martes, 13 de diciembre de 2016

Marrakech revisited


Pues allá que vamos mi dama y yo otra vez pa Marrakech, que tol mundo nos pregunta: “Y tan bonito es como para repetir dos años seguidos?”. Hombre, bonico sí que es, y diferente, y se come muy bien, y no hace frío en noviembre, y es barato, y hay vuelo directo, y sale por cuatro duros… pues eso…


La experiencia es un grado, y el trámite aduanero lo pasamos en na, salimos del aeropuerto aún de día pero el chófer que tenía que hacernos el transfer al riad no aparece… muy raro, con lo formales que son esta gente… y no aparece, y no aparece… oye, vaya chulada de aeropuerto están construyendo… que te digo yo que al final los moros nos adelantan por la derecha… y no aparece, y no aparece, hasta que lo encontramos, estaba “cubriendo” a un colega que estaba rezando justo allí detrás… vaya por dios… o por alá… En fin, tampoco tenemos prisa, vamos a Marrakech a desconectar, no?


Y ahora atentos los de ciencias: qué probabilidad hay de que conozcas a alguien que ha nacido el mismo día que tú? Po yo diría 1/365, no? 0,002739726. Y que lo conozcas el mismo día de tu+su cumpleaños? Serían 1/365 x 1/365, o sea 1/133225, no? Una probabilidad del 0,000007506. Pues eso, el chófer del transfer, Hicham, cumplía años ese mismo día, 5 de noviembre, como Estefi, que yo pensaba que me vacilaba y el pobre hasta me enseñó el carnet, wonder of wonders...

Camino al riad ya no nos resultó tan flipante como el año pasado, no porque hubiera menos coches, menos burros o menos motos, o que ya no condujeran como locos, sino porque ya lo habíamos visto el año pasado y estábamos curaos de espanto. Igualmente, el riad no me impresionó tanto como el año pasado… pero bueno, igual de precioso, igual de relajante, igual de bien decorado y perfumado… . por eso volvemos, no? Primera sorpresa, no hay nadie del año pasado, ni Valentina, ni Elena (la china) ni las demás italianas de la recepción… caras nuevas y edificio ampliado!!!! Increíble, lo que el año pasado era un solar se ha convertido en una ampliación del riad, construido con el mismo buen gusto y la misma calidad que el resto, auténticos artesanos más que albañiles… nuevas suites, la habitación de la jefa, Mme. Marina, un nuevo patio, restaurante… en fin, un trabajo bien hecho.



Pues nada, té marroquí de bienvenida junto a la piscina y nos llevan a la habitación, junior-suite Lotus… la cosa es que la habitación es preciosa, enorme, pétalos de rosa por el suelo, la cama, el baño… pero no me suena nada pero que nada la decoración, no se parece en nada a la habitación que habíamos elegido en la web… y tanto, como que nos habían metido en otra, Verveine… se lo decimos a la chavalita y me dice que lo tiene que hablar con la jefa, que nos pasemos por recepción dentro de un rato… Y eso hicimos, y allí que estaba Mme. Marina... la pobre mujer se esfuerza en explicarnos que cuando supieron que éramos clientes del año pasado y que veníamos de aniversario habían decidido hacernos un regalo, un upgrade, darnos una Suite a precio de Junior-Suite (que a su vez nos la habían dejado a precio de Deluxe Room)… nos hacemos de rogar y la buena mujer nos enseña la Lotus para que veamos la diferencia… muy bonica pero bastante bastante más chica… en fin, que al final aceptamos el cambio y le damos las gracias a Marina.



Como ya conocemos la ciudad y son todavía como las 7 de la tarde/noche, nos vamos de paseo a la plaza Jemaa El Fna, nos acompañan hasta Café Arabe y seguimos el camino por nuestra cuenta… la experiencia es un grado… igual de espectacular, igual de ambientada, los mismos chavalitos preguntando de dónde eres… qué arte tienen los joíos… en fin… paseo por la plaza, los zocos, callejuelas… qué diferente y qué guay… por cierto, el camino de vuelta al riad, sin problema… gps interno, sentido arácnido y un poco de suerte… jejeje...


Cena con velas en la terraza, esta vez fuimos prudentes y pedimos sólo un plato, tajine de ternera, impresionante… y de postre tarta cumpleaños sorpresa y coro de camareros cantando Joeux Anniversaire… jejeje…

Amanece un domingo radiante, espectacular desayuno en la terraza 




Salimos con las pilas cargadas de paseo por la ciudad, sin rumbo fijo, a disfrutar de la ciudad… plaza Jemaa El Fna, Koutoubia, Hotel La Mamounia, tumbas Saidíes, Palacio El Bahia… pues eso, a disfrutar de la ciudad…






Nos habían recomendado comer en el café Arabe y allí nos plantamos, y de allí nos fuimos en cuanto vimos el plan de los camareros: la tipa prácticamente nos tira la carta a la mesa sin mirar y se va… y no viene y no viene… y nos vamos por donde vinimos, allí al ladito, a la Terrace des Épices, donde el año pasado… Bueeeeno, sin pena ni gloria, la verdad: mal servicio, poca comida y precio español… ea, po ya no venimos más…




Paseo y compras por el zoco camino al riad a por un té y un poco de descanso… el tiempo empezaba a cambiar, fresquito fresquito en la terraza, tan fresquito que el cielo empezó llenarse de relámpagos y empezaron a caer las primeras gotas de lluvia… una retirada a tiempo es una victoria, no? Po pa la bañera a darme un homenaje, como los señores… En vista de la rasca y de la lluvia, la cena decidimos hacerla en el riad, salón M, nosotros dos solitos con musiquita y velas... briouats, escalopes de pollo y los montaitos con tomate y ajo y no sé qué especias más que nos pusieron la primera noche y que están tan ricos… ummmm…


Pues toda la noche lloviendo y lloviendo amaneció, y rasquita guapa guapa… y yo sin ropa de abrigo, vaya tela, el año pasado en pantalón corto y este año con más frío que un perrito chico… La idea era ir a los jardines de Menara, a las afueras de la ciudad, cerca del aeropuerto, y con el tiempo así no era plan de ir echando el paseo, así que hablamos con Marina y nos llamó al taxista que usa ella cuando sale de compras… 80 dirhams una hora…

Pues muy bien, nos llevó hasta Menara y quedamos en que nos recogería en la misma puerta después del paseo… Mucha seguridad, mucha policía, muchos controles por el tema de la conferencia COP22 Marrakech, lo del medio ambiente, vamos. Bueno, los jardines, la verdad, más bonitos en las fotos que allí mismo: viendo las fotos da la impresión de que están en medio de un oasis, los naranjos, el estanque, las palmeras, el Atlas al fondo (…) cuando en realidad estás al lado del aeropuerto… tampoco ayudó que la mañana estaba fea y gris, claro, pero ya puestos a comparar, nos gustaron más unos jardines muy muy parecidos que vimos el año pasado (Jardines de Agdal??). 




A la salida de los jardines nos esperaba el taxista, seguía chispeando y nos vino muy bien que nos dejara al lado del palacio El Badi (o Badia, todavía no me aclaro, cada uno te dice una cosa). Bonito pero menos que el Palacio Bahia, por cierto precio irrisorio… otros 10 dirhams…



Pues nada, camino de la plaza, centro de la vida de la ciudad, regateos varios por otro zoco, almuerzo en Zwin Zwin, restaurante chiquitito y coqueto recomendado en la App de Google Trips… Oye, muy rico el wrap de aguacate y pollo y bien de precio… Para cuando volvimos a la calle ya había parado de llover y empezaba a salir el sol, que se agradecía porque seguía la rasca y aquí el tío a cuerpo gentil…

Té en la plaza al solito escuchando la llamada a la oración de no sé cuantas mezquitas de los alrededores, la mar de a gustito…


Una vez recuperadas fuerzas (y temperatura), a jugaaaarrrrr… ea, al zoco a regatear… gorritos de lana a un euro, zapatos a 8, cinturón de piel a 10, pañuelo para el cuello a 5, platos de cerámica tradicional… no es tanto el precio como el regateo, el juego, el buen rollo con lo vendedores… “160 dirhams” / “si me lo dejas a 80 me lo llevo” / “pero eso no puede ser, esto está hecho a mano, te lo dejo a 100 si te llevas 2”… no sé, el año pasado fue diferente, como a cara de perro, agotador… este año ha sido más como un juego, sin prisas, sin malos rollos, con sonrisas… en fin… la verdad que todo es más fácil si vas con una mujer bereber…. Jejeje…



De vuelta al riad otro tesesito marroquí, esta vez en la habitación. Descanso, videoconferencia con las niñas por Hangout y cena en Souk Café, otra sugerencia de Google Trips y otro acierto; muy pequeñito, muy acogedor, muy barato y muy recomendable. Cenamos brochetas variadas (pinchitos, vamos) y una especie de estofado de ternera con sémola, rico rico rico…


A la salida del restaurante ya Marrakech estaba dormida, al menos la medina, vimos algo que pensábamos que era una leyenda urbana, vimos cerrar las puertas del zoco, que te despistas y te quedas dentro y te jartas de reir…

Camino al riad, las calles ya prácticamente desiertas pero en ningún momento sensación de inseguridad… Y ya allí, otro te en la habitación, que en la terraza cae una pelúa importante… se vuelve uno adicto a esto, oye…

Y lo que suele pasar, después de un día de lluvia y frío el último día amanece de nuevo un sol radiante, pero poco ya podemos hacer, el vuelo sale como a las 12:30 pero debido al aumento en las medidas de seguridad en los aeropuertos marroquíes (ya nos había avisado Ryanair) y a la COP 22 (cumbre del cambio climático) que se está celebrando en Marrakech, nos recogen como a las 10:30. Con todo el dolor de nuestro corazón nos despedimos del personal del riad, volveremos… sniff, sniff…




Y en el aeropuerto militares, policías, control tras control, arcos de seguridad, quítate el cinturón, quítate los zapatos, saca líquidos, saca aparatos electrónicos, mujeres por aquí, hombres por allí… y como fin de fiesta, scanner corporal… la madre que los parió, sí que se toman en serio el tema… Y una vez pasados los controles, a los de Ryanair se les va la pinza y se ponen a colocar etiquetas a todas las maletas de cabina a pesar de que el vuelo no va ni mucho menos lleno… y una vez en la pista, al pie de la escalera para subir al avión, los empleados mirando uno por uno a ver qué maleta va para la bodega y cuál sube a cabina… en fin, uno que ya tiene muchas tablas, coloca la maleta fuera de la vista de los colegas y tapa la etiqueta cuando llega arriba, que también podía habérsela quitado directamente, pero como que Marruecos no es un país en el que te apetezca tener problemas, no?

Y se acabó lo bueno, vuelo perfecto, comme d’habitude (los de Ryanair ya se podrían enrollar y regalarme un vuelo de vez en cuando, que sólo digo cosas buenas de ellos, no? Jejejej) y en Sevilla la no menos habitual sensación de que llegas a un país del tercer mundo, más triste si cabe esta sensación viniendo de Marruecos, no? En el control de pasaportes sólo 2 policías para un pasaje de casi 200 personas, en Marrakech no menos de 10, y con mucha afluencia meten a más policías, casi a 20 nuestra llegada, como en el Mercadona… En fin, casi una hora en la cola, lamentable y tercermundista el aeropuerto de Sevilla, que te digo yo que al final esta gente nos acaban adelantando mientras nosotros nos miramos el ombligo… ea, ya está, ya pasó, tómese la medicación abuelo… easy, easy…

Acabo ya, que todo muy bonito, qué bien lo pasemos, y a ver cuándo volvemos, que ya me noto temblón del mono del té marroquí.

jueves, 13 de octubre de 2016

Alsace, Schwarzwald, Schweiz/Suisse



Y allá que van otra vez los Díaz-Montero a la conquista de Europa, este año toca Francia, Alemania y Suiza, que dicho así parece que hemos hecho 9.000 Km, pero no, todo muy cerquita, menos de 2.000… Planificado con muuuuucho tiempo, billetes comprados en enero, alojamientos reservados más o menos por la misma fecha, y hasta última hora haciendo cambios, culpa de (o más bien gracias a) Transavia y Vueling. Pero vamos a hacer las cosas bien, empecemos la historia por el principio:


Día 1:



Vuelo de Transavia Sevilla – Lyon, cambio de hora, en lugar de a las 17:00 me proponen llegar a las 11:00, o sea, medio día más… po vale... Vuelo sin incidencias, a las 11 y algo de la mañana ya estábamos allí con nuestras 4 maletitas y las sudaderas y chaquetas a la cintura, manual del viajero low-cost. Cogemos la lanzadera desde la terminal 3 hasta el chiringuito de Herz y en poco más de 10 minutos ya estamos en carretera camino de Besançon en nuestro flamante Ford Fiesta… por cierto, una vez más no nos cobraron el alzador para Marta, un detalle a agradecer…

Ningún incidente, ningún problema en el camino, ninguna pelea con la copiloto por una vez… pagados los 21 euros de peaje (cómo se pasan estos franceses con los peajes… uffff), parada en un área de reposo (Aire) para almorzar y llegamos a Besançon, (bueno, a École Valentin ) sobre las 5, mu buena hora pa dejar las cosas y visitar la ciudad. El rato que pasamos en Besançon nos resultó muy bonita, con su río, su catedral, su reloj astronómico… en fin, merece la pena hacer una parada para visitarla… una pena que la vida acabe a las 7 de la tarde, que to es dar las 7 y parece que ha sucedido un apocalípsis zombie o la peli de La Purga (con “r”). Subimos a ver la Citadelle pero… mecachis, las 19:05… “fermée, desolé”, una pena porque está en la lista de lugares patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Eso sí, las vistas sobre la ciudad merecieron la pena.


Y dado el ambientazo que nos encontramos por las calles optamos por una retirada digna a nuestros aposentos, pasando por un Carrefour para hacer la compra de las viandas para mañana en el apartamento de la Alsacia y rematamos la fanea con la ya habitual cena del primer día en un McDonald.

El hotel (Première Classe Besançon École Valentin) muy bien situado, casi a pie de la autopista y muy funcional, al estilo de los Ibis, todo muy justito y muy correcto, no se puede pedir más por 31€ /habitación (desayuno incluído), pas mal, non?.

Día 2:

Bien tempranito salimos hacia Riquewihr, Alsace; rumbo norte, dirección Strasbourg, pasando por caja otra vez con los peajes de los cojones (esta vez sólo 11€), dejando atrás poco a poco aglomeraciones y adentrándonos en tierra de viñedos… esto ya es otra cosa, el paisaje por momentos parece sacado de un documental: las montañas de Les Vosgues al fondo, viñedos a ambos lados de la carretera, pueblecitos con casas sacadas de Disneyland… una pasada, precioso…


Pues nada, encontramos Riquewihr sin problemas, llamamos a la dueña de la casa antes de llegar y nos estaba esperando preparando los últimos detalles. Dinerito por adelantado a la señora, 15 euritos más para la tarjeta de residente para el coche y a darnos una vuelta por el pueblo bajo amenaza de lluvia. Acabamos almorzando en Restaurant du Vignoble, no estuvo mal pero tampoco pa tirar cohetes… cervecita local y tarte flambée, un poco decepcionante, una pizza con la masa más fina y con mucha cebollita… La lluvia acortó nuestro paseo por el pueblo así que… plan B, al Leclerc a comprar comida para los 5 días que íbamos a pasar en la Alsacia. Dos sensaciones positivas en el Leclerc: la primera que los precios son iguales o incluso más bajos que en España, la segunda que estoy hecho un chaval (como Paco Martínez Soria…. Jejeje) aquí la media de edad de la clientela es de 60 años parriba… qué barbaridad, cuánto turista alemán del IMSERSO… La tarde estaba cerrada y lo que apetecía era una sopa calentita con vino (obsequio de la señora), paté y queso de la tierra (Ribeauvillé)… esto es vida… A las 7 de la tarde aquí también dan el toque de queda y el pueblo se queda desierto; entre eso, la noche de lluvia y que Riquewihr es un pueblo prácticamente peatonal, increíble sensación de paz al abrir la ventana y oír solamente el sonido de la lluvia… priceless…



Día 3:

Antes de salir habíamos hecho una selección de pueblos que visitar y ahora tocaba organizar los 4 días que nos quedaban en la Alsacia, y decidimos empezar por la zona más cercana, para descansar un poquito de tanto coche… y el primer destino sería Ribeauvillé, muy muy cerca y muy muy bonito, tanto o más que Riquewihr. Casas de color con sus vigas de madera por fuera, sus castillo sobre la montaña, sus calles decoradas con flores, su otro castillo en la otra montaña, su riachuelo, otro castillo más… Lo visitamos temprano y no había demasiada gente como habíamos leído en algún foro, aunque cuando ya nos íbamos empezaban a llegar los autobuses con japoneses… ah, y probamos los bretzel...




El segundo destino fue Bergheim, también muy cerca y muy bonito, mucho más tranquilo que Riquewihr o Ribeauvillé; muy bonitas las casas de colores con sus vigas por fuera y sobretodo las murallas.




Siguiente etapa: Château du Haut-Koenigsbourg. La silueta del castillo sobre la montaña se ve desde prácticamente todos los pueblos de los alrededores y siente uno curiosidad por verlo de cerca.



Durante la subida al castillo el paisaje cambia radicalmente, ya no hay viñedos, la carretera se empina, la espesura del bosque no deja pasar la luz… parece que estás en la Selva Negra… Vistas impresionantes y espectacular el castillo de cerca. Nos lo pensamos y al final no entramos, primero porque se nos echaba encima la hora de comer y segundo porque realmente los castillos suelen ser más bonitos por fuera que por dentro, así que carretera y manta para el último pueblo del día, Sélestat.







