Y por fin llegó el esperado regalito de Reyes… escapada pa
los dos a Berlín, las niñas se quedaron en Alcalá con la tita Pepa, malos
padres…
Los amigos de Vueling se portaron y el vuelo (en realidad
los 4 vuelos) llegó con 10 minutos de adelanto, pas mal, y ahí nos tienes, a
las 3 de la tarde en Tagel, en medio de campos nevados y con más frío que
lavando rábanos… siguiendo las instrucciones de la recepción del hotel cogimos
el bus TXL hasta Alexanderplatz y en algo menos de una hora ya habíamos hecho
el check-in en el H2… mucho frío y casi de noche cuando a las 4 de la tarde
salimos a la calle después de soltar las maletas y pertrecharnos para no
perecer en la calle como dos gorriones… de poco sirvió, en 5 minutos ya nos
habíamos dado cuenta de que unas mallas térmicas debajo de los pantalones no
eran suficientes, como tampoco era suficiente una bufanda, ni el chaquetón
Columbia con el que había pasado calor en Sierra Nevada, ni tampoco era
suficiente mi gorro de lana Thinsulate… animalito, 6º bajo cero es soportable
de camino de un lugar a otro, pero pa visitar una ciudad, tol día en la calle,
hay que prepararse mejor… Nos dimos un paseo por los alrededores del hotel,
Museumsinsel, Berliner Dom, Fehrnsehturm y de vuelta al hotel
arresío… By the way, el hotel (H2 Alexanderplatz) muy bien, habitación sacada
de un catálogo de IKEA, aislamiento perfecto, suelo del baño radiante… en 10
minutos habíamos recuperado las constantes vitales, 5 minutos más tarde
volvieron la visión y el habla…
El viernes prometía… 6º bajo cero de máxima y nevando a la
salida del hotel… qué ilusión, mi primera nevada y mi primera hipotermia el
mismo día… yo ya me había puesto calcetines térmicos, mallas térmicas,
pantalones gordos, gorro nuevo de forro polar con orejeras, y gorro del
chaquetón sobre el gorro nuevo, forro polar, braga polar al cuello, bufanda,
guantes y no sé qué más… lo cierto es que sólo tenía frío en los ojos, pero ya
disfrazarme de Amundsen en medio de de una ciudad me parecía mu fuerte… en fin,
viendo que no se podía estar mucho rato en la calle cambiamos al plan B: bono
de transporte para movernos y dejaríamos tiendas y museos para la tarde-noche…
Primer chasco en Berlín: nos cruzamos la ciudad para ver la
Kaiser Wilhem Kirche y resulta que, después de 68 años, precisamente ahora se
deciden a restaurarla, manda webos… completamente cubierta de andamios y
tablones, ni un triste agujerito por el que mirar… ea, po vámonos pa la Puerta
de Brandemburgo, Brandemburger Tor… Segundo chasco en Berlin, la famosa avenida
Unter den Linden en obras también, que le dan a uno ganas de traerse los
curriculums de los amiguetes de Sevilla en paro… eso sí, la Puerta muy bonita,
en agosto debe ser la leche de gente… no faltaron ni el Micky vendiendo globos,
ni el capullo vestío de oso, ni los imbéciles disfrazaos de soldados con sus
banderitas y to… De camino al Pergamon Museum comida típica berlinesa en un
chiringuito típico en el Mitte, currywurst mit kartofen, o sea salchicha al
curry con papas fritas… de pie, en la calle, bajo cero… pero mu rica, sehr gut…
Curry 61 se llamaba el sitio… recomendable.
