Vacaciones 2022, si el año pasado nos quedamos en casa por mis oposiciones y por la casa nueva (por los gastos y por la piscina, todo hay que decirlo) este año han sido también low-cost, nos quedamos en España hasta que se termine de aclarar el tema de pasaportes COVID y demás restricciones, que sería una triste guasa gastarte 500 o 600 pavos en billetes de avión y quedarte en tierra por cualquier chorrada que se les ocurra a este gente.
Anyway, destination North, again, Cantabria y Asturias, yes, que nos quedan otras partes de España por visitar pero, como dice mi padre, “a lo positivo”, apuesta segura.
Día 1 Madrid.
Sábado 23 de julio, salimos tempranico los tres pa Madrid, non-stop, y a las 2 y media estábamos en el piso de mi cuñá Patri almorzando con Paula, que había llegado el viernes noche después de pasar una semana en París. Tarde de reencuentro familiar con una caloraca que te cagas en la capital así que hicimos bien poco. Tampoco ayudaba que desde el viernes tenía un dolor en la encía que no me dejaba vivir. Lo fui sobrellevando como pude a base de ibuprofeno y Nolotil pero algo había que hacer antes de salir de viaje al día siguiente, que seguro iba a encontrar más y mejores médicos un sábado noche en Madrid que un día laborable de julio en un pueblecito de Cantabria… Fuimos a cenar a Lamuca del Carmen y después urgencias a un hospital Asisa por Arturo Soria, cerca del piso. Diagnóstico del doctolll: “tienes un abceso en la encía, una infesión mu grande, pecadorrrrr… no soy dentista pero la semana de antibióticos no te la quita nadie así que empieza ahora mismo en cuanto salgas por la puerta y el lunes te vas directo pa un dentista”. Pues eso, farmacia de guardia y a base de Augmentine, ibuprofeno y Nolotil los próximos 7 días… Esa noche fue aún peor que la anterior, no recuerdo haber tenido nunca un dolor tan intenso, pa tirarte por la ventana, pero bueno, estaba seguro de que con la medicación iría a mejor, aguantar el dolor el domingo y el lunes flechao pa un dentista en Cantabria.
Día 2.
Después de una noche de perros, desayuno y camino de Ucieda, pueblín cántabro perdido en la montaña. Almuerzo en un políngano a las afueras de Torrelavega en un Burrikin, todo un clásico, y pa la hora del café ya estábamos alojados, dos habitaciones en la buhardilla de una casona toa guapa junto a la iglesia del pueblo.
Le pedimos a Fermín consejo para aprovechar la tarde visitando cosas cercas y decidimos ir primero a un bosque de secuoyas muy muy cerca. Muy precioso y muy desconocido (por lo menos pa mí).
Después nos fuimos pa Comillas, bastante cerca también pero ya bien conocida.
Impresiones del primer día cántabro: todo parece estar cerca, las carreteras muy buenas, y el clima perfecto tirando a fresco (ay la pobre Marta que entre tanto vídeo de TikTok no tuvo tiempo de ver la temperatura que nos iba a hacer y el 90% de la ropa que trae son shorts y tirantitas… en fin…) Y ya de vuelta al pueblo cena en restaurante Enrique, junto a la iglesia de Ucieda, al ladico de casa, se ve desde nuestra habitación. No estuvo mal pero tampoco lo recomendaría yo. Chuleta de ternera, rabas y nomacuerdo qué más, pues eso ni fu ni fa.
Po ya hemos echado el día atrás y tampoco me ha dolido mucho pero tenemos un problema, Houston: mañana lunes es festivo en Cantabria, vayapordió, así que otro día más, que me empezó a doler el viernes y nos vamos a encajar en el martes sin que me vea un dentista…
Día 3.
Lunes 25, último día para hacer la matrícula universitaria, Paula finalmente se matricula en ingeniería informática, a ver qué tal le va su primer año universitario. Carretera y manta...
Hoy toca Bárcena Mayor, uno de los pueblos más bonitos de España, dicen. Pa empezar, te obligan a aparcar a las afueras del pueblo y te cobran 2 eurazos, lo tienen bien montao, la gente de pueblo nos da 20 vueltas… El pueblo es verdad que es muy bonito y está muy bien conservado, lo que no me gustó fue el impuesto revolucionario.
Y justo al ladico, ya puestos, Carmona. Más pequeño, más desconocido, igual algo más feucho pero si andas por allí hay que pasar a verlo, hombre. Comida allí mismo en Carmona, Restaurante El Puente, se lo oímos mencionar a otro cliente de Fermín y reservamos pa las 3 y media, antes imposible. A las 3 nos dejaron pasar al comedor pero no nos hicieron ni puto caso hasta las 3 y media. La verdad es que solo había una señora atendiendo todo el comedor junto al jefe / dueño / encargao, un tío malaje malaje que te pone mala cara si no pides lo que él te propone, que fue el caso… en fin, a destacar el cocido montañés, ningún descubrimiento pero muy rico.