Con la barriga ya protestando llegamos a Sélestat y, tal como compramos las vituallas hicimos un picnic allí mismo, junto al super, prácticamente en una rotonda a la entrada del pueblo, jejeje... sombrita, césped, sin tráfico… pas mal… Seguimos practicando el difícil arte de aparcar gratis en Alsacia: buscamos parking fuera del centro, paseo cortito hasta casco histórico y nos empieza a llover, na del otro mundo pero.. en fin… De todos los pueblos que llegamos a visitar en los 5 días en Alsacia quizá fuera el que menos nos gustó, un poco demasiado grande, pierde el encanto de otros pueblecitos… pero bueno, es cuestión de gustos.




Día 4:

Amanece día radiante para visitar el pueblo más bonito de Francia según los propios franceses: Eguisheim. Nos pasó como en Ribeauvillé, habíamos leído tanto que había tanto turismo que nos sorprendió verlo con poca gente… tant mieux… callejuelas empedradas, más casas de colores, más flores y ni una calle recta… de todos modos, hasta que no ves una imagen aérea no aprecias la verdadera gracia del pueblo, está dispuesto en círculos concéntricos… mola, o no mola? Pues eso, precioso.





Y ahora uno de los platos fuertes del viaje: Colmar, la ciudad más importante de la Alsacia después de Estrasburgo, la capital. Aparcamiento en las afueras (el arte de aparcar gratis en Alsacia jejeje...) y almuerzo tipo picnic en un parquecito en el mismo centro. No decepciona, ni muchísimo menos. Preciosa ciudad, con sus casitas de colores, su Petite Venise, sus flores, sus barquitas, sus mansiones renacentistas… me recordó, salvando las distancias, algunos pueblos/ciudades de Flandes: Brujas, Gante, Amberes…








Y de vuelta para Riquewihr, cenita en casa y a ver Fort Boyard en la tele… jajaja… qué buen ratito en familia viendo a Eric Abidal y demás personajillos haciendo el gamba…

Día 5:

Desde el principio teníamos claro que visitaríamos Strasbourg un domingo, menos tráfico, menos gente al no haber comercios abiertos, menos problemas para aparcar… en fin, allá que vamos… y empezamos mal… todos los esfuerzos por evitar los putos peajes fueron una pérdida de tiempo, después de ir por carreteras secundarias acabamos incorporándonos a la autopista para comprobar que el tramo Colmar-Strasbourg es gratis… manda cojones… Empezamos mal y seguimos peor: resulta que habíamos decidido dejar el coche en uno de los PR (Parking Relais) a las afueras de la ciudad, por 3,5€ tienes 24 horas de parking + transporte gratis ida y vuelta al centro… de puta madre, no? Pues no hubo manera de encontrar la entrada del primer PR que elegimos, una vuelta, otra vuelta y nada… calle cortada por obras por una lao, por el otro contra mano… otra vuelta más… nada no hubo manera… El segundo PR por proximidad lo encontramos enseguida, el problema fue que la línea de tranvía que lo unía con el centro estaba cortada, o sea, que tocaba trasbordo tranvía-autobús-tranvía… o sea, que como que no… Y ahora ponte a buscar otro PR… llevaba descargado en el móvil un plano de Starsbourg y un plano del sistema de parkings de la ciudad, pero aún así hubo que cruzar de sur a norte la ciudad… Al final acabamos aparcando al lado del parlamento europeo, ya casi la hora de comer… Ahora resulta que no son 3,5 € sino 4,10€… bueeeeeno, no pasa na… y ni una sola indicación de cómo funciona el PR de los cojones… se paga ahora o después? Dónde se canjea el ticket de parking por los billetes de tranvía? En fin, acabamos pagando por adelantado y conservando el ticket del parking por si en el tranvía nos venía un revisor… ancha es Castilla…

Tranvía hasta el centro de la ciudad y a buscar el Burger King, que resultó estar en la estación de tren (by the way, muy chulo el exterior de la Gare de Strasbourg), pero antes un pipí… primer europuyazo: 70 céntimos por cabeza, casi 3 euros por una meada familar, precio de eurodiputado, imagino… joder… bueeeno está, vamos a comer ya que se nos va el día… Resultó ser el Burrikin más calamitoso que hemos visitado, no se puede pagar en las máquinas, los empleados pasando de los clientes, se equivocan en el pedido, no hay juguete para Marta… pero bueno, ya hemos comido, vámonos ya pa el centro…



Oficina de turismo y… Zasca!! Otro europuyazo: plano de la ciudad 1,5€, vaya día, vaya día… en fin... Pues Estrasburgo muy bonita, parecido el casco histórico a Colmar, con su río, su canal, sus barquitos, sus flores, sus casas de colores (…) pero ya una ciudad ciudad, con mucho universitario y mucha bicicleta también. Lo más pintoresco, La Petite France, me decepcionó un poco, mucha mucha gente y un poco más de lo mismo.



Compramos los billetes para un paseo panorámico en un barquito y mientras llegaba la hora entramos en la catedral, y mira por donde, resulta que el primer domingo de cada mes es gratis la entrada a la catedral, la visita a la cubierta y al reloj astronómico. La catedral mu bonica, el reloj astronómico mu bonico también y la cubierta nos lo vamos a pensar un rato mientras damos el paseo en barquito… que son 330 escalones… jejeje…



El barquito muy muy bien, aparte de ver desde otro punto de vista el casco histórico de la ciudad la audioguía te cuenta un poco la historia, gentes, arquitectura (…) muy muy interesante.



Y una vez descansados, vamos para arriba!!! Pues lo dicho, 330 escalones para subir a una altura de 66m. La verdad es que no se hizo pesado y la escalada merece muy mucho la pena, con la luz del atardecer la ciudad se veía preciosa.



