Como colofón a los
actos conmemorativos del undécimo aniversario de nuestro enlace
matrimonial, fin de semana en Cádiz, en el Parador. Cádiz nunca
defrauda y el Parador también estuvo a la altura, la verdad es que
se han lucido con nosotros, desde la llegada, la habitación que nos
dieron, los detalles que nos fueron dejando a lo largo nuestra
estancia... como dicen en Audi, clientes sumamente satisfechos...
Llegamos pronto, no
estaba lista la habitación, y aunque tenían una preparada en planta
3 nos recomendaron esperar... y bien que mereció la pena la
espera... Preciosas las vistas desde la habitación, tenía razón el
recepcionista cuando nos recomendó esperar y tenía razón mi cuñada
cuando nos recomendó pedirla con vistas al Parque Genovés... al
Parque Genovés, a la Catedral, al Teatro Falla, al nuevo puente en
construcción, a la Torre Tavira, Rota, El Puerto de Santa María (…)
desde la séptima planta se veía hasta El Churrasco.
Almuerzo en
freiduría Las Flores a base de boquerones, chocos, pulpo, salpicón
y Barbadillo, y a dormir la mona... siesta espectacular en la
habitación, oscura como la boca de un lobo... Oye, impagable
sensación al despertarse, darle al botoncito y que la persiana se
vaya levantando dejando pasar la luz y dejándote ver la ciudad... y
sin levantarte de la cama... un pasada... Después de la siesta,
tocaba paseíto / carrerita en ropa deportiva y zapatillas, hacia La
Caleta y más allá, que como quien no quiere la cosa nos hicimos
casi 7 Km entre la ida y la vuelta... Y ya de vuelta en el hotel,
baño caliente con sales, cortesía del Parador, en la impresionante
bañera-pilón-abrevadero... que digo yo que cómo algo tan basto
puede llegar a ser tan cool? Otra pasada... Y ya limpitos y guapitos,
sesión de selfies en la terraza de la 7ª planta contemplando una
espectacular puesta de sol... otra pasada... suma y sigue, cuántas
pasadas van ya?
Y para cenar a los
puestecitos del Mercado de Abastos, muy muy recomendable también,
tortillitas de camarones, cazón adobado, mini hamburguesita de
buey... ay qué rico todo...
Supo a poco, la
verdad, va a haber que ir ya buscando excusa para volver