sábado, 23 de diciembre de 2017

Verona


¡¡Surprise, surprise!! Viajito familiar inesperado para rematar un 2017 sólo regulín, destino: Verona. Verona? Comorrrr??? A ver, con la familia cualquier sitio es bueno, pero Verona en un principio como que no… qué hay que ver en Verona? Romeo y Julieta? Qué más? Po yo qué sé… bueno, ya se verá…

Ryanair again… la gente te mira raro cuando dices que te gusta Ryanair, o no? Pero a mí de verdad que me gusta, con matices, claro… horarios, por ejemplo… nuestro vuelo salía a las 6:45, con lo que hay que levantarse a las 5… promete ser un día muuuuuuy largo… Otra peguita: los asientos, que ya no puedes elegirlos, ni siquiera a última hora como antes… sorteo puro, como antiguamente la FIFA… pero vamos, hecha la ley hecha la trampa, el cambalache de asientos durante el embarque y después del despegue es digno de verse… jeje...

A la llegada a Verona (9:20), nos esperaba el padre de Valeria, que nos llevó al apartamento (La Mansarda Segreta) y nos ayudó a subir las maletas, tercer piso sin ascensor, ahí lo dejo… Allí nos esperaba Valeria que nos dio nociones sobre la ciudad, cosas que ver, sitios donde comer… Verona en 10 minutos, vamos...

Y salimos a la calle como Amundsen salió rumbo al polo sur, acorazados de pies a cabeza… pero no, no era pa tanto, no hacía tanto frío como preveíamos, menos mal… escarmentados de Berlín (véase Wirkommen in Berlin) y viajando con niños quizás nos pasamos un pelín… jejeje… pero bueno, mejor que zozobre que no que zofarte, no? Pues nada, cruzamos el río Adigio 

y nos plantamos en pleno centro de Verona, bien bonico que es, a destacar la Piazza delle Erbe, 

la Arena

la Porta dei Borsari


y el Castillo de Castelvecchio. 




Fueraparte está la casa de Giulietta, 

un balcón en una especie de patio al que se llega por un callejón lleno de pintadas y notas de enamorados y jipis en general… 

no sé, quillo, pelín forzado, turisteo 100%, súper masificado y na del otro mundo; ya que estás allí po te llegas y lo ves, pero no merece mucho la pena. Bueno, ¿y la casa de Romeo? Aaaahhh! Chi lo sa?

Comida junto a la Arena, unas pizzas en Peperino, la auténtica pizza napolitana… bueno, na del otro mundo, pero no estaba mal. Paseo por el centro y ambientazo, turistas en general y cantidad de gente que estaba allí para la maratona del domingo


A la vuelta, paso de rigor por el súper para comprar cenas y desayunos. Y a la cama tempranito que llevamos despiertos desde las 5 y en la calle hace un frío que pela… por cierto, a las 16:30 ya es de noche...

Sábado otro madrugón para ir a Venezia. A las 8:21 salía el tren directo, así que caminata de media horita con 2 graditos que hacía en la calle, llegamos justitos (y casi que sudando, jejeje) al tren. Hora y media de viaje, muy cómodo, sobretodo para nosotros que pillamos sitio, que hubo gente que tuvo que hacer casi todo el trayecto de pie… A la llegada a Santa Lucia Ferrovia les tapamos los ojos a Paula y Marta para que lo primero que vieran de Venecia fuera el Gran Canal… presioso, niña, vaya cosa bonita… Bueno, po ya estamos en Venecia… paseo callejeando, sorteando turistas, buscando rallitos de sol y aguantando las ganas de hacer pipí, que a 1,5€ el chorrito te puede salir por un ojo de la cara ir con niños... la madre que los parió… y Marta con angurria… jajaja… qué ruina… Pues nada, lo típico: Rialto, San Marco (…), todo muy presioso y muy caro y muy abarrotao, no me quiero imaginar cómo será esto en julio… Buscamos en el Tripadvisor un sitio decente a un precio medianamente razonable y nos pillamos unas porciones de pizza (otra vez, van dos) en Pizza Angelo, mejor que la de ayer, tampoco para tirar cohetes, vamos… 






Y después de comer tocaba vaporetto; en un principio habíamos pensado en coger el circular (el C1, jejeje) por aquello de que pasa por Murano, el puerto (con los cruceros y tal), y porque es casi una hora de paseo, pero con la noche cayendo antes de las 5 mejor el 1 o el 2, o sea, Gran Canal parriba o Gran Canal pabajo.