A todo esto, mientras en Sevilla están a 44º aquí estamos con 22º, 17 por la mañana, lo que dice mi padre “a lo positivo”.
Siguiente punto del itinerario San Vicente de la Barquera, pueblo precioso desde fuera pero decepcionante desde dentro. Ah, y gente rara rara rara a patadas… que pudo ser casualidad y nos encontramos a los 10 frikis del pueblo no te digo que no, pero na más llegar ver a un tío con la nariz y la oreja vendada, una gitana con las tetorras colgando del alfeizar de la ventana y mirando a la gente fija con un perro raro raro al lao, un indio borracho y sin camiseta, uno con la cabesa torsía y el ojo raro… en fin, un pueblo que la gente lo conozca por ser el pueblo donde nació un mamarracho ,por definición no puede ser mu normal, que tiene cojone que no haya ningún deportista, escritor o lo que sea más conocido que el Bustamente.
Día 4.
Martes 26, primer día laborable desde que salimos de Sevilla, por fin puedo coger cita de urgencia con un dentista, en el Corte Inglés de Santander, cómo te queas? Me pinchas y no sangro… Le cuento la película, me hacen radiografía y me dicen que pida cita en Sevilla para el primer día que pueda, que es una caries enorme bajo un empaste enorme en la última muela y que, hablando en plata, queda poco de muela salvable pero que ya valoren en Sevilla, y seguimos con las pastillas. Po nada, más se perdió en Cuba y vinieron cantando, no?
Bueno, es laborable en Santander pero están de semana grande, con conciertos y ambientazo por las calles, que vimos hasta una señora vestida de flamenca !!!!! Un 26 de julio una flamenca en Santander ???? Te digo yo que por aquí hay gente mu rara.
Dejamos el coche en al parking Alfonso XII, en to el cogollito, y nos quedamos a comer en los chiringuitos que tenían montados junto al Centro Botín, por cierto una pasada el edificio.
Después de comer pinchos varios de pulpo, paella, arroz negro, nos animamos a coger un barquito panorámico que nos enseña Santander y la bahía desde el mar, no estuvo mal.
Paseito por
Santander, hasta la bandera de gente, helaito y de vuelta pal pueblo
pasando por el faro de Cabo Mayor
y finalmente parada corta en Santillana del Mar, muy muy muy bonita, tal como la recordaba, pero excesivamente turística, horroroso la cantidad de gente que había y eso que eran ya las 9 de la noche cuando llegamos.
Día 5:
Hoy toca Picos de Europa, Potes, recordando mi viaje de juventud con los colegas de instituto. La casa donde nos quedamos en Tama está exactamente igual que yo la recuerdo pero aquello ha cambiado en estos 30 años, igual de bonito pero bastante más turístico que cuando estuve por primera vez.
Intentamos reservar en un sitio que nos recomendó Fermín, El Oso, en Cosgaya, pero resulta que el rey comió allí hace unas semanas y ya aquello se ha puesto imposible. Plan B: comprar fiambre y comer de bocata en el campo, por Santo Toribio de Liébana.
Monasterio cerrado pero se puede visitar un claustro y los alrededores, y visto lo visto a comer a los merenderos, entre avispas fiambrívoras y animales acechantes en la maleza…
Y después de Potes y Santo Toribio de Liébana, más piedra “que decían las niñas...” pa terminar el día Mogrovejo, otro de los pueblines más bonicos de España, dicen ellos y es cierto, bastante más desconocido también, merece mucho la pena y ya que has echado media hora en cruzar el desfiladero de La Hermida po se visita.
Y ya de vuelta en Ucieda nos fuimos a cenar a Fito, a la entrada del pueblo, siempre que pasábamos estaba lleno de coches así que teníamos que probar, y bien que se come allí las carnes de la comarca.
Día 6:
Último día en Cantabria, empezamos por Castro Urdiales, muy bonita también, podría haber sido escenario de Juego de Tronos. Como San Vicente de la Barquera, mejor desde fuera que por dentro.
Muy muy turístico así que para comer mejor nos salimos del pueblo. Sobre la marcha miramos y reservamos en Laredo, Bar Revellón, acierto pleno, posiblemente la mejor comida hasta entonces, todo bueno y muy bien de precio. Y como el día estaba de lujo tardecita de playa, recordando otra vez mi viaje de chaval. Preciosa playa, la Valdelagrana del Norte.
