Te invitan a la boda
del cuñao de tu cuñá y te preguntas “¿Y yo qué coño pinto
allí?” O no? Familia política de mi familia política... Cuñás,
suegros, compañeros de trabajo de Estefi... na más que falta
Montoro y una cuadrilla de inspectores de Hacienda... Me explico, que
no es que vayas con un puñal en el pecho pero como que uno no va
igual que cuando va de cervecitas con los colegas del instituto, a
que no? Po mira por dónde, fíjate tú, cosas de la vida, mu bien
pero que mu bien que lo pasemo, extraordinario... como decía aquel:
“Nuestro Señor Jesucristo nació en un pesebre / Donde menos se
piensa salta la liebre”
Llegamos tarde a la
iglesia, Montequinto City, un poco sin querer queriendo y un poco
como que pa qué llegar tan pronto teniendo tol día por delante, no?
Bueno, po llegamos y pillamos la misa ya empezada, vale? Po desde que
llegamos con la misa a medias hasta el final, estuvimos allí
aguantando yesca más de hora y media... un partido de furbo con
prórroga... pero un partido de regional preferente... malo, malo,
infumable... El cura por lo visto tenía compromiso con la familia de
la novia y el buen hombre quería agradar, no se limitó a dar misa,
casar novios y “podéis ir en paz”, sino que le dio por
evangelizar, y se fue gustando, como José Tomás con un Torrestrella
en San Isidro, se puso a explicar todo lo que estaba haciendo y por
qué lo estaba haciendo... homilía, eucaristía, el cuerpo de
Cristo, la sangre de Cristo, los anillos, las arras... coño, que nos
dijo hasta cuántos litros de agua convirtió Cristo en vino en las
bodas de Caná... qué brasa nos dio... nos contó por qué había
escogido el color beige de la pintura de la pared de la iglesia, nos
dio clases de latín explicándonos de donde viene la palabra
“matrimonio” (“de mater, la madre”) y “familia” (“de
famen, hambre, comida”)... y no podían faltar los típicos
consejos que dan todos los curas del mundo a los recién casados,
ellos que tanto saben de convivencia en pareja, discusiones,
educación de hijos, y de pagar la hipoteca... en fin... un cura
progre tirando a hipster, coño que el Padre Nuestro de toda la vida
él lo llama Padre Bueno, porque sí, porque él vale pa eso y pa
más... po no que puso en fila pa comulgar a los fieles separando a
los celíacos... que ya puestos podía haber hecho el chiste y
hubiera triunfao: “como sois intolerantes al gluten, a ustedes en
vez de una hostia os voy a dar una patá en los huevos”... en fin,
un personaje... se despidió el colega advirtiendo que a la salida de
la iglesia no le tirásemos arroz a los novios a la cara, que es mu
desagradable perder un ojo el día de tu boda, no? Bueno, más o
menos, en realidad habló de la sensación al tocarle el pelo a una
novia y encontrarte arroz... inquietante comentario viniendo de un
cura, no?
En fin, entre los
nervios del momento y la misa XXL no es de extrañar que a la madrina
le diera un soponcio a la salida de la iglesia... pues lo típico, el
caramelito, los pies parriba, la Cocacola y jumo, caminito del
Aljarafe. El Loreto, entre Umbrete y Espartinas. Muy buenos recuerdos
de la boda de Patri y MªAngeles 5 años atrás, igual de bonito que
lo recordaba... día espectacular, to dios buscando sombra, y ahí
estuvo listo el Paco, cogimos una mesa que estaba al sol, a unos 74º
calculo yo, y nos la trajimos a la sombrita... qué punto, qué
acierto, qué alegría de brisita, qué fresquitos los botellines,
qué rico el jamón, qué buenos los entremeses, qué reventón va a
darme el botón del pantalón... que te digo una cosa, que a mí me
dicen en ese momento que ahí se acaba la boda y salgo de allí
contento y feliz, pero no...

Acaba el aperitivo y nos hacen pasar al
salón de celebraciones, y pa el camino me pido un gintonic con su
lima y su pepino, que últimamente parece que si no tiene pepino no
es un gintonic... oye, y como que me hizo de digestivo y me dejó
flama pa lo que venía después, revuelto con langostinos y de
segundo solomillo... sin palabras...

Bueno, po se acaba
la comida y empieza el chimpún, que después de enterarme de que pa
la despedida de soltera de la novia habían contratao a un stripper
enano, estaba yo vacunao de espanto, me esperaba un coro rociero, una
coreografía guapa de los amigos de los novios, una vaquilla, un toro mecánico, una
partida de pokino... pero no... no surprises, muy muy bien... La
verdad es que se lo curraron tela, hubo de todo y todo bueno, y creo
que no decepcionaron a nadie, o al menos a mí no, y mira que
últimamente estoy exigente tirando a joío... Dj & barra libre
(of course), barman preparando daikiris, caipirinhas, mojitos y
gintonics a cascoporro, fotocall, Powerpoint con fotos de los novios,
chuches para los niños, pastelitos para las madres... pero
inevitablemente llega un momento que te empieza a dar la bajona,
parte por la digestión de tanta comida rica, parte porque los
botellines, gintonics y mojitos empiezan a pasar factura y parte por
el engendro de música (?) de boda a toda ostia que te hace huir del
salón a buscar refugio y un poco de aire fresco en el jardín... y
en esas estábamos cuando llega... el stripper enano... que no, que
lo que llegó fue una charanga!!!! De la tacita de plata, Los Sones
de Cádiz, qué arte, sí señor... to dios a bailar, tol mundo con
peluca, gafas, sombreros, collares, cubata en mano... qué bien lo
pasemo... pechá reí y pechá bailá... Y que no me entere yo que
ese culito pasa hambre, que empiece la barbacoa!!! La madre que los
parió, qué bien organizao todo, no les faltó un perejil... hacía
tiempo que no me lo pasaba tan bien en una boda, sí señor, chapeau.

Gracias, enhorabuena
y muchas felicidades a los novios.