jueves, 15 de noviembre de 2018

Viaja con Yolanda. Marruecos (Parte 3)



Así como por casualidad nos llegó el folleto de un viaje organizado a Marruecos: 2 días, Tánger, Tetuán y Chaouen, todo incluido por 155€ ¿Traslados en bus, ferry a Ceuta, comidas con bebida y espectáculo incluidos, hotel 4 estrellas media pensión, paseo en camello, guías y seguro de viaje por 155€? No me salen las cuentas pero habrá que investigar porque los destinos son interesantes y lo mismo merece la pena arriesgarse, porque si bien Tánger está a tiro de piedra en ferry y se puede hacer ida y vuelta en un día, Tetuán no tanto y, sobretodo para ir a Chaouen, no sería tan fácil, o te alquilas un coche (conducir en Marruecos… jaarrrrrr) o excursión organizada… Pues eso, que nos lo pensamos y nos echamos palante, y se animaron a acompañarnos Pepa y Jesús, los tíos de Estefi, mu viajaos pero no conocen todavía Marruecos.

Una de las partes negativas de un viaje organizado low cost son los horarios, vamos igual que los vuelos de Ryanair… como se suele decir, lo que no se paga en dinero se paga en tiempo. Pues eso, a las 3:15 de la madrugada del viernes al sábado nos tienen que recoger en la parada del 2 frente a Los Arcos, nos da tiempo a echar una cabezacita desde que dejamos las niñas en casa de mi tía… Recogemos a Pepa y Jesús a las 2:30 y dejamos aparcado el Polo en el aparcamiento del KFC, parece un sitio seguro, vamos a tocar madera. Y a las 3:15 que llega el bus, empezamos bien, no? Puntualidad británica, caramba! Yolanda pasa lista y nos coloca en el bus, y empieza el recorrido turístico “Sevilla la nuit”: San Lázaro, Torre Pelli, San Juan y Metromar… bueno, vamos a intentar echar un sueñecito camino de Algeciras: tapones pa los oídos, gorra calá pa tapar la luz y cuello inflable… algo sí que se pudo dormir, ya mañana en el hotel descansaremos en condiciones.

Bueno, po a las 6 y media, 7 menos algo llegamos al puerto de Algeciras, impresionante la imagen de los puentes grúa del puerto de noche, además que las vimos varias veces y desde varios ángulos porque el chófer dio 70 vueltas buscando a ver dónde ponía el huevo… ahora p’allá, ahora p’acá, coño, que llegamos a dudar si el ferry nos iba a llevar a Tánger o a Ceuta… Bueeeeno, al final no hubo sorpresa y el ferry nos lleva a Ceuta.




 

Un cafelito antes de embarcar, un par de fotos en cubierta del amanecer con Gibraltar de fondo y después de una hora y cuarto de travesía (los 14 Km creo que los hago más rápido yo corriendo) llegamos a Ceuta, donde nos espera Juan con su autobús y Mohamed, el guía.. todo un personaje… Nos piden que nos quedemos con lo que vayamos a necesitar durante todo el día y que metamos el resto del equipaje en el maletero del bus, se va a cerrar con llave y no se va a volver a abrir hasta que lleguemos al hotel de Tetuán ya por la noche, cuestión de seguridad.
Bueno, vamos a lío, a pasar la frontera: nos piden los pasaportes y Mohamed se encarga de llevarlos todos al funcionario de la aduana, y nada, a esperar que revisen y sellen los 50 pasaportes… 45 minutos… pero vamos, que no nos aburrimos, eh! La frontera del Tarajal es muy muy interesante, lástima no poder grabar vídeos o hacer fotos… me estoy acordando de la expedición de jipis ingleses, 3 furgonetas remolcando 2 coches y otra furgoneta, hasta el techo de equipaje los 6 vehículos: colchones, muebles, bicicletas (…) y cerveza, mucha mucha cerveza (son gilipollas o son gilipollas?), tres policías rasos allí mareando la perdiz, que sí que sí, que no que no, que a la Parrala le gusta el vino, y los jipis intentando explicarle a los policías pa dónde van y pa qué va a necesitar to lo que llevan, hasta que llega el que corta el bacalao, el único que lleva el uniforme de su talla (jejeje), y en dos minutos les dice que no puede ser, que deberían saber a qué país van y que del palé de latas de cervezas que llevan (literal), como mucho pueden pasar 2 cartoncitos, o sea, 48 latitas, ni pa echá el día… a tomá por culo, a darse la vuelta pa Ceuta, por gilipollas.



En fin, que hasta se te hace corta la espera con el espectáculo de la frontera, pero nada, de vuelta al bus y camino de Cap Espartel, lugar donde se unen Océano Atlántico y Mar Mediterráneo.



No está mal, es bonito el sitio, más turístico que otra cosa pero a eso hemos venido, no? Playas espectaculares y paraíta en el camino para verlas, noooooo, pa montar a camello. Que to el mundo “ay qué lástima el pobre animalito” pero al final to el mundo se subió; hombre, no es pa tirar cohetes pero oye, una experiencia.



Y camino a Tánger, seguimos por la costa y llegamos a la Gruta de Hércules, una cueva en la que entra el mar y que forma la silueta de África… muy discutible, pero el sitio es chulo, no para ir expresamente pero ya que estás por allí… Allí ya tuvimos los primeros incidentes con moritos intentando meterse en el hueco del guardabarro de las ruedas del autobús, ahora se comprende lo de echar la llave al maletero nada más cruzar la frontera, pero bueno, Juan el chófer les quitó la idea de la cabeza con un palo.. jejeje…


Bueno, y ya con más hambre que un caracol en una veleta volvemos al bus dirección Tánger, pasamos junto a Tánger Med, el nuevo puerto de Tánger, igual o más grande que el de Algeciras, una pasada lo que están montando allí esta gente. Visita panorámica desde el bus (vamos, que mientras el bus llega al destino el guía te va contando lo que vas viendo) hasta llegar al Hotel Ahlem Village, donde nos espera una riquísima comida típica (ensalada, couscous con verdura y pollo, fruta, pastelitos y té) animado todo por música y baile tradicional andalusí. Muy rico todo, y muy buena compañía que tuvimos, las chicas de oro, 4 señoras mayores de Mairena del Aljarafe.




Después de la comida, visita a la medina, y zoco, nada que ver con Marrakech. Ya aquí Mohamed empezaba a despintar: “para comprar falsificaciones aquí, para comprar pasteles allí...”. En fin, en media hora no da tiempo a ver mucho, pero me temo que es que no hay mucho que ver en Tánger… bueno, po después del paseo de vuelta al bus, ya contrarreloj y la gente quejándose de que no les ha dado tiempo de na… y menos que nos va a dar si nos centramos en tiendas y chuminás…

En fin, a lo tonto a lo tonto salimos de Tánger ya atardeciendo y, lógicamente, pa cuando llegamos a Tetuán ya era casi de noche, y eso que tiramos por autovía, pero bueno, de tiesos pero autovía, sin pasos elevados ni túneles pero con muchas rotondas… manda cojones… pues eso, autovía de tiesos.


Llegados a Tetuán otra visita panorámica desde el bus, nos bajamos en la Plaza de España (ahora Plaza de Mohamed VI) vemos la medina con prisas, ayudados por Abdul, un señor mayor amiguete de Mohamed que hacía de perro pastor, pa que nadie de perdiera. Una lástima llegar tan tarde y ya casi de noche porque sin llegar a ser Marrakech, ni por asomo, sí que se ve que merece la pena dedicarle unas horas, la historia de España viva, quien nos ha visto y quien nos ve, una lástima.





Y como quien no quiere la cosa Mohamed nos mete en una farmacia bereber donde perdemos media hora escuchando a un vendedor de crecepelo (es un decir) explicando lo maravillosas que son sus cremas, sus esencias, su aceite de argán de los cojones… en fin, lo que decía antes, lo que no pagas con dinero lo pagas con tiempo.


Y después de la farmacia bereber Mohamed y Abdul (nombres más típicos no podían haber buscao) nos llevan a tomar un té con pastas a un restaurante/salón de celebraciones kitsh a tope y, pa completar el numerito, música tradicional andalusí y foto de grupo. No estuvo mal, pero que fue un tiempo precioso que hubiéramos dedicado a pasear por la medina o el zoco sin pensarlo.


Y sin tiempo para mucho más allá que vamos pa el Hotel La Paloma, y ese nombre? Po resulta que la paloma es el símbolo de Tetuán por la forma de la ciudad desde el aire y el color blanco de sus casa, que digo yo que cómo sabían qué forma tenía antes de los aviones y tal? Es un símbolo nuevo? Se lo inventó Mohamed sobre la marcha? Anyway, un cuatro estrellas a las afueras, a pie de carretera, muy occidental, habitación enorme y todo muy correcto, sin ningún pero salvo la almohada, pero bueno, uno está ya mu mayor y se queja por to… Duchita rápida y cena buffet, muy cortita de todo, muy mediocre, ambiente gélido (aparte del frío que hacía, parecía que el comedor lo habían abierto solo para nosotros)… pero bueno, como teníamos más sueño que hambre tampoco tuvo mucha importancia.

A las 6:45 en planta para el desayuno (na del otro mundo pero decente), y a las 8:15 en carretera, después de tiras y aflojas porque hubo gente que se cambió de sitio por la cara y ya descolocaron a to el grupo, los robustos estaban encajonaos en sus sitios y se pusieron en el sitio de los sevillanitos, que a su vez se tuvieron que poner donde los… en fin, 15 minutos discutiendo, suma y sigue…

 



Po ya con lo ánimos calmaos hora y cuarto de camino de montaña hasta Chaouen, o Chefchaoeun, que por lo visto significa montaña en bereber.


