martes, 31 de marzo de 2009
The Pinichi Experience
Lo que en principio iba a ser un día de campo se acabó convirtiendo en un almuerzo familiar por culpa de la lluvia… too bad… después de 17 llamadas, no sé cuántos sms y otros tantos emails, conseguimos ponernos de acuerdo los 4 gatos que somos a ver dónde nos íbamos a comer… la familia Díaz se va al Pinichi!!! Quién hace la reserva? Eso es otra… mi padre se encarga… llama al 11822 para preguntar el teléfono del Pinichi y le dicen que enhorabuena, que acaba de ganar un ordenador portátil… mi padre como el que oye llover… “Vamos a ver, que lo que yo quiero es el teléfono del Pinichi”… tampoco hay que darle más importancia, cada vez que lo cuenta cambia su versión… cualquiera sabe si le tocó el portátil, cualquiera sabe lo que realmente le dijo el buen hombre… eso sí, al final le dieron el teléfono del Pinichi … De 4 duros que nos íbamos a gastar en el campo, 2 tortillas, filetitos empanaos, un aliño, 4 litronas, 2 cocacolas, 4 barras de pan… acabamos comiendo arroz con perdiz (vaya decepción de arroz…), croquetas y otras cuantas “delicatesen” por las que nos cobraron una pasta indecente… 46 leru por cabeza… ostia, vaya puyazo… El sitio muy bonito, pero para de contar… to dios fumando, todo caro, escaso y de calidad tampoco estuvo pa tirar cohetes… salimos de allí ahumados y un poco con la sensación de que habíamos pagado a Mario y a Pinichi… pero bueno, con no volver… suma y sigue, otra cruz… a este paso no vamos a poder salir a comer fuera… pero bueno, siempre nos quedará el Migue.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario