De un tiempo a esta parte me siento más cómodo cuando voy de compras solo, no sé, lo mismo es una etapa de la vida, una rachita, no sé… antes no concebía ir de compras sin que Estefi me hiciera de estilista personal, "este color no te va bien", "esto te pega con aquello", "esto te lo puedes poner con lo otro" (…), pero últimamente, cuando voy con ella de compras raro es el día que no acabamos discutiendo. Lo mismo soy yo, no sé… uno tiene sus rarezas, sus manías…por ejemplo, yo cuando voy a comprarme unos zapatos voy a una zapatería, y si paso por delante de un escaparate con Levi’s a 15 € paso de largo, porque lo que necesito son unos za-pa-tos… y cuando compro esos zapatos, mi necesidad está cubierta, no necesito entrar en todas y cada una de las tiendas que hay desde la zapatería hasta el coche… un antropólogo lo explicaría muy fácilmente: el hombre es cazador, la mujer es recolectora… Seguramente la culpa de que acabemos discutiendo es mía, porque en el fondo soy un maniático y un intransigente, y cuando, por ejemplo, salimos a pasear por el centro de Sevilla me gusta pasear por el centro de Sevilla, no por las tiendas del centro de Sevilla… joer, pa un día que no llueve vamos a aprovechar, no?… una manía como otra cualquiera… esto no hay antropólogo que lo explique, habrá que preguntarle a una antropóloga… Y después está el tema manipulación… me dice: "Vamos a Massimo Dutti que he visto unos polos muy monos para ti"… Polos monos? Mis cojones!!! Lo que en realidad quiere decir es:"Vamos a Massimo Dutti, vemos un polo para ti en 5 minutos y nos quedamos media hora viendo ropita para mí; y después de Massimo Dutti, vamos a ir a Benetton y después nos vamos a pasar por…". En fin, creo que esta historia ya la he contado, no? Véase punto 1… Aquí la explicación antropológica es más simple, algo así como el chiste del lepero delante de la pecera… En fin, al menos me consuela saber que todas las mujeres de la oficina hacen lo mismo y más con sus maridos…el sexo débil, dicen…
Pero bueno, hay que reconocer que ir de compras con Estefi también tiene sus ventajas: casi siempre me invita a merendar, salgo un rato de la rutina trabajo-casa, casa-trabajo, muevo las piernas (es un eufemismo de "ando más que Marco Polo"), y lo mejor de todo: nunca volvemos con las manos vacías… igual vamos a buscar un chandal para Paula y acabamos comprando una corbata para el cumple de su padre, unos leotardos para Marta o un regalo para el cumple del Nacho, el caso es no volver de vacío… no lo entiendo, demasiado para una mente simple…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario