Mis padres acaban de volver de su 5º o 6º (ya no sé cuántos van…) mundial de canaricultura; a ver, que yo recuerde: Italia, Portugal, Bélgica, Alemania, Holanda, Francia… seguramente me dejo alguno… Mi padre en su línea: 2 oros, 2 platas y 1 bronce… sin comentarios… Que sí, que ya sé que no es lo mismo ser campeón del mundo en rizado padovano consort que ganar la medalla de oro olímpica en los 100 m lisos, pero que tiene muchísimo mérito ser el mejor del mundo en algo, y si ese algo es lo que más te gusta… para mí no tiene precio, tiene mucho valor, desde aquí mi respeto y mi admiración.
Pero para valor, lo que se dice valor, el que le echan año tras año aventurándose a viajar al extranjero solos, con más de 70 años, sin conocer el idioma local, ni saber inglés... aeropuertos, estaciones de tren… NO FEAR! Ellos van con la ilusión de conocer cosas nuevas y ni se paran a pensar que algo pueda salir mal, lo mismo ese es el secreto de que todo les salga bien… Este año salieron de Sevilla sin saber el hotel al que iban… manda webos… Dónde está el problema? Si al final todo se acaba arreglando siempre… Pues resulta que ya una vez en Tours, nadie de la delegación española se anima a ir a París con ellos... pues nada, se cogen su TGV ellos dos y se van a Paris a echar el día… preguntando se llega a Roma, y siempre habrá algún conductor de autobús que medio hable español para echarles una mano… Desde luego, si no se perdieron en Alemania hace 3 o 4 años ya no se pierden: de modo que llegan a una ciudad perdida de Alemania, de noche, enero, en medio de una tormenta de nieve… coche de alquiler… consiguen llegar a la ciudad donde tenían el alojamiento, no encuentran el hotel y se paran para preguntarle a un taxista… cosas de la vida, el taxista español… Dónde está el problema? Pues eso, en una palabra, torero!
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