lunes, 7 de mayo de 2012

20 años de EXPO’92 (II)

Los primeros días, y diría que las primeras semanas, fueron realmente tranquilas, lo que nos vino muy bien para ir rodándonos y aprendiendo los pormenores de cada puesto: recepción, ascensores, pre-show, teatro, sala VIP… Fuimos conociéndonos entre nosotros, quedando después del turno para ir a ver pabellones, tomarnos una cerveza en el Kagaroo Pub o en el Palenque, o ver un concierto en la Plaza Sony.
Pero llegaron las vacaciones de verano y, sobretodo, llegaron los especiales en prensa y televisión, y se puso de moda la EXPO de Sevilla… y empezaron las colas… Pabellón de España, Pabellón de la Navegación, Pabellón Fujitsu, Pabellón de Venezuela, Pabellón de Canadá… más de 5 horas de cola para entrar en el de Canadá… animalito… como decía un amiguete, “tardas menos si vas a Canadá”… Nuestro pabellón nunca fue uno de los de “miarma, no te vayas de la EXPO sin verlo”, pero era resultón y empezó a ponerse de moda; entre que estaba cerca de Puerta Barqueta, que dábamos un regalito a los niños y que teníamos cine (flipa, una peli HD 3D en 1992!!!!)… se fue corriendo la voz, y entre tú y yo, que un ratito agustito, sentao en el cine, fresquito (…) no tenían precio en el verano sevillano…
Bueno, pues empezaron a salir rankings de los pabellones más populares y también empezaron los piques a ver quién atraía a más visitantes, lo que terminó de desquiciar al impresentable de nuestro director… nos obligó a llevar un cuentapersonas para controlar la afluencia de visitantes (como las azafatas de Ryanair…) y cuando vió que no estábamos entre los más populares empezó a forzar la máquina, llenando a tope pre-show y cine, y sobretodo, los ascensores… animalito… donde antes iban 8 personas ahora entraban 14 o más, dependiendo de la caridad cristiana del segurata que daba paso… un ascensor con paredes de cristal, recalentao tol día al sol de Sevilla, lleno hasta los topes… todavía oigo a la pobre gente diciendo “¡Esto es inhumano!”, “Nos lleváis hacinados como animales”… y lo peor es que tenían razón… y a todo esto, el técnico de Schindler día sí día no por allí para repararlos… “más madera!!!”
Tampoco tardó mucho en llegar la picaresca sevillana… ole, qué arte… pandillas de chavalitos, uno con muletas y un pie escayolado y los demás coleguitas a su alrededor… o la señora mayor en silla de rueda con sus hijos, yernos, nueras, nietos y biznietos tos agarraícos a la silla de la abuela… tos paentro, que pa eso semo respetuosos con los minusválidos… joer, pa uno de verdad se nos colaban 20 sinvergüenzas…
Y tampoco tardó en extenderse el “Oye mira, que soy del Pabellón de Australia, a ver si me puedes colar, que han venido mis padres… Cuando quieras pasarte por mi pabellón pregunta por John”… Como era de prever, esto también acabó desmadrándose y hubo que cortar tanto buen rollo… entre los compromisos, familiares, amiguetes, gentes con acreditaciones prestadas, tarjetas VIP falsas (…) no se daba abasto… Al final ya el vaso se colmó y se acabó por no dejar pasar a nadie, petición por fax y pendiente de aprobación por protocolo, en plan Casa Real.
A todo esto, con tanto visitante empezó a hacer falta más personal en el pabellón y empezaron los enchufes, hijos de consejeros de la JJAA, empresarios, politiquillos… mención especial para Iván Chaves, el hijo de Manolo Chaves, de los Chaves de toda la vida, sin idiomas, sin formación… ni falta que le hacía al chavalín… pa eso estaba papá Chaves… lástima no haber mantenido el contacto…
En general había buen rollo entre compañeros, a excepción de un par de pijas “trepa” que más que a trabajar y disfrutar de la EXPO iban allí a buscar marido o una colocasión pa después del 12 de octubre… valientes perras, onde andarán? A quién acabarían expoliando?... Recuerdo a José Antonio Expósito, madrileño y un auténtico showman, Jorge nuestro jefe, Beatriz la relaciones públicas, Morillo el jefe de seguridad, Felipe el proyeccionista, los seguratas… ese Leiva, ese Medina, ese choquero, ese friki que fue guardabosques en Alaska… y, cómo podría olvidar a “el Rata”… cómo debíamos andar de necesitados pa meter a un tío como “el Rata”… nunca supe porqué se hacía llamar así, no sé si era por su comportamiento rastrero o porque en realidad tenía cara de rata… ahora que lo pienso, se parecía cantidad a Cristiano Ronaldo, el madrinista… Vaya regalito, borracheras, escaqueos, peleas, hojas de reclamaciones… Qué habrá sido de “el Rata”? Si no se ha hecho rico en Telecinco lo más seguro es que lo hayan apuñalao y tirao a una cuneta… y a todo esto, sigo sin recordar el nombre del imbécil del director de mi pabellón… premio en metálico al que lo encuentre en Google!!!

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