Aprovechando que mi suegro Paco Montero, el mejor del mundo
entero, cumple 65 tacos (16 y pico según sus cuentas, nació un 29 de febrero…)
y en breve se jubila, con permiso de D. Mariano, (que yo le digo que como se
retrasen un poco el papeleo no lo van dejar jubilarse…), nos plantamos en
Logrosán (Cáceres) para jornadas de puertas abiertas de la planta solar que
Abengoa está construyendo allí, Solabén, y ya una vez en la quinta puñeta,
aprovechando que Guadalupe y Trujillo no andan demasiado lejos, nos pasamos a
visitarlas, mira qué bien…
Después de una pequeña paliza en coche llegamos al penúltimo
pueblo antes del fin del mundo, Logrosán, con nombre de pastillas para
adelgazar (“Niñá, cómo te va con el Logrosán?” / “Divinamente, he perdío 4
kilos en 2 semanas”)… sitio más chico y más lejos es complicao encontrar…
claro, que se pone uno a pensar y tampoco es plan de ponerse a construir la
mayor planta solar de Europa en el Charco La Pava...
Empieza el programa de actos en Solabén, con nombre de
medicamento pa la bronquitis (“Cómo está tu niño del pechito?” / “Está mejó, le
estoy dando Solabén por las noches y la tos parece que se le ha quitao”).
Charla técnica / sermón del tipo “pero qué buenos que semo, si es que semo los
mejore” en las caracolas junto a la obra, que te dan ganas de levantarte y
gritar “Viva don Felipe!!!”.
Siguiente acto, visita guiada en bus por la planta… muy muy
interesante, una pena no habernos podido bajar del bus y ver las instalaciones
a pie de obra… muchos niños, muchos espejos, muchas piedras… mala combinación,
mejor los dejamos en el bus…
Y último acto del programa, comilona en Mesón El Prado, en
Cañamero, otra megápolis como Logrosán… del tipo Nueva Delhi, Sao Paulo, Tokyo…
A lo que iba, el ágape… la madre que los parió, qué exhibición de poderío… más
de 5 millones de parados en España, 122 empresas cerrando cada día y Abengoa
organizando jornadas de puertas abiertas invitando a 200 o 300 personas a comer
de válvula a base de bien… una boda, vamos, pero una boda costeá, nada de chope
y queso del DIA cortao finito con rosquitos en platos de plástico, no señor, nuvel cuchín (Google
translator: nouvelle cuisine) en vajilla de porcelana inglesa… grupo de
animación para los niños, Dora, Hello Kitty, Minnie, Tarta de Fresa, Buzz
Lightyear… Pocoyó bailando el Gangnam Style, barra libre, partido Madrid-Barça
en directo… sólo faltaron los puros, los alfileres y Paquito Chocolatero… Qúe
envidia, joder… Por Dios, qué hay que hacer para trabajar en Abengoa? Por si
acaso, insisto: Viva don Felipe!!!
Cuando más animado estaba (hay que joderse), bebiéndome un
gintonic de Beefeater en copa de balón con el amiguete Pocoyó (hay documento
gráfico…), ya se nos empezó a hacer tarde y tuvimos que irnos a buscar el
Parador de Guadalupe. El Parador muy bonito pero, no sé, como viejuno… el
edificio mu bonico, las vistas mu presiosa pero como que le hace falta una
renovación… lo mismo es que todos los paradores son así… la verdad, yo no puedo
comparar porque es mi primero, pero yo le haría un lavaíto de cara, por lo
menos al mobiliario… Hay que ver, cuanto más viejo más pellejo… estoy de
criticón como los dos viejos del palco de los Teleñecos… Bueeeeno… Para
terminar la larga jornada, paseo ya de noche por los alrededores, sandwich en
la cafetería del Parador y al sobre.
Por la mañana porras con chocolate para desayunar y paseo
diurno por los mismos alrededores de anoche, realmente muy bonito el pueblo y
sobretodo la calle Sevilla y el monasterio, por cierto, pa ver a la Virgen
mejor llevar la vista graduada…
![]() |
| Vista desde la habitación del Parador |
Y ahora ya, caminito de Trujillo… lo que yo pensaba que iban
a ser 15 minutillos se convirtieron en más de una hora de camino amenizado con
los gritos y llantos de dos niñas peleándose non-stop… al final Trujillo mu
bonico también, lo que tuvimos tiempo de ver me recordó un poco a Cáceres…
impresionante la Plaza Mayor y esa estatua ecuestre de Pizarro… y no, no fuimos
a comer a La Troya…
En fin, all in all, casi 750 Km de carretera en 2 días, pas
mal, non? Mereció la pena? Pues sí, bastante, pero next time habrá que
tomárselo con más traquilidad… o más cerca o más tiempo… Y acabo con un emotivo
y bolivariano “Viva don Felipe!!!”, just in case…
