lunes, 8 de junio de 2009

Domingo de feria

Cada vez estoy más convencido de que hubo un error en mi nacimiento… yo debí haber nacido en Escocia, Irlanda o por lo menos en Asturias, y quien fuera que sea se equivocó de todas todas cuándo me mandó a nacer a Sevilla, porque después de 41 años de adaptación no parece que acabe yo de encajar aquí demasiado bien: ni me gusta la semana santa, ni la feria, ni las sevillanas, ni el Rocío, ni los toros, ni la calor… todo es más o menos llevadero pero últimamente es que la feria me puede… La gente loca por que llegue la feria y yo de mala hostia solo de pensarlo… no sé, quizá yo sea ya un viejo mu joío que le tengo manía a pequeñas cosillas sin importancia de la feria, no sé, como la peste a mierda de caballo, la calor, el polvo, esa insoportable “música” de mierda sonando por todos lados a toda leche, por no hablar de las delicatessen de la típica cocina de feria… tortilla de patatas semicruda, filetitos fríos, patatas fritas y empapadas en aceite recalentado… regado todo con cerveza calentona en vaso de plástico o el inevitable rebujito… sentados en sillas de madera, mesas cojas y “manteles” de papel… y todo a precio de Casa Robles. Y esa calle del infierno? Y esos cacharritos? Milagro que no salga nadie lisiao… ni en la atracción más peligrosa de Disney había pasao tanto mieo como ayer en El Dragón en la feria de Alcalá…hijoputa cacharrito suicida… curva peraltada y el cabrón se quedaba parao en medio… En fin, la parte positiva es que es sólo un día al año… y Paula deseando que llegue… ahora entiendo el dicho “Huyendo del peregil le salió en la frente”.

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