Pues nada, cansados y ya anocheciendo, a buscar la parada del tranvía más cercana y a rezar para poder sacar el coche del parking, porque lo del PR ese me tenía mosca… Al final ningún problema para sacarlo, ni para encontrar la autopista ni na, eso sí, el viaje de vuelta a Riquewihr un poco pesao, llegamos ya de noche.


Día 6:

Último día en l’Alsace y hoy vamos en plan tranqui después de la pequeña paliza de ayer en Strasbourg. Primer pueblo Turkheim, decepción total comparado con los pueblos que habíamos visto hasta ahora: campanario, murallas y poco más… Que por un momento piensa uno como un español que escuchamos en algún pueblecito estos días: ”Estoy hasta los huevos de casas de colores con vigas de madera”… jajaja, qué arte…



Po resultó que no, que todavía nos quedaban pueblos chulos que ver, por ejemplo Kaysersberg. Éste sí que merece y mucho la pena, castillo, río, callejuelas… muy bonito y muy ricos los pastelitos que compramos para merendar luego…



Volvimos a Riquewihr para almorzar, siesta y paseo por la tarde por el pueblo y viñedos de alrededor. Definitivamente fue un acierto elegir Riquewihr como base de operaciones, precioso el pueblo, como ya nos dimos cuenta cuando llegamos hace 5 días, y espectaculares las vistas desde los viñedos… momento Ballantine total el atardecer desde los viñedos…



Día 7:

Despedida a Riquewihr con lluvia, por los pelos no nos pilló metiendo maletas en el coche… Como durante todo el viaje, ningún problema para encontrar el camino, la experiencia es un grado… Impresionante el paso sobre el Rhin, eso sí que es un río…



Y ya en tierras alemanas, a buscar Triberg, en pleno corazón de la Schwarzwald, la Selva Negra. Los viñedos y llanuras ya quedaron atrás, ahora empezábamos a adentrarnos en bosques cada vez más espesos en medio de una llovizna que afortunadamente no acababa de romper. La temperatura había bajado hasta los 16º y mi chaquetón North Face ya no parecía ninguna tontería… jejeje… quien ríe último…



Por pura casualidad pasamos junto a Schonach, un pueblecito perdido más en medio de un valle más, pero la cuestión es que me suena ese nombre...



Ya caigo: resulta que tiene el reloj cuco más grande del mundo, así que parada, sesión fotográfica y de vuelta al coche, y al poco ya estábamos en Triberg. ¿Y qué hay en Triberg para desviarnos del camino? Triberger Wasserfälle... cascadas, las cascadas más altas de Alemania, dicen ellos, 163 m, no está mal… El pueblo precioso, muy turístico pero precioso, en medio de un valle impresionante. Lo de El arte de aparcar gratis en la Alsacia aquí ya no vale, me temo… así que a pasar por caja toca… y a ver las cascadas… Muy muy bonitas, merece mucho la pena la subida y los 9 pavos que nos costó entrar, lástima no haber tenido más tiempo y subir hasta arriba del todo.




Bueno, la hora de comer… el paisaje mu presioso y mu to pero con esta llovizna intermitente tampoco es plan de sacar el mantel y hacer un picnic en un prado junto a la carretera, así que hoy toca picnic dentro del coche, en el parking de un Lidl… cuánto glamour… jajaja… pero oye, las vistas preciosas…



Pues nada, la tarde cada vez más cerrada y los paisajes acojonantes con la neblina y la llovizna, se entiende perfectamente porqué la llaman Selva Negra… Bueno, pues eso, vámonos ya para Freiburg, que hemos quedao allí a las 4 con los del apartamento. Y a las 4 estábamos allí... Se presentó un colombiano, de Cartagena, me enseñó el apartamento, me dejó las llaves y se fue… “mañana te dejo un documento de pago para rellenar”… no sé, nada que ver con la casa de Riquewihr, como que no me dio buen rollo… Hala, a descargar el coche y a subir maletas a un 5º sin ascensor… tiene cojone o no? Llevamos 3 alojamientos y ninguno con ascensor… Dejamos pagado zona azul hasta las 9:30 de mañana (lo de aparcar gratis en Alemania… chungo) y a dar una vuelta por Freiburg con el sol fuera y temperatura perfecta, para ir en manga corta, genial.



Aunque mi primera impresión del apartamento fue que nos la habían metío doblá, que mu bonico y mu moderno y mu to pero que estábamos en Pino Montano, resulta que no: llegas al final de la calle, pasaje bajo las vías del tren y ya estás en el centro… 15 minutillos… un Starbucks, un BurriKin al lao… po mu bien, no? Pues eso, paseo por el centro, canales por el medio de las calles, niños con barquitos, muy bonito y un ambientazo impresionante, cantidad de turistas, cantidad de bicis, cantidad de estudiantes… en este sentido me recordó un poco a Strasbourg. Bueno, po ya hemos visto el centro, vamos a ir comprando la cena antes de que cierren las tiendas y de vuelta al cortijo… por cierto, nos vino muy bien el Word Lens pa elegir la sopa… jejeje…




Bueno, ya en el apartamento nos dimos cuenta de que, aunque es muy chulo y muy acogedor y muy bien equipado, no está mal situado y tal y tal, algunas cosillas no iban del todo bien… 1- tenemos horno pero no tenemos microondas. 2- el congelador se lo han dejado abierto los últimos ocupantes y está hasta el corvejón de escarcha, ni enfría ni pollas. 3- el WIFI no va ni palante ni patrás. 4- la lavadora tiene el cierre de la puerta roto y no arranca. 5- el sofá-cama tiene la estructura inferior rota y alguien lo ha intentado arreglar y ha hecho una auténtica chapuza (esto no puede haberlo hecho un alemán!!!)… 6- la tele tiene muchos canales pero la final de la Supercopa con el Sevilla no estaba por ningún lao… 7- el termo, eléctrico, estaba apagado y hay que esperar media hora hasta que se caliente el agua para empezar con las duchas. 8- lo más grave, NO HAY TOSTADOR… que nos había costado una barra de pan 2,7 euros y no había tostador… esto va al Tripadvisor del tirón...


