Pues allá que vamos
mi dama y yo otra vez pa Marrakech, que tol mundo nos pregunta: “Y
tan bonito es como para repetir dos años seguidos?”. Hombre,
bonico sí que es, y diferente, y se come muy bien, y no hace frío
en noviembre, y es barato, y hay vuelo directo, y sale por cuatro
duros… pues eso…
La experiencia es un
grado, y el trámite aduanero lo pasamos en na, salimos del
aeropuerto aún de día pero el chófer que tenía que hacernos el
transfer al riad no aparece… muy raro, con lo formales que son esta
gente… y no aparece, y no aparece… oye, vaya chulada de
aeropuerto están construyendo… que te digo yo que al final los
moros nos adelantan por la derecha… y no aparece, y no aparece,
hasta que lo encontramos, estaba “cubriendo” a un colega que
estaba rezando justo allí detrás… vaya por dios… o por alá…
En fin, tampoco tenemos prisa, vamos a Marrakech a desconectar, no?
Y ahora atentos los
de ciencias: qué
probabilidad hay de que conozcas a alguien que ha nacido el mismo día
que tú? Po yo diría 1/365, no? 0,002739726. Y que lo conozcas el
mismo día de tu+su cumpleaños? Serían 1/365 x 1/365, o sea
1/133225, no? Una probabilidad del 0,000007506. Pues eso, el chófer del transfer, Hicham,
cumplía años ese mismo día, 5 de noviembre, como Estefi, que yo pensaba que me
vacilaba y el pobre hasta me enseñó el carnet, wonder of wonders...
Camino al riad ya no
nos resultó tan flipante como el año pasado, no porque hubiera
menos coches, menos burros o menos motos, o que ya no condujeran como locos, sino porque ya lo habíamos visto el año pasado y estábamos
curaos de espanto. Igualmente, el riad no me impresionó tanto como
el año pasado… pero bueno, igual de precioso, igual de relajante,
igual de bien decorado y perfumado… . por eso volvemos, no? Primera
sorpresa, no hay nadie del año pasado, ni Valentina, ni Elena (la
china) ni las demás italianas de la recepción… caras nuevas y
edificio ampliado!!!! Increíble, lo que el año pasado era un solar
se ha convertido en una ampliación del riad, construido con el mismo
buen gusto y la misma calidad que el resto, auténticos artesanos más
que albañiles… nuevas suites, la habitación de la jefa, Mme.
Marina, un nuevo patio, restaurante… en fin, un trabajo bien hecho.
Pues nada, té
marroquí de bienvenida junto a la piscina y nos llevan a la
habitación, junior-suite Lotus… la cosa es que la habitación es
preciosa, enorme, pétalos de rosa por el suelo, la cama, el baño…
pero no me suena nada pero que nada la decoración, no se parece en
nada a la habitación que habíamos elegido en la web… y tanto,
como que nos habían metido en otra, Verveine… se lo decimos a la
chavalita y me dice que lo tiene que hablar con la jefa, que nos
pasemos por recepción dentro de un rato… Y eso hicimos, y allí
que estaba Mme. Marina... la pobre mujer se esfuerza en explicarnos
que cuando supieron que éramos clientes del año pasado y que
veníamos de aniversario habían decidido hacernos un regalo, un
upgrade, darnos una Suite a precio de Junior-Suite (que a su
vez nos la habían dejado a precio de Deluxe Room)… nos hacemos de
rogar y la buena mujer nos enseña la Lotus para que veamos la
diferencia… muy bonica pero bastante bastante más chica… en fin,
que al final aceptamos el cambio y le damos las gracias a Marina.
Como ya conocemos la
ciudad y son todavía como las 7 de la tarde/noche, nos vamos de
paseo a la plaza Jemaa El
Fna, nos
acompañan hasta Café Arabe y seguimos el camino por nuestra cuenta…
la experiencia es un grado… igual de espectacular, igual de
ambientada, los mismos chavalitos preguntando de dónde eres… qué
arte tienen los joíos… en fin… paseo por la plaza, los zocos,
callejuelas… qué diferente y qué guay… por cierto, el camino de
vuelta al riad, sin problema… gps interno, sentido arácnido y un
poco de suerte… jejeje...
Cena con velas en la
terraza, esta vez fuimos prudentes y pedimos sólo un plato, tajine
de ternera, impresionante… y de postre tarta cumpleaños sorpresa y
coro de camareros cantando Joeux Anniversaire… jejeje…
Amanece un domingo
radiante, espectacular desayuno en la terraza
Salimos con las
pilas cargadas de paseo por la ciudad, sin rumbo fijo, a disfrutar de
la ciudad… plaza Jemaa El Fna, Koutoubia, Hotel La Mamounia, tumbas
Saidíes, Palacio El Bahia… pues eso, a disfrutar de la ciudad…
Nos habían recomendado comer en el café Arabe y allí nos plantamos, y de allí nos fuimos en cuanto vimos el plan de los camareros: la tipa prácticamente nos tira la carta a la mesa sin mirar y se va… y no viene y no viene… y nos vamos por donde vinimos, allí al ladito, a la Terrace des Épices, donde el año pasado… Bueeeeno, sin pena ni gloria, la verdad: mal servicio, poca comida y precio español… ea, po ya no venimos más…
Paseo y compras por
el zoco camino al riad a por un té y un poco de descanso… el
tiempo empezaba a cambiar, fresquito fresquito en la terraza, tan
fresquito que el cielo empezó llenarse de relámpagos y empezaron a
caer las primeras gotas de lluvia… una retirada a tiempo es una
victoria, no? Po pa la bañera a darme un homenaje, como los señores…
En vista de la rasca y de la lluvia, la cena decidimos hacerla en el
riad, salón M, nosotros dos solitos con musiquita y velas...
briouats, escalopes de pollo y los montaitos con tomate y ajo y no sé
qué especias más que nos pusieron la primera noche y que están tan
ricos… ummmm…
Pues toda la noche
lloviendo y lloviendo amaneció, y rasquita guapa guapa… y yo sin
ropa de abrigo, vaya tela, el año pasado en pantalón corto y este
año con más frío que un perrito chico… La idea era ir a los
jardines de Menara, a las afueras de la ciudad, cerca del aeropuerto,
y con el tiempo así no era plan de ir echando el paseo, así que
hablamos con Marina y nos llamó al taxista que usa ella cuando sale
de compras… 80 dirhams una hora…
Pues muy bien, nos
llevó hasta Menara y quedamos en que nos recogería en la misma
puerta después del paseo… Mucha seguridad, mucha policía, muchos
controles por el tema de la conferencia COP22 Marrakech, lo del medio
ambiente, vamos. Bueno, los jardines, la verdad, más bonitos en las
fotos que allí mismo: viendo las fotos da la impresión de que están
en medio de un oasis, los naranjos, el estanque, las palmeras, el
Atlas al fondo (…) cuando en realidad estás al lado del
aeropuerto… tampoco ayudó que la mañana estaba fea y gris, claro,
pero ya puestos a comparar, nos gustaron más unos jardines muy muy
parecidos que vimos el año pasado (Jardines de Agdal??).
