miércoles, 9 de marzo de 2011
Nihil sub sole novum
Nada nuevo bajo el sol, más de 8 años en la empresa y todo sigue prácticamente igual… Próximo lunes reunión absurda a una hora absurda, para hablar de temas absurdos… nada nuevo bajo el sol… ¿Tiene sentido convocarnos a todos, perdiendo un día de trabajo, para hablar de lo mismo de siempre y sacar como conclusión final que cada uno haga lo que mejor le parezca? Las 12 de la mañana es una hora de puta madre pa tomarse la primera cervecita en el Salvador, o para que algún camastrón se tome un cafelito en el Bar Laredo mientras ojea el ABC, pero no es una hora seria para empezar una reunión de toda una delegación… A las 12:15 empezarán a llegar los más puntuales (es un decir…), Córdoba y Jaén… a las 12:25 llamarán las malagueñas diciendo que ya están llegando, que acaban de pasar por Osuna… vaya tela… sobre las 12:45 estaremos más o menos todos en la oficina, ahora empieza la ronda de besos y la puesta al día: la de Almería nos enseñará fotos de sus hijos, la de Granada nos contará lo guay que estuvo el concierto de los Jander Pinkis… sobre la 1:00 podremos empezar la reunión, aunque habrá que parar para comer sobre las 2:00 o 2:15, que la gente que viene de fuera llevan ya muchas horas en la calle… en fin… Nos vuelven a convocar para las 3:15 pero para esa hora están todos, incluído mi jefe, abajo en el bar tomándose un café, por no hablar de las de los cigarritos… total , a las 3:30 casi que estamos todos sentados y dispuestos a seguir con la importantísima reunión en la que, como todos sabíamos de antemano, no nos están diciendo nada nuevo… “Sancho, para este viaje no necesitábamos alforjas”. A la 4:00 se va la primera, a las 4:15 la segunda y a las 4:45 la tercera… los demás hasta las 5:00, ni un minuto más, a las 5:05 cada uno en su coche camino de casa. Al día siguiente todo sigue igual… lo dicho, nada nuevo bajo el sol… le contamos a las compañeras que se marcharon antes lo que se perdieron de la reunión, o sea, nada… cada uno seguirá haciendo lo que crea oportuno, sin órdenes de equipo, sin liderazgo, sin consignas, directrices pocas y contradictorias… en fin, nuestro pequeño Zapatero…
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