domingo, 7 de julio de 2024

Marrakech, sí, otra vé Marrakech

Día 1
Antecedentes de derecho: A ver, con la de sitios que nos quedan por ver all over the world y con la calor que puede hacer a finales de mayo en Marruecos… en serio otra vé Marrakech? Sí, hijo, sí, otra vé… los vuelos mu baratos, nos gustó mucho las otras dos veces que hemos ido y las niñas tenían muchas ganas de conocerlo, así que ahí nos tienes a las 12 y pico de la noche volando pa Marrakech con otros cuatro gatos que íbamos en el avión, que más parecía un autobús de El Viso a las 4 de la tarde un 27 de julio.

A la 1:30 de la mañana (12:30 hora local) aterrizamos en Menara, posiblemente el aeropuerto más bonito que he visto, la última vez estaba casi terminado y esta vez ya fully operating. Que piensas tú: quién coño va a haber en un aeropuerto marroquí a las 12 y media de la noche, no? Pues como 4 vuelos que llegamos prácticamente a la misma vé, que diría don Manué… Y piensas tú, otra vé: si en Sevilla cuando llegan 2 vuelos a la vez al control de inmigración a una hora un poco rara te llevas tres cuartos de hora esperando a que te mire el pasaporte EL policía de turno, aquí vamos a estar hasta las 4 de la mañana pa que nos sellen el pasaporte… Errooooorrrrr!! 33 puestos de control de pasaportes abiertos conté yo (incluido uno para pasajeros VIP, no es coña). Pero los europeos, los progresistas y los modernos somos nosotros, los marroquíes son unos pobrecitos muertos de hambre… mis cojone.

Nos espera un chófer que nos lleva escuchando una mezcla entre flamenco y música moruna, nos mete dentro de las murallas de la medina hasta una esquina de mala muerte, oscura y con 3 o 4 jovenzuelos con mala pinta fumando y ofreciéndote llevar tus maletas hasta el riad en carretillas, vamos chispa más o menos como las otras dos veces, pero ya te coge resabiao.


Nos espera Yamal con otros 5 sevillanos y nos lleva al Dar D’Art (“la casa del arte” se traduciría, digo yo, que nos enteramos que una cosa es un Dar y otra cosa es un Riad, que para que sea un Riad tiene que tener jardín). Bonico, habitación de las niñas mu bonita, la nuestra regulera, planta baja, junto a las mesas del comedor y encima no tiene pared ni puerta, solo nos separa del comedor una cristalera, veremos a ver...

Día 2
Después de una noche regulera con ruidos varios, la llamada a la oración de las 4:30 desde una mezquita que debía estar a metro y medio del Riad (perdón, Dar) y demás, desayuno también regulero y nos vamos pa la calle, que pa eso hemos venío.



Habíamos “contratado” una ruta guiada en español con Civitatis, punto de salida Hotel Alí, en la Plaza de Yamaa el Fna, cómo no, donde lasw tatuadoras de henna, las serpientes, los monos y los zumitos. 


Allí mismo cambiamos moneda y nuestro guía, Mortada, o Mortade o Mortad, algo así, nos enseña algunas cosillas de Marrakech, más cultura que otra cosa y algunos consejos: dónde comer, dónde cambiar dirhams, dónde encontrar cerveza barata, cómo esquivar las motos, por qué hay tantos gatos, destrucción tras terremoto. Interesante.

Cómo no, la visita tenía parada obligada en una farmacia bereber, “pero de las buenas, no como otras que son para turistas”...  en fin… otra vé, pero bueno, estás allí sentado fresquito escuchando al farmaceútico bereber y echas el rato, que en la calle hace ya una caloraca importante… y además aprendes cosas como que el aceite de cáctus (el bueno, el que tiene poso, no el que venden en otras farmacias bereber para turistas) sirve para la próstata, para la impotencia, para el corazón y para las piedras del riñón, todo depende de la dosis, 3 gotas reduce tamaño de próstata, 4 te pone la herramienta como un cuerno, 6 gotas elimina piedras del riñón y 8 gotas quita taquicardias y dolencias del corazón, ojo con la dosis que igual tienes problemas de próstata y te tomas 4 gotas en vez de 3 y te pone como el palo de un churrero.

Siguiendo el consejo de Mortada fuimos a comer cordero a Mythe, cerca de la plaza, oye muy muy bien y de precio igualmente bien.

Después de la comida, con una calor del copón, no era plan de ir andando sin rumbo por las calles así que nos fuimos al Dar y Marta se subió conmigo a la terraza al jacuzzi mientras Paula y Estefi, que no llevaban bañador, se quedaron durmiendo la siesta. Cuando se fue pasando la calor salimos del dar para ir a cenar a Limoni, un restaurante italiano en Marrakech… en fin. Después de esperar a que nos sentaran y esperar y esperar a que nos atendieran y esperar y esperar y esperar y esperar a que nos sirvieran no estuvo mal, no te lo recomendaría pero no está mal. He dicho que también tuvimos que esperar a que nos dieran la pizza que no nos comimos?


