Y al día siguiente, regalo aniversario: concierto del Dani en Sevilla, también a las
diez... Como decían las previsiones, durante toda la tarde cayeron
chaparrones a cascoporro pero conforme se acercaba la hora del
concierto se fue despejando, no nos iba a pasar como el concierto en
Córdoba de El Canto del Loco de 2008... o sí... a ver... Po venga,
vámono pa Sevilla tempranico y vamos buscando aparcamiento... Opción
1: casa de los suegros no hay, Torneo tampoco, Arjona tampoco... ea,
po a la Torre Pelli mismo, total, un paseíto agradable hasta el
auditorio... Pillamos asiento en la grada y a esperar comiendo pipas
mientras los teloneros se desgañitan en el escenario... qué
malitos...
Y empieza el
concierto y, como siempre, muy bien, ganándose al público, muchas
ganas, buen sonido, bien elegidos los temas suyos, bien elegidos los
temas de El Canto del Loco... bastante bien la primera parte del
concierto y muy muy bien a partir de los bises, pequeña sesión
jamming y homenaje a Sabina incluídos...
Como dicen en Audi, “Clientes sumamente satisfechos”, casi 2 horas y media de concierto, sonrisa de oreja a oreja...
y acalorao que sale uno de dar
botes y chillar entre zagalas como que agradece unas gotitas de
lluvia que refrescan el ambiente... pero coño, las gotitas fueron
engordando hasta que se convierten en lluvia tropical... y vio dios que era bueno y dijo
“ahí va agua” y empezó a diluviar que llegó un momento que me
dio la risa nerviosa de estar ya calao hasta los huesos y que cada
vez llovía más fuerte... chubasquero calao y pegaíto a la piel,
camiseta empapá, pantalones chorreando, zapatos encharcaos... y de
perdíos al río, ya pa qué correr... me faltó ponerme a bailar en
los charcos como Gene Kelly...
El chubasquero de
Estefi se ve que venía de fábrica preparao pa monzones, gotas frías
y diluvios varios, pero lo que es el mío... y así fue como llegué
yo al coche... y suerte que no hacía frío... Metemos los
chubasqueros en el maletero, me siento a conducir y el agua clara me
chorrea espalda abajo, empapada como estaba la camiseta... ea, alia
jacta est, que sea lo que dios quiera, a conducir sin camiseta, no
creo que con la noche como está me encuentre a muchas patrullas de
la guardia civil en el camino... y suerte que no hacía frío... no
hacía frío hasta que se empañaron los cristales y hubo que abrir
las ventanillas y encender el aire acondicionado pa desempañarlos...
ay omá qué frío... bueno, pues así acabó la noche del concierto,
con una ducha caliente, un Nesquik más caliente y una tostá... y
para quien se quedara con la duda: sí, sí que nos encontramos no
una sino dos patrullas de policía, pero ya en Alcalá, y bueno, lo
de la policía Alcalá ya se sabe... pero esa es otra historia...
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