Otra feria que llega y otra feria que se va y no acabo yo de encontrarle la gracia, y ya van muchos años… y mira que le he dao vueltas… en fin… Como buena mente racional-cuadriculada-de ciencias puras, he reducido la feria a sus componentes esenciales y he llegado a la conclusión de que, en teoría, la feria me debería encantar: a saber, básicamente consistiría en una reunión de amigos (bien), que alquilan un local y contratan un servicio de catering (muy bien), le ponen música y un sitio donde bailar… ahí ya empieza a malear, porque de entre todos los tipos de música que conozco, la folklórica es la que menos me gusta, o para ser sinceros, no es que me guste poco, es que me ataca el sistema nervioso central… es superior a mí, lo reconozco… y mira que el flamenco me encanta, pero las sevillanas me pueden… me imagino al ejército americano poniéndole Los Cantores de Hispalis a los prisioneros de Al Qaeda día y noche hasta hacerles confesar que atentaron contra las Torres Gemelas… bueno, tampoco haría falta mucho tiempo, dos discos serían más que suficientes… si les dejan un ratito más confiesan que mataron a Manolete, tampoco hay que pasarse, son terroristas pero son seres humanos…
¿Qué pasa cuando muchos muchos muchos grupos de amigos que alquilan estos locales, llamémosles “casetas”, coinciden en el espacio y en el tiempo? Es lo que se viene a llamar “feria”, y básicamente paraliza la actividad de la ciudad durante una semana, como pasa por ejemplo en la Feria de Marzo de Londres… (esto se llama sarcasmo…), la administración local al 10%, los bancos cierran a las 12,00… vamos, mismamente como en Londres… Pues nada, ya puestos, vámono pa la feria… dejamos el coche donde Cristo perdió la alpargata, le damos el correspondiente impuesto revolucionario al gorrita rumano de turno y caminata hasta Los Remedios; o mejor vamos en metro, que pa eso semo una ciudad del sigo XXI… ahora toca averiguar qué linea nos deja más cerca de la Feria (esto es ironía, sólo para echarnos unas risas).
Y si vamos a pasar una semana a piñon fijo en la feria entre amiguetes habrá que comer, no? Genial, pa eso tenemos nuestro propio catering, que elabora unos deliciosos manjares a precio de amigo … Mis cojones!!! Pásate media hora abriéndote hueco a codazos en la barra para conseguir tortillas poco hechas, pinchitos semicrudos, montaítos con pan de ayer, cerveza caliente en vaso de plástico, … y todo a precio del Bulli, servido en mesa de madera coja y pringosa y con música ambiente en “modo Guantánamo”.
Pues ya que hemos comido, vamos a llevar a los niños a los cacharritos de la Calle del Infierno… los subimos a los ponys, los coches locos y en el Ratón Vacilón, a 5 pavos el viaje… 45 segundos… Ea, ahora el niño se quiere montar otra vez… normal, no le acaba de coger el gusto cuando ya se tiene que bajar… otros 5 pavos… al final de la feria haces las cuentas y te ha salido 2 euros más barato que el pase de temporada de Disneyland París… eso sí, viene bien desconectar y dejar de escuchar un rato a Ecos del Rocío martilleándote el selebro, aquí se lleva más Pitbull.
Que sí, que luego va uno a la feria y se lo pasa bien, que te tomas 4 rebujitos con los amigos y te da igual la tortilla cruda, los pinchitos fosforescentes, las sevillanas a toda hostia, la peste a caballo, las mesas pringosas y todo lo que implica una feria, pero que no, que esto no está bien pensao, que las cosas han cambiado y haría falta que alguien de mente racional-cuadriculada-de ciencias puras pusiera un poco de sentido común… algún valiente?
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