Día 3
Escuela coránica Ben Youssef, “a must” que dicen los ingleses. Merece mucho la pena aunque esta vez no tuvo nada que ver con la primera vez que la visitamos, más parecía un parque temático que una escuela coránica, muy masificado, una pena porque el sitio es precioso, con tanta gente se pierde el sentido espiritual de la visita, solo ves piedras (y gente). 









Para la comida habíamos reservado en Nomad, una pijada super cara pero bueno, un día es un día y la comida estaba buena, mi hamburguesa de camello a 145 dirhams no estuvo mal, hasta ahí podría haber llegado la broma... 

Hoy hacía la misma o más calor que ayer así que nos volvimos a recoger en el Dar para la siesta-jacuzzi para después salir de compras por el zoco.

Para la cena fuimos al Dune, otro de los sitios que nos recomendó el guía. Pas mal pero yo llevaba toda la tarde con la barriga regulera después de comer pastelitos morunos. La reserva era en la terraza pero se pone a llover (en serio? WTF???), calor asfixiante y lloviendo... cómo es el universo. Bueno, y allí conocimos a Marwan, el dueño (o el encargao) del Dune, y de no sé cuántas casas y otros tantos deportivos...16 hermanos, 15 viviendo en España... un personaje o un fantasma, cualquier día lo vemos en el telediario. Nos invitó a un té con pastelitos en la terraza, un detalle. Y ya que estamos allí al lado, paseo por la plaza y Kotoubia de noche camino al Dar.



Día 4
Hoy tocaba Palacio Bahia, a tope, nada que ver con nuestra última visita, sin ganas ninguna de estar entre tantísimo turista, una pena, otra vé… 





La comida esta vez en Dune, esta vez con el estómago más asentao... segundas partes nunca fueron buenas, no? Pues eso.
Paseo por el zoco (“ooootra vé por aquí? De dónde son? Valencia?”) para hacer tiempo para ir a tomar café al Bacha Café / Museo de las Confluencias (WTF!!!). 









Oye, el Bacha Café posiblemente la sorpresa o la revelación del viaje, me encantó el sitio, el ambiente, el café. La entrada al Café y parte del museo fueron 10 dirhams pero ya te digo que una pasada el sitio, y si encima te gusta el café… 





 

Pa esa noche ni reserva ni pollas, a lo que salga, que hay montones de sitios… po al final, de un sitio que no tienen mesa, a otro que tampoco y a otro que te dice que a lo mejor en otro restaurante que es del mismo dueño (…) acabamos en el Café Arabe, en una mesa con unas vistas chulísimas a la Kotoubia de noche, bebiendo cerveza Casablanca y comiendo unas pizzas riquísimas, hemos triunfao, hoy era el día de las sorpresas agradables…

Dia 5
Último día en Marrakech, y después del último desayuno regulero tocaba imprimir tarjetas embarque, que ya nos lo avisó el guía y pude comprobar en la app de Ryanair, que no te da QR ni tarjetas de embarque virtuales, toca imprimir, una incongruencia como una catedral que un aeropuerto tan moderno y habiendo sido sede de una cumbre climática te pida la tarjeta de embarque en papel… en fin…


Desde el primer día que probé el cordero del Mythe estaba deseando volver y hoy era la última oportunidad, así que nos fuimos p’allá después de las últimas compras en el zoco dispuesto a comer cordero, pero pasó lo mismo que con el Dune, se volvió a cumplir el dicho, segundas partes nunca fueron buenas.
Última visita antes de irnos para el Dar: Jardin Secret. Un timo, 10 € por ver un jardín, bonito pero tampoco pa tirar cohetes ni pa cobrar 10€ por cabeza. Un francés con pasta compra dos casas viejas del centro, tira la medianera y las restaura, pone un jardín moruno en el patio de una y otro occidental en el de la otra, te pone un video de la obra y te cobra 10€, 14 si subes a la torre. 




 


Un timo y una calor de muerte, el último día estaba siendo pa olvidar...
Yamal y las muchachas del Dar nos invitan a un último té hasta las 6 y media que nos viene a recoger. A ver, que son simpáticos y serviciales y tal pero que no me volvería yo a quedar ahí en el remoto caso de volver por cuarta vez a Marrakech. En media hora corta estamos ya en el aeropuerto, con la facturación, control de seguridad, pasaportes… apenas tenemos tiempo de ir de compras, tampoco hay muchas ganas después de 5 días de tienda en tienda. El embarque ya de noche y el vuelo hasta la bandera, nada que ver con la ida


