lunes, 29 de agosto de 2011

Antz

Lo de las hormigas este verano no ha sido normal, no es normal que de 22 macetas que tenemos en el patio, 19 tuvieran hormiguero, y tampoco es normal que tuviéramos hormigas hasta dentro del lavavajillas… una cosa es “vive y deja vivir” y otra cosa es “dame la mano y me tomo el brazo”… se pasaron, se pasaron tres pueblos… y lo pagaron… Ya cansados de tanto bicho, compramos un bote de insecticida super-mega-hiper-tóxico-venenoso-que-te-cagas, me puse un poco de Wagner para ponerme en situación, Cabalgata de las Valquirias… jejeje… y empieza el baile… Por un momento me sentí como el Teniente Coronel Kilgore : “¿Hueles eso? ¿Lo hueles, hijo? Es el napalm. Me gusta el olor del napalm, sobre todo cuando amanece. Una vez bombardeamos una colina sin parar durante 12 horas y cuando acabamos de machacarla subí a ella. No encontré nada, salvo el cadaver de un viet. ¡Pero qué olor aquel! ¡Allí olía a victoria!” ... cuánta destrucción, cuánta devastación, cuánta hormiga muerta… animalito…
La guerra no ha acabado, lo sé, esta batalla la hemos ganado pero las cabronas son como los marines: no mueren, van al infierno a reagruparse…

No hay comentarios:

Publicar un comentario