012
20 años de EXPO’92 (I)
Parece mentira, 20 años ya desde la inauguración de la EXPO de Sevilla… no es que la recuerde como si fuera ayer pero sí que tengo muchísimos recuerdos, poco a poco van volviendo…
Pues la cosa vino rodada, acabar la carrera, hacer un curso EXPO’92 del INEM, y empezar a trabajar en la EXPO. Todas las mañanas en el edificio World Trade Center (el nido de Curro!!), unas cuantas de horas estudiando los pabellones, los arquitectos, protocolo… la verdad que todo muy interesante… y nuestras visitas a monumentos de Sevilla, pabellones en construcción, teleférico, monorrail, nuestros paseos en autobús practicando nuestros discursos… “A la derecha el Pabellón de la Navegación, obra de Vázquez Consuegra” (todavía me acuerdo, joer), … y no dimos na más que una vuelta a la EXPO… Unos meses muy muy interesantes, cada día aprendiendo cosas nuevas y viendo como poco a poco iba tomando forma el recinto de la exposición, pero ni p… idea de dónde iba a acabar trabajando cada uno de nosotros.
Acaba la formación, se va aproximando el día de la inauguración y el teléfono sin sonar… mis amiguetes del curso ya van colocándose y yo compuesto y sin novia, hasta que una noche me encuentro por casualidad en un bar a mi amigo Diego Ruiz y va y me dice que están terminando ya las entrevistas!!! Me cago en mi calavera!!! Next morning cojo un curriculum y me tiro pa Los Remedios, Edificio Presidente… me presento sin cita, en vaqueros y zapatillas (…) pero, o bien caí en gracia, o más bien daban trabajo a cualquiera que entrara por aquella puerta, lo cierto es que a los dos pocos ya había firmado el contrato para trabajar en el Pabellón del Medioambiente.
No recuerdo cuántos días antes de la inauguración empezamos a trabajar, lo que sí recuerdo son las prisas de los albañiles, el olor a pintura, y sobretodo silicona, que no se iría en meses, la mala hostia permanente del director del pabellón… lástima no acordarme del nombre de aquel cabronazo… en fin, pelillos a la mar… Qué bien lo pasemos, qué ambiente tan guai, encontrarte con gente de la carrera por las tardes en el recinto “Quillo, qué haces tú aquí? / Po lo mismo que tú, cojone… / Que digo que en qué pabellón vas a trabajar?” ... en fin, qué recuerdos.. Esos paseos en los cochecitos eléctricos pa recoger acreditaciones, uniformes (…) y escaqueos varios… Y hablando de uniformes, los nuestros Victorio&Luchino para ellas y “camarero, traígame otra cerveza” para nosotros, menos mal que rectificaron y acabamos la EXPO con chaqueta verde manzana de YSL en vez del chalequillo verde botella de Modas Pepi… no es que fuéramos para un pase de modelos pero el ridículo ya fue bastante menor…
Pues eso, cada mañana pa Sevilla, aparcar el R-19 en un solar por la Resolana (mira por donde, más o menos donde ahora viven mis suegros), paseíto hasta La Barqueta y unas cuantas horitas aprendiendo cosillas entre albañiles, pintores y decoradores, y a la salida, paseíto por el recinto viendo como todo iba tomando ya su forma definitiva… hasta que finalmente llegó el 20 de abril de 1992.
Acaba la formación, se va aproximando el día de la inauguración y el teléfono sin sonar… mis amiguetes del curso ya van colocándose y yo compuesto y sin novia, hasta que una noche me encuentro por casualidad en un bar a mi amigo Diego Ruiz y va y me dice que están terminando ya las entrevistas!!! Me cago en mi calavera!!! Next morning cojo un curriculum y me tiro pa Los Remedios, Edificio Presidente… me presento sin cita, en vaqueros y zapatillas (…) pero, o bien caí en gracia, o más bien daban trabajo a cualquiera que entrara por aquella puerta, lo cierto es que a los dos pocos ya había firmado el contrato para trabajar en el Pabellón del Medioambiente.
No recuerdo cuántos días antes de la inauguración empezamos a trabajar, lo que sí recuerdo son las prisas de los albañiles, el olor a pintura, y sobretodo silicona, que no se iría en meses, la mala hostia permanente del director del pabellón… lástima no acordarme del nombre de aquel cabronazo… en fin, pelillos a la mar… Qué bien lo pasemos, qué ambiente tan guai, encontrarte con gente de la carrera por las tardes en el recinto “Quillo, qué haces tú aquí? / Po lo mismo que tú, cojone… / Que digo que en qué pabellón vas a trabajar?” ... en fin, qué recuerdos.. Esos paseos en los cochecitos eléctricos pa recoger acreditaciones, uniformes (…) y escaqueos varios… Y hablando de uniformes, los nuestros Victorio&Luchino para ellas y “camarero, traígame otra cerveza” para nosotros, menos mal que rectificaron y acabamos la EXPO con chaqueta verde manzana de YSL en vez del chalequillo verde botella de Modas Pepi… no es que fuéramos para un pase de modelos pero el ridículo ya fue bastante menor…
Pues eso, cada mañana pa Sevilla, aparcar el R-19 en un solar por la Resolana (mira por donde, más o menos donde ahora viven mis suegros), paseíto hasta La Barqueta y unas cuantas horitas aprendiendo cosillas entre albañiles, pintores y decoradores, y a la salida, paseíto por el recinto viendo como todo iba tomando ya su forma definitiva… hasta que finalmente llegó el 20 de abril de 1992.
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