Tras nuestro tercer viaje a Marrakech ya se te pasa la sorpresa de la primera vez y empiezas a ver cosas en las que no reparaste antes, a ver si soy capaz de organizar ideas sin perderme mucho en el intento. Empiezo: ves imágenes de ciudades europeas en Bélgica, Alemania, Suecia, Inglaterra (…), con musulmanes rezando por las calles y aquí, en Marrakech, Marruecos, país musulmán, apenas unos pocos hombres paran de trabajar o van a la mezquita a la llamada a la oración, los demás oyen al muecín como el que oye a Shakira, no lo acabo de entender, parece que fuera de su país sienten la necesidad de externalizar lo que en su país lo llevan por dentro, digo yo. Tampoco entiendo la diferencia entre lo que nos contó el guía sobre la familia musulmana, el respeto a la madre, respeto a la familia (…) que nada tiene que ver con el comportamiento de los zagales que nos llegan, que no me voy a meter en detalles pero que a las jóvenes europeas no las ven exactamente como dicen que  ven allí a las mujeres. Hablando de mujeres, las puedes ver con look occidental, con sus vaqueros y su pelo suelto, con hiyab en el pelo y la cara descubierta (la mayoría), con burka (solo se le ven los ojitos, y las más cafeteras que llevan hasta guantes, no se le ve absolutamente nada, que digo que son mujeres porque se da por hecho pero que podría ser un hombre o un orangután y no te darías cuenta. Nos dijo también el guía que las cafeterías (teterías, vamos) son solo para hombres, que no se le ocurriera a ninguna mujer sentarse en una dentro de la medina, eso sí, fuera de la medina no problem, tienen hasta Burrikin. Y hablando de negocios, todo el mundo vende: te encuentras a un hombre mayor sentado en el suelo con un cajón vendiendo un paquete de tabaco o cigarros sueltos, o una cuchara, o un niño con un trapo en el suelo vendiendo caramelos… no sé yo… o un nota vendiendo camaleones, o crías de mantarrayas, o un taller de baterías de coches entre una cafetería y una barbería… por cierto, las barberías están abiertas hasta la madrugada (!!!!), por si alguien que va de camino a casa a las 12 menos cuarto de la noche se mira en un escaparate y se dice “coño, me hace falta ya un pelaíto… joder, qué casualidad, mira, una barbería abierta…”. Y por cierto, mu buen pelo que gastan los marrakeños (digo yo que se dirá así, jejeje), pocos calvos y pocas entradas, pero más llamativos los piños de esta gente… un derribo, madre del amor hermoso, qué bocas, piños que faltan, piños que se salen de la boca, del color ni hablamos… y los ojos??? Tuertos y vizcos cada tres calles, coño hasta los gatos, cuántos gatos tuertos hemos visto??? Y tullidos??? Cuánto cojo, cuánta gente pidiendo… es verdad que en una ciudad de millón y medio de habitantes estadísticamente deben haber unos pocos, pero llama la atención ver tanto tullido por la parte turística, tanto tullido o tanto actor callejero, que es otra posibilidad… Y cuánta gente pidiendo por las calles, por dios, qué pena: viejos sentados en el suelo, viejos con muletas, mujeres con bebés, niñas de 5 años solas… no entiendo que tengan tanta generosidad o tanta empatía o que sean tan wena gente con los gatos de los cojones, que hay miles de gatos por las calles y la gente les da de comer aunque no sean suyos, y que pasen de largo sin mirar a una mujer con un bebé en brazos sentada en un trapo en cualquier esquina, no sé si será como con los tullidos  / actores callejeros… no lo entiendo… 

Como tampoco entiendo cómo encajan las putas motos de los cojone en una sociedad tan tradicional, cómo se puede entender que en el zoco te tengas que ir pegando a la pared cada vez que pasa una puta moto? Pero no es ni una ni dos ni tres, son cientos de motos que pasan por las callejuelas en teoría peatonales de un mercado tradicional marroquí como si nada, que de hecho es lo primero que nos enseñó el guía de nuestra primera visita, “cuando veáis una moto os pegáis a la pared de la derecha”. Por lo visto no piden carnet de conducir, que ahorras unos dirhams y te compras un amotillo como el que se compra un televisor, y te lanzas al zoco a pasear con tu amigo Abdul de paquete… milagro que no haya atropellos ni peleas porque de verdad es una locura pasear por el zoco de Marrakech… y dices tú: bueno, un chaval de 15 años en una moto no pasa na, pobrecillo, está en la edad de tontear, igual pasa en Sevilla, no? Un chaval en moto hablando por el móvil, o sin manos bebiendo agua, un zagal cargando una bombona de butano en la motillo, otro chaval con otra bombona, y otra y otra (…), un padre de familia con la señora detrás, un niño entre los dos y la chica sobre el manillar, un padre con el niño durmiendo sobre el manillar de la moto, una señora mirando la ropa de las tiendas sin bajarse de la moto, coño que había hasta una señal de prohibido meter motos en la tienda…  to lo que te cuente es poco, una locura.

Y hasta aquí mi historia de nuestro tercer y último viaje a Marrakech, de momento...