Juan aparca el autobús y vamos para la Plaza de España, bueno, antes era la Plaza de España, ahora Plaza de Mohamed VI, están borrando la presencia española de mala manera, todo lo que antes era Avenida de España, del Generalísimo y tal, ahora es Avenida de Hassan II, de Mohamend V o Mohamed VI. The sign of the times, no?

Bueno, pues Mohamed nos presenta al guía Ahmed, un chavalín del pueblo que parece formal. Nos va enseñando calles, plazas, puertas de la muralla (…)





... hasta que nos lleva a un telar de confianza donde un entrañable comerciante nos explica que allí solo venden calidad, todo hecho a mano, mínimo 5 días de trabajo y bla bla bla… otra media hora perdida, suma y sigue…

Bueno, al lío: por qué tantos nombres de calles en español y por qué el color azul del pueblo? Po resulta que los judíos que no quisieron convertirse al cristianismo fueron expulsados de España por los Reyes Católicos, pues una colonia de judíos procedentes de Granada se instala allí y pintan sus casas de azul para diferenciarse de los árabes, ea… y por qué precisamente de azul? Bueno, según el guía por los mosquitos, igual que el amarillo los atrae el azul añil los repele… no sé yo, nos lo podrían haber dicho a todos y no guardarse el secreto pa ellos, no? Una ruina pa el Aután y el Baygón… En fin, no sé yo…










Aquí sí que nos dieron tiempo pa pasear, comprar, hacernos fotos y demás, la verdad es que el pueblo es muy bonito y merece mucho la pena, pelín masificado, complicado hacer fotos sin gente, pero por lo demás muy recomendable. A las 12:45 frente a la alcazaba y a comer a Restaurant Casa Hassan, un tagine ternera muy muy rico, pero rico, eh, por que me empezaba a dar vergüenza seguir comiendo del plato de las chicas de oro, que si no todavía estoy rebañando…

Pues ya se le empieza a ver el fin a esto, directos pa el autobús y non stop ya hasta Tetuán… salvo imprevistos… y el imprevisto fue un pinchazo, bueno, mejor dicho un navajazo en una rueda, así, como suena, por lo visto el chófer tuvo sus más y sus menos (otra vez) con una pandillita de chavalines que se querían meter en el hueco del guardabarro de las ruedas y se ve que no les sentó muy bien que los descubrieran y nos dejaron un regalito… Pues nada, a grandes males, grandes remedios, se para en un taller y se cambia la rueda, el mecánico sudando a chorros, un profesional, sí señor, en 20 minutos ya estábamos de nuevo en ruta, hasta le dejamos una propina.



Parada de 15 minutos de nuevo en el Hotel La Paloma (Tetuán) para baños, wifi y café y ya directos pa Ceuta, esta vez por autopista de peaje.


Los trámites aduaneros esta vez fueron de apenas 10 minutos, ni nos bajamos del autobús, y en un momento ya tenía Juan el autobús aparcado en el puerto. A ver, la duda ahora era cenar a las 6:30 de la tarde en un bar del puerto o comprar algo y cenar en el ferry, que las 8 ya es una hora más normal pa cenar, y además el glamour de una cena en la cubierta Sirena del Passió per Formentera no tiene na que ver con una barra de bar, jejeje… Pues nada, a un supermercado a por pan, fiambre y Ruffles y de vuelta al puerto a embarcar tras pasar los controles de seguridad. Anduvimos listos, la experiencia es un grado, y pillamos una mesa pa 4 donde cenamos divinamente, no fue la cena de gala del capitán en el Queen Mary pero bien a gusto que estuvimos.

Pues la vuelta igual que la ida, fast ferry mis cojones, una hora y media pa 14 Km… ya el cansancio de 2 días se empieza a notar, pero cuando de verdad te pega el palo es cuando llegas a Sevilla a las 12 y cuarto de la madrugada después de tantas horas en autobús y empieza otro tour Sevilla la nuit, 45 minutos repartiendo gente: las insoportables de San Juan, las encantadoras chicas de oro, los tremendos (AKA los robustos), las dos parejas de sevillanitos, los 3 mexicanos, las 3 chavalitas acosadas por los moritos… en fin, que los vimos bajarse a todos, qué desesperación… A la 1:15 por fin en casa, la ducha, la cama y a descansar lo que se pueda, que a las 7:15 suena el despertador.

To put it all in a nutshell, poniendo lo positivo a un lado de la balanza y lo negativo en el otro, gana de largo lo positivo: conoces 3 ciudades que difícilmente conocerías de otra manera, los buenos ratitos y las risas con la gente, las comidas, las explicaciones del guía… en fin, que lo mismo viajamos con Yolanda otra vez.