Y pa rematar el día, Santoña, justo enfrente. Poco que ver, mucha tienda de anchoas y la montaña junto al puerto.
Parada en el faro de Ajo para ver la puesta de sol, una pena que ya lo hubieran cerrado, pero bueno, la mujer se enrolló y nos dejó pasar para hacer unas fotos
Día 7.
Viernes 29, dejamos a los mozos del pueblo jugando
y nos vamos pa Asturias, pero antes visita la Casa del Monte, el bosque de Ucieda, a 5 minutos, precioso también.
Metemos las maletas en el coche y camino de Asturias. En na y menos nos plantamos en la casa rural Llosa Rodré, en Guimarán, en medio de ningún sitio pero cerca de todo.
Pedimos consejo a Montse (ex teacher, fite tú la coinsidensia) y vamos a visitar Candás, precioso también, y vamos a comer a Casa Repinaldo: el mejor bonito que he comido en mi vida, las sardinas tampoco estaban mal y el cachopo, en fin, el cachopo es el cachopo, pero ese bonito… coño, que lo que sobró le compramos un tupper en un chino de al lado y lo trajimos congelao pa Sevilla.
Mientras esperábamos la comida me llegan avisos de que ya han salido los destinos definitivos… corazón acelerao, a ver dónde voy a aterrizar el curso que viene, qué sinvivir, joé… y resulta que me han dado mi petición número 1, Tierno Galván, al lado de casa… el día va redondo…
Después del almuerzo parada en la playa de Perlora para recordar los años mozos de Estefi y camino pa casita.
Pa la cena habíamos quedado en Oviedo con María José y José en una cervecería alemana por la calle Gascona, en todo el centro. Ambientazo espectacular también y, la suerte del principiante, aparcamiento en la misma calle, ver para creer, lo dicho: la suerte del principiante. Mientras llegan y no nos paseamos por el centro, mu bonito pero, como siempre, frío y mal tiempo, casi lluvia, creo que es la tercera o cuarta vez que estoy en Oviedo, siempre en verano, y siempre frío y nublao como poco, menos mal que esta vez al menos no llovió.
En fin, cuando por fin llegan nos vamos pa la cervecería Baviera, sin mucha hambre después del homenaje de Candás. Cervecita belga Kwak, mejillones, tabla de quesos no asturianos y croquetas… para ser sincero, todavía estaba haciendo la digestión del filetaco de bonito de Repinaldo.
Dia 8Sábado 30, el día
del prau de Javier… pero antes refresquito con Silvia y Alicia en
Gijón porque no podían venir a la comida. A ver, si a mí me dicen
que Fulanito tiene un campo a las afueras de la ciudad yo me hago a
la idea de que es una parcela con una casetilla, un huertecito y a lo
mejor una alberca / piscina. El prau de Javier tiene 3.000 m² , está
en un monte a media hora de Gijón al que se llega por un laberinto
de caminos que después de la quinta curva ya no sabes dónde estás
(y quedan 572 curvas más pa llegar…). Y desde donde se deja el coche al prau...
Desde 1980 que lo compró está haciéndole reformas, que pa eso tiene hormigonera y demás herramientas que te puedas pensar; tiene perales, manzanos, hace su propia sidra, cultiva tomates, cebollas, kiwis… tiene 5 ovejas y un carnero, Elvis,
dos perrros, Momo y Roco (malu malu el hijoputa), no sé cuántos gatos y un conejo, que yo recuerde. “Te falta criar caballos, Javier”, le dije. “Túvelos, aquí guardo 4 sillas de montar…”. Cuando llegamos ya tenían las brasas a punto para echar el material: nécoras, centollos, bueyes de mar, gambones, costillas… y su sidra fresquita pa echarlo pabajo… mother of the beautiful love… qué homenaje nos dimos…
Bueno, se acabó lo que se daba, pa casita, que echo de menos la calorcita de Sevilla… por los cojone… Qué duro es volver en julio a Sevilla después de haber estado a 22º de máxima… vas por León, Zamora, Salamanca y va subiendo gradito a gradito el termómetro… Familia, ya vamos por 30º, familia 31º (…), familia 44º… En fin, en algo se tiene que entretener el chófer para hacer 850 Km en un día… igual pa la próxima hacemos noche en Salamanca
P.S. Se me olvidaba el polizón que casi nos traemos a casa, no sé si se enteró de la cantidad de bichos que tenemos en casa o que nos ha visto de buen año y nos pensaba comer a uno detrás de otro, que vaya tela el barrigón que llevo pa Sevilla, que debería volver andando pa perder lo que he engordao en una semana
















