A la salida de los
jardines nos esperaba el taxista, seguía chispeando y nos vino muy
bien que nos dejara al lado del palacio El Badi (o Badia, todavía no
me aclaro, cada uno te dice una cosa). Bonito pero menos que el
Palacio Bahia, por cierto precio irrisorio… otros 10 dirhams…
Pues nada, camino de
la plaza, centro de la vida de la ciudad, regateos varios por otro
zoco, almuerzo en Zwin Zwin, restaurante chiquitito y coqueto
recomendado en la App de Google Trips… Oye, muy rico el wrap de
aguacate y pollo y bien de precio… Para cuando volvimos a la calle
ya había parado de llover y empezaba a salir el sol, que se
agradecía porque seguía la rasca y aquí el tío a cuerpo gentil…
Té en la plaza al
solito escuchando la llamada a la oración de no sé cuantas
mezquitas de los alrededores, la mar de a gustito…
Una vez recuperadas
fuerzas (y temperatura), a jugaaaarrrrr… ea, al zoco a regatear…
gorritos de lana a un euro, zapatos a 8, cinturón de piel a 10,
pañuelo para el cuello a 5, platos de cerámica tradicional… no es
tanto el precio como el regateo, el juego, el buen rollo con lo
vendedores… “160 dirhams” / “si me lo dejas a 80 me lo llevo”
/ “pero eso no puede ser, esto está hecho a mano, te lo dejo a 100
si te llevas 2”… no sé, el año pasado fue diferente, como a
cara de perro, agotador… este año ha sido más como un juego, sin
prisas, sin malos rollos, con sonrisas… en fin… la verdad que
todo es más fácil si vas con una mujer bereber…. Jejeje…
De vuelta al riad
otro tesesito marroquí, esta vez en la habitación. Descanso,
videoconferencia con las niñas por Hangout y cena en Souk Café,
otra sugerencia de Google Trips y otro acierto; muy pequeñito, muy
acogedor, muy barato y muy recomendable. Cenamos brochetas variadas
(pinchitos, vamos) y una especie de estofado de ternera con sémola,
rico rico rico…
A la salida del
restaurante ya Marrakech estaba dormida, al menos la medina, vimos
algo que pensábamos que era una leyenda urbana, vimos cerrar las
puertas del zoco, que te despistas y te quedas dentro y te jartas de
reir…
Camino al riad, las
calles ya prácticamente desiertas pero en ningún momento sensación
de inseguridad… Y ya allí, otro te en la habitación, que en la
terraza cae una pelúa importante… se vuelve uno adicto a esto,
oye…
Y lo que suele
pasar, después de un día de lluvia y frío el último día amanece
de nuevo un sol radiante, pero poco ya podemos hacer, el vuelo sale
como a las 12:30 pero debido al aumento en las medidas de seguridad
en los aeropuertos marroquíes (ya nos había avisado Ryanair) y a la
COP 22 (cumbre del cambio climático) que se está celebrando en
Marrakech, nos recogen como a las 10:30. Con todo el dolor de nuestro
corazón nos despedimos del personal del riad, volveremos… sniff,
sniff…
Y en el aeropuerto
militares, policías, control tras control, arcos de seguridad,
quítate el cinturón, quítate los zapatos, saca líquidos, saca
aparatos electrónicos, mujeres por aquí, hombres por allí… y
como fin de fiesta, scanner corporal… la madre que los parió, sí
que se toman en serio el tema… Y una vez pasados los controles, a
los de Ryanair se les va la pinza y se ponen a colocar etiquetas a
todas las maletas de cabina a pesar de que el vuelo no va ni mucho
menos lleno… y una vez en la pista, al pie de la escalera para
subir al avión, los empleados mirando uno por uno a ver qué maleta
va para la bodega y cuál sube a cabina… en fin, uno que ya tiene
muchas tablas, coloca la maleta fuera de la vista de los colegas y
tapa la etiqueta cuando llega arriba, que también podía habérsela
quitado directamente, pero como que Marruecos no es un país en el
que te apetezca tener problemas, no?
Y se acabó lo
bueno, vuelo perfecto, comme d’habitude (los de Ryanair ya se
podrían enrollar y regalarme un vuelo de vez en cuando, que sólo
digo cosas buenas de ellos, no? Jejejej) y en Sevilla la no menos
habitual sensación de que llegas a un país del tercer mundo, más
triste si cabe esta sensación viniendo de Marruecos, no? En el
control de pasaportes sólo 2 policías para un pasaje de casi 200
personas, en Marrakech no menos de 10, y con mucha afluencia meten a
más policías, casi a 20 nuestra llegada, como en el Mercadona… En
fin, casi una hora en la cola, lamentable y tercermundista el
aeropuerto de Sevilla, que te digo yo que al final esta gente nos
acaban adelantando mientras nosotros nos miramos el ombligo… ea, ya
está, ya pasó, tómese la medicación abuelo… easy, easy…
Acabo ya, que todo
muy bonito, qué bien lo pasemos, y a ver cuándo volvemos, que ya me
noto temblón del mono del té marroquí.














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