Día 8:

Toda la noche lloviendo y por la mañana el sol fuera, así me gusta, cómo son estos alemanes… seguimos buscando con la esperanza de encontrar un tostador pero no hubo manera, así que usamos una sartén, al estilo del Virginiano… Bueno, dejamos una nota al colombiano con todas las incidencias y nos fuimos camino de Waldkirch para iniciar una ruta panorámica por la Selva Negra, una especie de “Conozca la Selva Negra en 1 día”. Y empezamos mal, porque el primer pueblo de la ruta, Waldkirch, no tiene pinta de tener nada, al menos esa es la primera impresión: al lado de la autopista, ni montaña ni río ni na…

Ea, po vamos para el 2º sitio, el monte Kandel. Eso sí mola y mucho… bosque, y más bosque, y más curvas y la carretera que se empieza a empinar y el pobre Ford Fiesta que empieza a sufrir… bancos de niebla y la temperatura que empieza a bajar y bajar hasta los 8º que se puso, a eso de las 11 de la mañana… un 10 de agosto… En la cumbre, 1243 m, ya no había niebla y la temperatura no era tan baja, pero el North Face se agradecía… las dos capas, polar y chubasquero… qué buen regalo…




La tercera etapa de la ruta panorámica era Sankt Peter, un pueblito chiquetito y bonico que se ve en 10 minutos, totalmente prescindible, pero bueno, bonito es y como pilla de camino… Aprovechamos y compramos viandas para hacer un picnic junto al lago Titisee más tarde


Y después de Sankt Peter viene Sankt Märgen… un poco más de lo mismo, sus prados, sus vacas, sus montañas, su iglesia mu bonica… ni nos bajamos del coche…



Vamos pa Titisee, el lago de Tito, no el de verano azul, el emperador romano… bueno, pues Vini, vidi, vinci… llegamos, vimos y… pasamos de largo, dimos la vuelta, volvimos a pasar, buscamos aparcamiento… y tuvimos que pasar de largo otra vez… por lo visto el Titisee es un destino de vacaciones interno, o sea, turistas alemanes a full, aparcamientos a tope… un poco como intentar aparcar en el muelle de Puerto Banús un 15 de julio a las 10 de la noche… pues eso, que lo del picnic al borde del lago como que no…



Pues nada, con la música a otra parte… al monte Feldberg… eso creía yo, que era un monte, pero no… una estación de ski con todas las de la ley a 1493 m, cumbre más alta de la Selva Negra. Como ya habíamos comprobado, el parking gratis en Alemania es complicao, así que para qué complicarte la vida… al parking de la estación de ski del tirón y a buscar un sitio para hacer un picnic, que al final fue la puerta de entrada a la ruta de ascensión al Feldberg, a 1200m de altitud, no estuvo mal el sitio ni el picnic, con un bocata de jamón es complicao que algo salga mal… jejeje…



Una vez repuestas las fuerzas estuvimos a punto de hacer la ruta hasta la cumbre pero se impuso la lógica, entre que amenazaba lluvia y que era algo así como una hora y pico parriba y lo mismo pabajo… Plan B, subimos en remonte… po va a ser que no, como 30 pavos por subir a una cumbre que se ve ahí mismo??? 300 m de desnivel??? Anda y que te vayan dando… Pues eso, turismo alemán a precios alemanes, y los tiesos haciendo picnic… Lo que sí que hicimos fue montar a Marta en una de esas atracciones de saltos en una cama elástica con arneses… cómo disfrutó la benjamina!!! Jajaja… Viendo el nivelito del lugar, los 3 pavos del aparcamiento me resultaron poco menos que de risa…


Bueno, carretera y manta que se nos hace tarde… próxima etapa, lago Schluchsee… lago natural (no como el Titisee), mucho menos turístico pero igualmente bonito. Alquilamos una barquita y estuvimos media hora dando bandazos de una orilla a otra, haciéndonos fotos y riéndonos… de los mejores momentos de todo el viaje. Y vaya rasca… North Face forever!!!





Y ya de camino a Freiburg, última parada: Todtnau. Las niñas se habían quedado dormidas en el coche, el cansancio ya empezaba a pasar factura…



Mientras Estefi daba un paseo por el pueblo buscando una pastelería donde comprar una Schwarzwaldtorte (un pastel selva negra, vamos, que tiene cojone que sea más fácil de encontrar en San Joaquín que en la Selva Negra), yo me quedo con ellas, el coche mal aparcado, pero bueno, estoy ya harto de coche por hoy y hasta los huevos de pagar parking, así que que sea lo que dios quiera… Y cuando salgo a estirar las piernas, me da por mirar atrás y veo, en la ladera de la montaña, una especie de mezcla de tobogán y montaña rusa!!!! Flipante!!! Yo me quiero subir!!!! Unos remontes te llevan a la cima de la montaña y bajas por unas vías como si fuera una montaña rusa… ya te digo, alucinante, lástima que cerraran a las 4:30 y eran ya las 6…


Pasamos al lado de las Todtnauberger Wassefälle, otras cascadas, pero lo que iba apeteciendo era más bien una duchita… otra vez será…


Llegada a Freiburg sin problema y pizza para cenar en el apartamento mientras la lluvia había vuelto, como la noche anterior… estos alemanes… El colombiano había dejado una nota de disculpas por los inconvenientes y un 10% de descuento… bueeeeeno…

Día 9:

A las 9:30 ya estábamos en marcha y, como fue tónica en todo el viaje, sin problema alguno para encontrar el camino a Basel, Basilea, donde la 5ª copa Europa del Sevilla, ole!!! Primeras banderas suizas en el horizonte, puesto fronterizo tipo peaje y, efectivamente peaje al canto… bueno, allí lo llaman “la Vignette”, un sellito pal coche como el de la ITV pero morao, redondito y pelín más caro, 40 pavos… Willkommen in Switzerland!! Pues ya está, de perdíos al río, ya tenemos tarifa plana de autopistas… más caro es Francia, joer… 
 


Rumbo sur hasta Berna y a buscar parking en el centro… Parking Casino, como aparcar en La Campana, vamos… que sea lo que dios quiera, mu caro no puede ser si solo vamos a estar unas horas de paseo por el centro… y antes de salir a la calle un pipí… a franco por cabeza, metes la moneda y se abre el torno… y si no tienes monedas suizas? Joer, con esto no contábamos… Dios aprieta pero no ahoga, la parábola del buen samaritano… el señor que estaba al cargo se apiadó de nosotros y nos dejó pasar. Danke schön!!