En internet (no te creas todo lo que leas en internet) había leído que un billete simple eran 1,5 euritos, sin trasbordo ni na, pero bueno, muy buen precio, no? Mis cojones!!! A 7,5€ por cabeza, 30 pavos nos salió el paseo… pero eso sí, mu lindo to… dicen que el Gran Canal es la calle más hermosa del mundo, es cuestión de gustos, pero he visto pocas cosas tan bellas. Una de ellas, precisamente, está al lado, la Basílica de San Marcos… junto con San Pedro y el Panteón en Roma, de lo que más me ha impresionado en los años que llevo viajando. 






Visita a la basílica, paseo por la plaza, sesión de fotos y helado a 8 euros por persona… es broma, 2,5 €, mas barato que en Sevilla, manda huevos… Puesta de sol espectacular a las 16:30, que en casa de mis padres estarían viendo Juan Imedio tomando el café, y despasito vamos a ir buscando Santa Lucia. 





De camino nos paramos a cenar en un sitio que tenía buena pinta, Farini, a las 6 de la tarde/noche. Otra pizza, ya van tres, me empieza ya a salir por las orejas… rica rica, vamos de menos a más… del precio no hablamos... Ah, se me olvidaba, copaso de Aperol Spritz, por lo visto la bebida de moda en Italia, naranja, amarga, con su rodajita de naranja (of course)… un pelotaso, no está mal… Pipí gratis (aleluya!!!!), paseo hasta ferrovia con parada en el antiguo Teatro Italia, reconvertido a mercado, con coro cantando y to, una experiencia, y ya después a descansar en el vagón hasta las 19:15 que salía el tren. Hora y media de viaje hasta Verona (sin revisor tampoco, que te da coraje haber pagao, o no?) y paseito nocturno hasta el apartamento por las calles de Verona. 


Tercer día por fin tranquilo, sin despertador y a ver Verona sin prisas. En vez de cruzar por el Ponte della Vittoria nos fuimos paseando por la ribera del río hacia Ponte Pietra 


y subimos en el funicular de Castel San Pietro. Muy bonitas las vistas y bien de precio, después de las sucesivas clavadas de ayer en Venecia cualquier cosa te parece barato.





Callejeo por la ciudad tomada por la maratón, ambientazo espectacular, que te dan ganas de inscribirte a la media del año que viene… Tras intentarlo en un restaurante de comida tradicional, petado por la gente de la maratón, me imagino, almuerzo de nuevo en Peperino, los vamos a poner rico… pasta+pizza (y van cuatro, qué fatiguita le estoy cogiendo). “Palco VIP” en la terraza de Peperino para ver los metros finales del maratón, la gente animando y yo repasando gramática italiana: “Bravo! Brava! Bravi! Brave!

Y de postre otro helado, esta vez tiramisú, por 1,20€ y rico rico; otra cosa no pero por pizza y helado que no quede… Niñas y un servidor aperreaos de tanto andar y tanto ver cosas, Estefi como el conejo de Duracell… vamos recogiéndonos que empieza a refrescar y lo que apetece es pasar una tarde tranquila en el apartamento. 
Y eso hicimos, que la idea era descansar un poco y luego salir a pasear por la noche, pero ya no volvimos a salir, qué pereza… luego te arrepientes, pero cuando no puedes tirar del cuerpo… En fin, aprovechamos para hacer las maletas, que mañana bien tempranito nos vamos, es lo que tiene Ryanair…

Nos recoge el padre de Valeria a las 8 en punto, más que napolitano el hombre parece de Westminster, qué puntualidad... El vuelo sale a las 9:45, vamos bien de tiempo, a no ser que te pille un atasco… pues eso mismo, atascazo y nervios pero a las 9 ya estábamos en el aeropuerto, justitos pero bien, sin apenas tiempo para dejarte los cuartos en el dutyfree y en un rato ya estábamos embarcando. El sorteo esta vez nos fue favorable y me tocó una plaza libre al lado así que solucionado, Marta y Estefi por un lado y Paula y yo por otro.

Y chimpón, colorín colorado este viaje se ha acabado.