martes, 19 de mayo de 2015

El bodorrio del primo Alejandro


Llegó el gran día, se nos casó el Ale, el último primo de la primera generación… la verdad, si me preguntan, lo veo un poco arriesgado. Es mi opinión personal, verás tú, pero que creo que va mu ligero, ojalá y me equivoque pero yo creo que se ha precipitado, nada más que 3 o 4 o 5 años viviendo juntos y solamente una hija en común… no sé, lo mismo se está arriesgando más de la cuenta… a ver si esa muchacha le sale buena...

Pues eso, bodorrio en toda regla en la semana de más calor de la historia del mes de mayo en Sevilla, que ya le dije a la madrina que se habían pasao llevando huevos a Santa Clara, que 3 días antes de la boda marcaban los termómetros en la calle 47º… en mayo… el apocalipsis… Al final debieron llegar a un pacto con la santa y el sábado aflojó un poco la calor, no estuvo demasiado mal la cosa… no estuvo demasiado mal la cosa pa ser mujer y llevar sandalias y vestidito de tirantas, porque los que íbamos de romano sí que lo pasamos regular… La ceremonia, como no podía ser de otra manera, en la Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración, entre nosotros, la iglesia del Cachorro (The Puppy's Church, para mi legión de seguidores de fuera de España… jejeje); llegamos tarde, ya estaban saliendo los novios bajo una lluvia de arroz. Tiempo de dejar a las niñas y Estefi en la puerta, buscar aparcamiento y engañar al gorrita; para cuando llegué a la iglesia ya estaba disolviéndose la turba en busca de una sombrita, suerte que me encontré a los novios en el camino, si no me lo pierdo: calesa tirada por caballos blancos, 3 lacayos sacados de un cuadro de Goya… mismamente Cenicienta… mu bonico, no es cosa que se vea todos los días.

Cervecita junto a la iglesia para hacer tiempo mientras los novios se hacían las fotos en los Reales Alcázares y listos, caminito pa la Hacienda Mejina, Espartinas. Nos hacen pasar por el Patio del Paraíso para llevarnos al Patio del Purgatorio a esperar a que lleguen los novios, a pleno solano con metro y medio de sombra lineales pa 200 invitados… que la culpa es de la gente por ser tan agonía y llegar demasiado temprano… Y allí que nos quedamos un buen rato, esperando a los novios a la sombrita, pegados a la pared como lagartijas, momento ideal pa echarle una visual a los modelitos de los/las invitados/as que llegaban al purgatorio desfilando delante de nosotros... ay ese banderillero guapetón y esa Barbie Malibú… y esa pechotes... perdón, perdón, perdón, se me va la pinza, es lo que tiene pasar tanto tiempo rodeado de mujeres... Y llegaron los novios en loor de multitudes: “Vivan los novios!”, aplausos, vítores (...) y, a Julia, madre del novio, le da un soponcio… coño, como a la madre del Ñete en su boda… debe tratarse sin duda del síndrome de la madrina, menos conocido que el dolor de la viuda pero igual de fulminante… primera actuación de la tarde del SAMUR, digo Jaime… la cosa no pasó a mayores, un poquito de agua, un poquito de aire y aquí no ha pasado nada, cosas de la calor y la tensión acumulada.


Por fin nos hacen pasar al jardín, muy muy bonito, muy verde y muy bien cuidado, como diría Sánchez Araujo: “terreno de juego en perrrfectas condiciones para la práctica deportiva”… y para la práctica del tapeo y del botellín… ay omaíta, qué me gusta un tapeo de pie con un botellín fresquito en la mano… pocas cosas mejores hay… y además, los niños a la mesa de los niños... y además, animadores para entretener a los niños mientras los mayores comen… así sí… nivelón nivelón… Variedad y calidad, ya te digo que a mí esto es lo que más me gusta de las bodas, el tapeíto… que cuando acabaron de arrimarnos cosas a mí lo que me apetecía era un yogur natural y un sofá pa reposar un cuarto de hora viendo el Tour de Francia...



Para cuando entramos al salón y nos sentamos a comer fresquitos ya eran las 5, no son horas ya, pero donde esté un solomillo y un vino blanco fresquito pa merendar que se quite el té con pastas o el café con pionono, o no? Pues sí, más a gusto que un cochino en un charco, fresquitos, el buche lleno… eso sí, echamos de menos música de Vivaldini o Schopenhauer acompañando al solomillo, como en la boda de la hija de la Preysler, queda más fino, tú no ves… y Ferrero Rocher pa empujar… jejeje... En fin, los novios que parten la tarta (en la foto se aprecia el sutil detalle: el zapato de Cenicienta del lado de ella y el bastón de mando del príncipe del lado de él)...

...el tradicional paseo mesa por mesa repartiendo los recuerdos de la boda a los invitados, el “momento sobre” (“la regalía”, que diría mi amigo Martos)... en fin, lo que vienen siendo los preliminares de la barra libre… bueno, se me olvidaba el cumple del tito Jesús, también tuvo su minuto de gloria.


A las 7 se abría oficialmente la barra libre y, como bien pronosticaba Juanjo, los primeros momentos iba a ser una merienda de negros… había zagales haciendo cola desde menos cuarto, como pa un concierto de One Direction, vamo… imposible conseguir acercarse a la barra hasta pasada la media hora larga, pero mereció la pena luchar por el gin tonic… y qué a gusto ahí en el jardín, sentado a la sombrita… momento Beefeater... La zona de pista-barra libre imposible: la música a toda hostia, la gente fumando… y allí que empezamos Juanjo y yo solos de tertulia y poco a poco se fue animando el resto de la familia, Paco, Manolo, Julia, Jesús, Mari… muy agradable el momento… Oye, pero de buenas a primeras empieza a arremolinarse la gente cerca de una de las salidas del salón al jardín, la novia llorando, Nuria que entra corriendo en busca de Jaime, Jaime que sale del salón corriendo… al padre de la novia le ha dado un chungo… joer, vaya vaya... primero la madrina y ahora el padrino… pero esto parece más serio, no reacciona y hay que llamar al 112… mientras sí, mientras no, siguen los nervios, las carreras, los llantos… y la música a toda leche… el disc-jockey pidiéndole a los novios que se bailen una sevillanita… bueno, tampoco le habían dicho nada al chaval… Por un momento se me vino a la cabeza lo que debió de ser la boda de la hermana de la Lorena… de película de Almodóvar: ese padre que pisa la cola del traje de la novia, ese padre que se resbala y se cae rodando por las escaleras del altar, ese padre que se parte la cadera… Coño, ahora que lo pienso, mejor que Almodóvar parece La Profecía 4. Damien en Montequinto

En fin, afortunadamente se quedó todo en un susto, menos mal, la sangre no llegó al río, bien está lo que bien acaba, hombre refranero hombre embustero… jejeje… se me ha colao… Pues eso, que muy bien que lo pasemos, que se agradece un acontecimiento de estos de vez en cuando para que se junte familia, y que partir de ahora, visto lo visto, a todos los eventos habrá que invitar al Jaime... au cas où...

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