Fin del verano, se
acabaron las vacaciones, y para fin de fiesta escapada a la playa con
los amigos del cole de Paula, como el año pasado, camping Pinar de
San José, en Los Caños de Meca, sitio muy recomendable, a la vista
está, hemos repetido y tenemos intención de volver el año que
viene.
Como piden los de la
DGT, salida escalonada, pa no colapsar la Nacional IV... conforme
fuimos saliendo de los trabajos, hala, como la copla: cortando el
viento caminito de Jerez... a la salida del curro me esperaban con el
coche arrancao Estefi, las niñas y un bocata de jamón york y
salchichón... a las 14:31 ya estábamos nosotros en ruta, este año
llegamos los primeros... jejeje... Soltar las cosas, airear el
bungalow y enflechaos pa la piscina con José Antonio & family,
que llegaron minutos después que nosotros. Tardecita de piscina muy
agradable, el tiempo genial para ser 12 de septiembre...
algo bueno tendría que
tener el cambio
climático, no? Que
to no van a ser
inundaciones, sequías
y los negritos
esmayaíto los pobre...
Para cuando llegaron Carlos, Joaquín & families ya se había
hecho de noche, hora de preparar las mesas y empezar con los
botellines, tortilla, lasaña y pucherito pa los niños... y de lo
mío qué? Pa cuándo vamo a dejá la parrillada de secreto ibérico?
En fin, mi gozo en un pozo, mañana será otro día... Y después del
postre resulta que hay mojito y caipirinha... y resulta que soy yo
quien los tengo que hacer... y resulta que no hay ni ron, ni lima, ni
hierbabuena... bueno, se hizo lo que se pudo con lo que había y,
aunque a mí no me gustó mucho lo que salió de allí, a la gente
parece que sí... que en estando dulzón, mucho hielo y bien
despachao de alcohol la gente se bebe cualquier cosa... o no?
Desayuno comunitario
también en nuestro porche (casa 83) a base de pan de pueblo, aceite,
tomate, fruta... y café de la Dolce Gusto, que pa eso tenemos un
buen maletero... oye, que digo yo que el pan de El Cuervo será mu
artesanal, mu rústico, mu de pueblo y mu sano pero que a mí me
sigue gustando más el del Mercadona, no me parece mu normal que un
pan recién comprado tenga la corteza dura como un cuerno... una de
dos, o los córvidos (o como se llamen los lugareños) han
desarrollado unas mandíbulas de mastín napolitano o se quedan con
los sevillanitos que paran allí, incautos, camino de
la playa y les venden pan ya asentaíto.
Para
después del desayuno ya era oficial la noticia: la carne para la
parrillada de la noche venía en mal estado, verdosa, en el
frigorífico una peste que echa p'atrás y unas ganas de cagarte en
los muertos de Badía y su puta madre... en fin, como decía mi
abuela, que en paz descanse, “perder no es perder, que es ganar pa
otra vez”, así que a Badía le van a dar mucho porculo a partir de
ahora y a los que se os pase por la cabeza comprar allí ya sabéis
lo que os puede pasar... Badía nunca mais.
A todo esto, cisma
en la unidad del grupo tras el desayuno: equipo A se va de paseo a
echar la mañana en la playa de Zahora, sin sombrilla, sin toalla,
sin protector solar, sin sombrero, sin dos dedos de frente (…),
equipo B se queda tan ricamente en la piscina... pues sí, equipo B
somos nosotros... que nos podríamos haber llamado perfectamente
equipo azul y ellos equipo rojo, por cómo llegaron de la playa esas
criaturitas... animalito... Para el almuerzo arroz con carne frente a
la casa 85, chez Joaquín, buscando la sombrita, que el cambio
climático nos estaba dando un sábado glorioso... y bien rico que le
salió a Cristina el arroz... muy rico y mucho, que podíamos haber
invitado a arroz a medio camping... coño, hoy traigo un tupper con
sobras para comérmelo en el curro...
Y sin pausa para la
siesta, en coche a la playa de El Palmar... la que dicen que es una
playa salvaje... salvaje mis cojones... A ver, si salvaje significa
no tener duchas ni paseo marítimo entonces sí que es una playa
salvaje, pero una playa con al menos 5 escuelas de surf, otras pocas
tiendas de perroflautas, lo menos 6 bares chill-out, otros 5 o 6 o 7
aparcamientos, a 3 pavos el coche, 2 si vas por la tarde, pa que veas
qué buena gente... o sea, que salvaje lo que se dice salvaje, no lo
veo yo mu salvaje... En cualquier caso, la playa de El Palmar es una
pasada, y la tarde del sábado estaba espectacular, olas
impresionantes, montones de surfistas, hordas de perroflautas y, la
guinda... se oyen tambores en la lejanía... acercándose... que me
pensaba yo que iba a ser la típica pandillita de gandules haciendo
capoeira o batucada o cualquier payasada similar, pero no... un grupo
folklórico de Gambia, Senegal o cualquier país de esos, cuatro
negros con tambores, otro negro animando al personal dando palmas y
otro con un taparrabos y la cara pintada y con pinta de ser el jefe
de la manada... dando botes y sacando a bailar a señoras entraditas
en años moviendo el culo y lo que cuelga al ritmo de los tambores...
con to y con eso, lo más espectacular del grupo eran dos mozas en
tanga que acompañaban a los negros... mientras niños y señoras
estaban pendientes de los brincos y cucamonas del negro, el personal
masculino no apartaba la vista de las mozas y de lo bien que llevaban
el ritmo... entre otras cosas... ay omá...
Y qué bien lo
pasemo luchando con las olas de la mano de Marta y Lola... los
mayores luchaban ya ellos solitos... qué buen ratico echaron entre
risas y revolcones... las mujeres a lo suyo, a tomar el sol unas y a
comer pipas otras, que pa lo que se bañan bien podrían comprar
bikinis de pana o de terciopelo... la madre que las parió, dos días
en la playa y no se mojaron ni los pies... La puesta de sol muy muy
bonita, hasta con banda sonora, como en las pelis... desde uno de los
bares llegaba “Somos luz” de Macaco y La Mari... momento
Ballantine...
Y de vuelta al
camping ya de noche, cena a base de minihamburguesitas, pinchitos,
salchichas, paté (…) junto con las sobras de la noche anterior,
que como dice el refrán, “de lo mucho faltó y de lo poco sobró”,
si hubiera estado la carne hubiéramos literalmente reventao... Y
tras la tarta de cumpleaños de Cristina, mojitos y caipirinhas,
versión 2.0... esta vez sí, con ron miel bien frío (Almirante,
sólo lo mejor...), limón y una especie de acelga con sabor similar
a la hierbabuena... esta vez sí quedé contento con el resultado, me
hubiera podido tomar un par de copazos más pero nos quedamos sin
existencias... vaya por dio... nota para el año que viene: menos
comida y más bebida...
Y por la mañana
desayuno comunitario de despedida, foto de familia y cada mochuelo a
su olivo... hasta el año que viene...