Bueno, al borde de la congelación llegamos al Pergamon
Museum, muy agradable sorpresa, en mi vida había oído hablar de este museo y ni
por asomo me imaginaba lo impresionante que es, visita obligada… ah,
recomendable audioguía, imprescindible pa los desinformados como yo…
Siguiente visita de la tarde-noche cerrada, Potsdamer Platz, según decían en las guías, donde los arquitectos de todo el mundo vienen a experimentar… no es tan rompedor como imaginaba pero la verdad es que de noche es precioso el Sony Center, merece mucho la pena, imagino que las pelis en 3D en pantalla de 52.793 m2 del cine Sony tiene que ser ya la kaña… next time…
Siguiente visita de la tarde-noche cerrada, Potsdamer Platz, según decían en las guías, donde los arquitectos de todo el mundo vienen a experimentar… no es tan rompedor como imaginaba pero la verdad es que de noche es precioso el Sony Center, merece mucho la pena, imagino que las pelis en 3D en pantalla de 52.793 m2 del cine Sony tiene que ser ya la kaña… next time…
La cena junto al hotel, restaurante Hofbrau Berlin, una
especie de mesón, con mesas corridas, grupo folklórico alemán tocando musica
típica alemana vestidos con trajes típicos de Baviera, jarras de cerveza de 1
litro… una experiencia… nos sentaron junto a una pareja puretilla de alemanes,
y menos mal que la señora nos hizo de intérprete-traductora, porque ni los
camareros hablaban inglés y la carta en inglés era casi tan incomprensible como
la alemana… al final pudimos comer algunos platillos típicos de la región, na
del otro mundo, carne mechá, queso curao y poco más, vamos, como en la comida
de Reyes de la calle Silos pero sin jamón… ah, se me olvidaba la cerveza: la
cerveza fue el tercer chasco en Berlín, floja flojita y de barato nada…
posiblemente no era la mejor marcas ni el mejor, pero si me dan a elegir me
quedo con el botellín de Cruzcampo…
Y llegamos al Samstag, sábado sabadete… 7º bajo cero y
nevando, esta vez un poco más copiosa la nevada… sarna con gusto no pica… para
hacer tiempo hasta las 11:30 que teníamos que estar en el Reichstag, visita al Memorial
del Holocausto, muy bonito con la capa de nieve, si no fuera por lo que es y
por lo que representa, de buena gana se ponía uno a jugar al escondite por el
laberinto… impresiona.
Y por fin llegamos al Reichstag, el parlamento alemán… esto
sí que es realmente imprescindible visitar si vas a Berlín, y si te hacen una
visita guiada en español ya no te digo na… el edificio alucinante, por fuera y
por dentro, la lección de historia impagable… sale uno con ganas de estudiar
historia y alemán… y para el final la guinda, la segunda parte de la visita: la
cúpula de Foster, y menos mal que no nos quitamos la ropa de abrigo porque la
cúpula está abierta por arriba… pasas de la calorcita agradable del interior
del edificio a los 7º bajo cero de la calle… La cúpula… una pasada, preciosa
por dentro y vistas aún más preciosas sobre Berlín, Plaza de la República
nevada, Tiergarten (…), pero no sé, después de la visita guiada, como que me
quedo con la primera parte… o con las dos… ya que estás, visita Reichstag y cúpula.
Paramos a comer y a quitarnos un ratito del frío criminal de
la calle en un bar cervecero típico, Alt Berliner Kneipe: una sopita de pollo
pa entrar en calor, un filete empanao con papas fritas, una cervecita
Berliner... ah, que bien, coño!! Y después de comer, rumbo a unos patios, mu
típicos, mu pintorescos, mu escondíos y mu prescindibles … Hackesche Höfe, na
del otro mundo, demasiado tiempo para llegar, demasiado tiempo para
encontrarlos y ya nos cayó la noche… corriendo corriendo para el Neues Museum
para ver a Nefertiti y estando en la cola nos cierran las taquillas… resulta
que los sábado cierran a las 6… manda webos…
La idea era cenar en el Kadewe, el Harrods berlinés, pero
después de darnos una vuelta por el buffet y chiringuitos varios, viendo posibilidades
(qué comer, dónde comer, cuánto gastarnos…), la propuesta ganadora fue
comprarnos un sandwich, unas patatitas, un refresquito y comer en la habitación
del hotel… ooooh, maravilla…
El domingo ya, después del desayuno preparamos la maleta en
10 minutos y salimos a ver algunas cosillas que teníamos pendientes…
Nikolaiviertel, un barrio medieval bastante pintoresco, paseo por un mercadillo
de arte junto a la Museumsinsel, el hall del hotel Radisson Blue con su
impresionante acuario… y Alexanderplatz, que tan cerca la teníamos que ya nos
estábamos yendo y todavía no le habíamos dedicado ni cinco minutos… y la verdad
es que será muy importante en la historia reciente de Alemania, pero tiene muy
poco que ver: la torre de la televisión, el punto más alto de Europa con 360m
de altura (otra vez será…) y el famoso reloj mundial , die Weltzeituhr…
curioso, pero tampoco es pa tanto…
Ea, po se acabó lo que se daba… de vuelta pa Sevilla en el
bus TXL, y a rezar para que no se ponga a nevar y el vuelo pueda salir…
Pendiente volver, pero ya cuando acaben las obras, con menos frío y ya con las
niñas… a mí me queda el estadio olímpico, una peliculita en el Sony Center, subir a la Fehrnsehturm... Estefi
se quedó con las ganas de ver el busto de Nefertiti en el Neues Museum…
volveremos, y chapurreando un poquillo de alemán, que se me ha antojao…