lunes, 22 de febrero de 2010

In memoriam

Llevo tiempo intentando darle forma a mis pensamientos, a ver si soy capaz de expresar lo que he sentido y siento tras la muerte de Pili, pero sigo sin encontrar el modo ¿Qué se puede decir? Ni encuentro ni existen palabras de explicación o de consuelo, sólo preguntas, impotencia, rabia, dolor… ¿Por qué ella? ¿Por qué ahora? ¿Por qué? Sólo queda agachar la cabeza, tragarse las lágrimas y mirar hacia delante, que el tiempo poco a poco vaya aliviando el dolor. A quienes no tenemos creencias religiosas nos queda pensar que donde quiera que esté, está en paz, que tuvo una vida plena, que fue feliz e hizo feliz a su familia y amigos.
Pili estará siempre con nosotros, el tiempo hará que lo que hoy son lágrimas se conviertan en sonrisas recordándola, recordado cómo fue, recordando su alegría, su optimismo, sus ganas de vivir.

1 comentario:

  1. No hay palabras para expresarlo.
    Coincido contigo en el dolor, la rabia, la impotencia.
    Cada día que pasa, peor lo llevo ya que no lo entiendo y en mi mente no cabe la idea de no volver a verla, de no volver a pelearme con ella, a reir con ella o simplemente seguir viviendo con ella mi vida y la de mi familia.
    Ella formará parte de mi vida hasta el día en el que yo me reuna con ella y hablemos y nos pongamos al día.
    Quiero pensar que allá donde esté, nos vigila y nos cuida.
    Y a ti, Alberto, quiero darte las gracias por tus palabras y por estar junto a Estefanía y las niñas.
    Gracias por abrir tu corazón.
    Besos

    ResponderEliminar