Oye, merece y mucho la pena Berna, casco histórico muy cuidado, sus calles empedradas, sus banderas con su oso, su catedral, sus banderas suizas molonas, su reloj astronómico… Y el río!!! Aar!!! Río Aar!!! Qué cosa más bonita, miarma… color turquesa!!! Muy bonito todo, precioso, pero caro que te cagas… ejemplo: 4 menús en el BurriKin de al lado de la estación de tren… 48 pavos… sin postre en el menú infantil… y va el moro y me quiere cobrar 20 céntimos por un sobrecito de ketchup… anda y que te den, home!!! Bueno, y ahora toca pagar el parking… ay virgensita del Carmen… casi 13 leuros… bueno, visto lo visto lo ves hasta normal, pero son mas de 2000 pejetas… Ea, ya está, pagamos con tarjeta y ya nos enteraremos de la multa a final de mes… pues no… sólo se puede pagar con cash… menos mal que llevamos euros… la vuelta en francos… nos puede venir bien…





Ea, po dejamos Berna atrás y dirección sur, Friburgo (el suizo), buscando los Alpes. Antes de las primeras estribaciones de las montañas, desvío para ver Gruyères, donde el queso. Paisaje espectacular, faltan palabras… la Selva Negra parece un cerro comparado con las montañas que se adivinan tras Gruyères… 
 


Pueblo medieval, fortificado, con sus murallas, su foso, sus almenas… precioso. Cruzamos las murallas y paseo por el pueblo para estirar las piernas: muy medieval, muy turístico, muy cuidado, muy francés y, definitivamente, muy incontournable… Nos encontramos con la sorpresa de que HR Giger, artista suizo diseñador/creador de la criatura de Alien, tiene un museo allí… fíjate… y una cafetería enfrente decorada como si estuvieras en las entrañas de una de un bicho de las pelis de Alien… muy chula, hasta las niñas me dijeron que a la vuelta querían ver Alien… jejeje…



Ea, ya se acabaron las paraítas, ahora ya del tirón a buscar Leysin… que en el mapa está muy cerca, pero que por aquellas carreteras de montaña tardamos un huevo… y encima un tramo de la carretera cortado por obras para ponérnoslo más difícil…



En fin, llegamos, muy muy cansados pero llegamos, y nada más entrar en el pueblo estaba el hotel, La Tour d’Aï, menos mal… Tercer piso sin ascensor en lo que más que un hotel parece un refugio de montaña… joer, 4 de 4, ni un puto ascensor en 4 alojamientos… La señora de recepción que nos acompaña nos dice que cree que la habitación nos va a gustar… y vaya si nos gustó… techo abuhardillado, todo madera, 3 habitaciones, 7 camas, vistas a los Alpes… y wifi... por fin!!! Una pasada, nos encantó nada más abrir la puerta… las niñas eligiendo en qué cama iban a dormir, nosotros poniéndonos al día con la familia y tarde de relax… tumbaos, sin ruido alguno, escuchando sólo el sonido de los cencerros de las vacas y el de una fuente justo frente a la ventana…


Viendo el tiempo que habíamos tardado hoy en recorrer unos pocos kilómetros y viendo los planes para el día siguiente decidimos, en buena hora, cambiar de planes… Interlaken debe ser muy bonito, subir al Jungfrau debe ser una pasada, y cualquiera de las posibles actividades que habíamos barajado hacer hubieran sido buena opción, pero 2 horas de camino para la ida y otras 2 para la vuelta, la mayoría de ellas por carreteras de montaña eran poco menos que una locura… plan B: nos quedaríamos en Leysin y por la tarde iríamos a ver el lago Léman.

Día 10:

Penúltimo día ya, cómo pasa el tiempo… desayuno en el hotel con cata de pan incluida, y a por Leysin... A ver, Leysin está a 1336 m de altitud, allí acaba la carretera, más p’allá no hay na, ya es de por sí un destino como estación de ski en invierno y en verano es la base para rutas de senderismo, mountain bike, vía ferrata, parapente… Optamos por lo más vistoso y lo que pensamos que más gustaría a las niñas: subida en telecabina a la Berneuse, a 2048 m. Casi 40 pavos, más caro que el Feldberg en Alemania, pero esto son casi 800 m de desnivel y el paisaje alpino desde la cumbre promete… La subida muy espectacular pero no tanto como las vistas una vez arriba… montañas y montañas y picos nevados a lo lejos, el Matterhorn, Mont-Blanc, el lago Léman justo detrás…





Merece mucho mucho la pena, por cierto, si alguien se quiere dar un capricho, hay un restaurante arriba, Le Kuklos, un restaurante giratorio con vistas que ya te puedes hacer una idea… Teniendo en cuenta que comer en un Burrikin de una estación fueron casi 50 pavos ni se nos pasó por la cabeza tomarnos una tapita de ensaladilla… en fin, otro nivel, nunca mejor dicho…


