Llegó el gran día,
se nos casó el Ale, el último primo de la primera generación… la
verdad, si me preguntan, lo veo un poco arriesgado. Es mi opinión
personal, verás tú, pero que creo que va mu ligero, ojalá y me equivoque pero yo creo que se ha precipitado, nada más que 3 o 4 o 5 años viviendo juntos y solamente una
hija en común… no sé, lo mismo se está arriesgando más de la
cuenta… a ver si esa muchacha le sale buena...
Pues eso, bodorrio
en toda regla en la semana de más calor de la historia del mes de
mayo en Sevilla, que ya le dije a la madrina que se habían pasao
llevando huevos a Santa Clara, que 3 días antes de la boda marcaban
los termómetros en la calle 47º… en mayo… el apocalipsis… Al
final debieron llegar a un pacto con la santa y el sábado aflojó un
poco la calor, no estuvo demasiado mal la cosa… no estuvo demasiado
mal la cosa pa ser mujer y llevar sandalias y vestidito de tirantas,
porque los que íbamos de romano sí que lo pasamos regular… La
ceremonia, como no podía ser de otra manera, en la Basílica del
Santísimo Cristo de la Expiración, entre nosotros, la iglesia del
Cachorro (The Puppy's Church, para mi legión de seguidores de fuera
de España… jejeje); llegamos tarde, ya estaban saliendo los novios
bajo una lluvia de arroz. Tiempo de dejar a las niñas y Estefi en la
puerta, buscar aparcamiento y engañar al gorrita; para cuando llegué a la iglesia ya
estaba disolviéndose la turba en busca de una sombrita, suerte que
me encontré a los novios en el camino, si no me lo pierdo: calesa tirada por caballos
blancos, 3 lacayos sacados de un cuadro de Goya… mismamente
Cenicienta… mu bonico, no es cosa que se vea todos los días.
Cervecita junto a la
iglesia para hacer tiempo mientras los novios se hacían las fotos en
los Reales Alcázares y listos, caminito pa la Hacienda Mejina,
Espartinas. Nos hacen pasar por el Patio del Paraíso para llevarnos
al Patio del Purgatorio a esperar a que lleguen los novios, a pleno
solano con metro y medio de sombra lineales pa 200 invitados… que
la culpa es de la gente por ser tan agonía y llegar demasiado
temprano… Y allí que nos quedamos un buen rato, esperando a los
novios a la sombrita, pegados a la pared como lagartijas, momento
ideal pa echarle una visual a los modelitos de los/las invitados/as
que llegaban al purgatorio desfilando delante de nosotros... ay ese banderillero guapetón y esa Barbie
Malibú… y esa pechotes... perdón, perdón, perdón, se me va la
pinza, es lo que tiene pasar tanto tiempo rodeado de mujeres... Y
llegaron los novios en loor de multitudes: “Vivan los novios!”,
aplausos, vítores (...) y, a Julia, madre del novio, le da un
soponcio… coño, como a la madre del Ñete en su boda… debe
tratarse sin duda del síndrome de la madrina, menos conocido que el
dolor de la viuda pero igual de fulminante… primera actuación de
la tarde del SAMUR, digo Jaime… la cosa no pasó a mayores, un
poquito de agua, un poquito de aire y aquí no ha pasado nada, cosas
de la calor y la tensión acumulada.
Por fin nos hacen
pasar al jardín, muy muy bonito, muy verde y muy bien cuidado, como
diría Sánchez Araujo: “terreno de juego en perrrfectas condiciones
para la práctica deportiva”… y para la práctica del tapeo y del
botellín… ay omaíta, qué me gusta un tapeo de pie con un
botellín fresquito en la mano… pocas cosas mejores hay… y
además, los niños a la mesa de los niños... y además, animadores
para entretener a los niños mientras los mayores comen… así sí…
nivelón nivelón… Variedad y calidad, ya te digo que a mí esto es
lo que más me gusta de las bodas, el tapeíto… que cuando acabaron
de arrimarnos cosas a mí lo que me apetecía era un yogur natural y
un sofá pa reposar un cuarto de hora viendo el Tour de Francia...
Para cuando entramos
al salón y nos sentamos a comer fresquitos ya eran las 5, no son
horas ya, pero donde esté un solomillo y un
vino blanco fresquito pa merendar que
se quite el té con pastas o el café con pionono, o no?
Pues sí, más a gusto
que un cochino en un charco, fresquitos,
el buche lleno… eso sí, echamos
de menos música de Vivaldini o Schopenhauer acompañando al
solomillo, como en la
boda de la hija de la
Preysler, queda más
fino, tú no ves… y Ferrero Rocher
pa empujar… jejeje...
En fin, los novios que parten la tarta (en la foto se aprecia el
sutil detalle: el zapato de Cenicienta del lado de ella y el bastón de mando del
príncipe del lado de él)...
...el tradicional paseo mesa por mesa repartiendo los recuerdos de la boda a los invitados, el “momento sobre” (“la regalía”, que diría mi amigo Martos)... en fin, lo que vienen siendo los preliminares de la barra libre… bueno, se me olvidaba el cumple del tito Jesús, también tuvo su minuto de gloria.
...el tradicional paseo mesa por mesa repartiendo los recuerdos de la boda a los invitados, el “momento sobre” (“la regalía”, que diría mi amigo Martos)... en fin, lo que vienen siendo los preliminares de la barra libre… bueno, se me olvidaba el cumple del tito Jesús, también tuvo su minuto de gloria.
A las 7 se abría
oficialmente la barra libre y, como bien pronosticaba Juanjo, los
primeros momentos iba a ser una merienda de negros… había zagales
haciendo cola desde menos cuarto, como pa un concierto de One
Direction, vamo… imposible conseguir acercarse a la barra hasta
pasada la media hora larga, pero mereció la pena luchar por el gin
tonic… y qué a gusto ahí en el jardín, sentado a la sombrita…
momento Beefeater... La zona de pista-barra libre imposible: la
música a toda hostia, la gente fumando… y allí que empezamos
Juanjo y yo solos de tertulia y poco a poco se fue animando el resto de la
familia, Paco, Manolo, Julia, Jesús, Mari… muy agradable el
momento… Oye, pero de buenas a primeras empieza a arremolinarse la
gente cerca de una de las salidas del salón al jardín, la novia
llorando, Nuria que entra corriendo en busca de Jaime, Jaime que sale del salón corriendo… al
padre de la novia le ha dado un chungo… joer, vaya vaya... primero
la madrina y ahora el padrino… pero esto parece más serio, no
reacciona y hay que llamar al 112… mientras sí, mientras no,
siguen los nervios, las carreras, los llantos… y la música a toda
leche… el disc-jockey pidiéndole a los novios que se bailen una
sevillanita… bueno, tampoco le habían dicho nada al chaval… Por
un momento se me vino a la cabeza lo que debió de ser la boda de la
hermana de la Lorena… de película de Almodóvar: ese padre que
pisa la cola del traje de la novia, ese padre que se resbala y se cae rodando por las escaleras del altar, ese padre que se parte la cadera…
Coño, ahora que lo pienso, mejor que Almodóvar parece La
Profecía 4. Damien en Montequinto…
En fin,
afortunadamente se quedó todo en un susto, menos mal, la sangre no
llegó al río, bien está lo que bien acaba, hombre refranero hombre
embustero… jejeje… se me ha colao… Pues eso, que muy bien que
lo pasemos, que se agradece un acontecimiento de estos de vez en
cuando para que se junte familia, y que partir de ahora, visto lo
visto, a todos los eventos habrá que invitar al Jaime... au cas
où...