Después del paseo por la cumbre y la sesión fotográfica de rigor, vuelta a Leysin a por el coche y seguimos bajando hasta Vevey, junto al lago Léman. Los suizos son buenos en muchas cosas pero en otras no tanto, por ejemplo: señalización… ¿Es posible meterse en la nacional siguiendo las indicaciones para ir por la autopista? Po zi… Pero bueno, todo es para bien, pasamos por Montreaux y junto al castillo de Chillón. Y llegamos a Vevey, bonita ciudad o más bien, ciudad en un bonito enclave; bonito no, lo siguiente, montañas a su espalda y justo a la orilla del lago. Famosa porque allí vivió un tiempo y murió Charlie Chaplin y, sobretodo por ser la sede mundial de Nestlé, casi na… De cabeza a un centro comercial para dejar el coche y comprar los avíos para hacer un picnic (otro más, manual del turista low cost) junto al lago. Otra cosa mala en Suiza: según parece, los parkings no se pueden pagar con tarjeta, y este en concreto no admitía billetes de euro, así que con los 3 francos que nos devolvió el parking de Berna nos tenemos que apañar… da para 3 horas, no está mal… A la espalda del centro comercial, un canal con agua cristalina, que desemboca en el Lago, y allí mismo un parque donde montar el picnic… idílico, sin palabras… temperatura perfecta, sombrita, el césped, el lago, las montañas, los veleros… coño, hasta cisnes había en el lago…



Bueno, paseíto junto a la orilla hasta el famoso tenedor frente al museo de Nestlé y de vuelta al coche.


Para la vuelta a Leysin sí que encontramos la autopista, a la segunda o a la tercera pero la encontramos. Nos plantamos en Aigle en un pis pas (oye, precioso el castillo también, eh, tanto o más que el de Gruyères) y, ea, a subir p’arriba otra vez… el Ford Fiesta, pobrecillo, que se quedaba en las rampas de Alemania aquí sufrió pero tela… y en cuanto miro por el retrovisor ya tengo encima otra vez un Audi Q7 negro… o un BMW X6 negro… o un Porsche Cayenne negro… la cuestión es que tienen unos coches que lo flipas, todos negros, pero no tienen huevos de adelantar, ni poniéndoles el intermitente ni haciéndoles señas con la mano para que pasen, ni en rectas con visibilidad… nada, como no te eches a la cuneta no te pasan… lo mismo es que está prohibido… a saber…


Bueno, una vez conoces el camino, Leysin está ahí mismo: llegas a Aigle y empiezas a subir y subir y subir hasta que se acaba la carretera… entras en el pueblo y aparcas a mano izquierda… La habitación del hotel cada vez me parece más acogedora, dan ganas de echarse una siesta escuchando el chorrito de la fuente y los cencerros de las vacas… Dejamos a las niñas con su Nintendo y su móvil y nosotros dos salimos a dar una vuelta por el pueblo y localizar casita para alquiler/compra… jajaja… de 750.000 € en adelante, como en el programa de Divinity de David y Hillary… jajaja… pues eso, otro nivel…

Y poco más, puesta de sol desde la terraza, cena en la habitación y a descansar, que mañana va a ser un día muy largo…



Día 11:

Último día, el día más laaaargo… Desayuno tempranito en el hotel y ya dejamos la ropa de abrigo en el maletero, hasta diciembre no creo que nos vuelva a hacer falta… jejeje… Bajamos de Leysin hasta Aigle (otra vez, vaya castillo guapo), y esta vez entramos sin problema en la autopista, hay que amortizar la vignette… Bordeamos todo el lago Léman counterclockwise por el norte hasta Ginebra y ya cruzamos la frontera hasta Francia buscando Annecy… y empieza la sangría francesa con los peajes… la madre que los parió…

Llegamos a Annecy, sábado, tiempo espectacular, gente por un tubo… media hora para encontrar una plaza en un parking… con el depósito en reserva… a pique de darme un infarto… Annecy muy bonita, con su casco histórico, su catedral, sus canales, su lago… no vimos reloj astronómico pero seguro lo había… Muy muy bonita la ciudad. Comimos en La Galette Bretonne, no es comida local pero al menos es comida típica francesa, algo es algo… y se le empieza ya a ver el final a esto…




Volvemos a la autopista con gasolina pa menos de 50 Km… p’habernos matao… al final hubo suerte y al poco encontramos una gasolinera, dios aprieta pero no ahoga… los que ahogan son los putos peajes… 21 pavos nos sangraron en total en menos de 150 kilómetros desde que dejamos Suiza hasta el aeropuerto de Lyon, manda cojone!!! Y nos parecía cara la vignette suiza, esta gente hacen que parezca una ganga… y encima las máquinas de peaje tiquismiquis: o efectivo o Visa, Master Card no les vale…

Y ya llegando a Lyon, dejamos la autopista en la penúltima salida buscando un Carrefour para comprar los avíos para el último picnic, sería ya en el aeropuerto, ahora sí que se le ve el final a esto… Llenamos depósito en la gasolinera del aeropuerto, entregamos el Fiesta en Herz (1846 Km, pas mal), lanzadera hasta la terminal con tiempo para pasar los controles de seguridad y dispuestos a echar la tarde de tiendas… El aeropuerto de Lyon, Saint-Éxupery, francamente decepcionante, están haciéndole obras de ampliación y en unos años será una pasada, pero ahora mismo casi tan penoso como el de Sevilla… En fin, un disgusto para Estefi, porque nuestro vuelo era el último en salir y teníamos un par de horas para ir de tiendas, jejeje…


Embarcamos on time, ya estaban apagando las luces y cerrando el chiringuito las del duty-free, y hala, a relajarme y dormir un poco durante el vuelo… mis cojones… me tocó al lado una chavalita china con su hija chinita en ventanilla… al poco de despegar una peste a cagalera de niño chico… horrorozo… pues nada, al baño a cambiarle el pañal… pobrecita… a los 10 minutos otra vez la misma peste… otra vez pal baño… y otra y otra… No sé qué habría comido esa criaturita pero mínimo 5 veces la llevó la madre a cambiar, y te aseguro que esa niña llegó a Sevilla cagá, o la china estaba ya hasta el mismísimo de levantarse o se le acabaron los pañales.

Pues nada, 11 días intensos, mu presioso to, qué bien lo pasemo, mogollón de fotos, 2 o 3 kilos de más y ya mismo empezar a mirar a ver dónde vamos el año que viene.