miércoles, 9 de septiembre de 2015

Minha terra galega


Prólogo: Querido rey Melchor, como este año he sido bueno, quería pedirte que me trajeras un GPS.

Día 1
Madrugón, madrugón: una vez descartada la idea de hacer noche en Salamanca tocaba levantarse tempranico, a las 5 de la mañana, colacaíto para las niñas y a las 5:40 ya estábamos en carretera rumbo a Galicia, Ruta de la Plata, Camino de Santiago, mira por dónde, que nos enteramos ya allí…qué ignorantes… El día de antes ya habíamos dejado todo preparado y cargado en el coche y, a falta de 70 pavos para comprar un soporte, había improvisado un tinglao low cost para que las niñas fueran distraídas viendo pelis durante el camino: un pulpo, un iPad y dos pinzas de tender… wonder of wonders, maravilla, oye... Parada para desayunar ya en la provincia de Cáceres, creo recordar, y a las 10:30 ya habíamos pasado Salamanca, ritmito guapo, guapo… Almuerzo-picnic en los Lagos de Sanabria, Zamora.

Hasta ese momento se nos había hecho ameno el viaje pero to fue llegar a Orense y llegar el cansancio y, más que cansancio, el tedio… ay Dios qué grande es Orense… Llegamos al camping (Playa Canelas, Portonovo, Pontevedra) poco antes de las 18:00, 12 horas y 1.000 Km de camino, ay Jezú, qué jartura… nunca mais… El camping muy coqueto, chiquito, mucha arboleda, los bungalows de madera, muy acogedores, el aparcadoiro justo delante(…), en fin, muy buena primera impresión que nos dio. Mientras Estefi iba con Paula a comprarle un bañador, Marta venía conmigo a la piscina del camping; el agua más fría que la medalla de Drácula… bueno, fría para mí, porque Marta y los demás niños estaban encantados con el agua y con los toboganes… Y después ducha calentita para recuperar las constantes vitales y cena en O Risón, recomendación del recepcionista del camping. Muy muy bien, pulpo, merluza, calamares, empanada, Estrella Galicia… to weno

Día 2
Recuperándonos aún del palizón de ayer, la idea era quedarnos cerquita hoy, así que primera parada Combarro, camino de Pontevedra “pola costa”.

Pueblo muy chiquito, muy típico, muchos hórreos, muchos cruceiros, muy bonito y muy turístico. Comida en Tapería Rua 19, muy bien, nouvelle cuisine, recomendable reservar porque es muy pequeñito.

Visita después a Pontevedra, mucha piedra y nada del otro mundo salvo una gaviota comiéndose una paloma... jaarrrrr... apocalíptico… qué cosa más bestia!!! En fin, bastante prescindible Pontevedra. De vuelta a Sanxenxo nos pasamos por La Toja (A Toxa); se supone que es, y lo es, bastante turístico, pero como que tiene su encanto, y sus balnearios, sus hoteles 5 estrellas, sus playas y sus mansiones flipantes que te cagas… vaya nivelón… quién coño vive ahí? Pues por lo visto, un tal Amancio Ortega tiene una casita allí, un tal Adolfo Domínguez es su vecino… en fin… Paseíto en bicicleta muy agradable, café frappé en terracita, el tiempo ideal… qué más se puede pedir?



Última visita del día, la playa y la ermita de A Lanzada, en O Grove, preciosa la playa y bonito el paseo y las vistas desde la ermita.


Día 3
En este camping se toman a rajatabla eso del descanso (no como los cabrones del camping El Faro de Conil) y si dicen “Circulación prohibida de 0:00 a 8:00” significa circulación prohibida de 0:00 a 8:00. El problema es que si el barco para las Islas Cíes sale de Cangas a las 9:15, si sales a las 8:00 como que no llegas ni de coña… me dicen en recepción que hay otras dos familias que vamos a Cíes así que el guarda nos abre in the morning. OK. En fin, otra vez madrugón, a las 7 en planta y a las 7:15 otra vez en carretera. A las 8:10 ya teníamos el coche aparcado en el mismo muelle, ole, ole y ole. Nada de frío y como que mola más ir en cubierta, no? Hombre, molar sí que mola más, pero a los 5 minutos ya no se podía aguantar arriba de frío… tos p'abajo… jejeje... Parada en Vigo a recoger al resto del pasaje y en 40 minutos en las Cíes con to los avíos para echar un día en la playa excepto la sombrilla, la dejamos en Sevilla porque el pronóstico daba nubes y probabilidad de lluvia... de momento sólo nubes... Antes de la playita, ruta hasta el faro de Cíes (7 Km), cargados con toallas, bañadores, comida, bebida, chanclas, protector solar… en fin... no sé si me explico: hacer una ruta de senderismo de 7 Km, con 2 niñas y cargando con los avíos de un día de playa…






Bueno, el paseo es precioso y merece muchísimo la pena, bosque, gaviotas, montaña, gaviotas, vistas espectaculares, más gaviotas (…) y por fin se ve el faro al final del camino, que cuando ves el faro te crees que ya has llegado, pero qué va, ahora es cuando empieza de verdad la subida… en fin, las niñas se portaron como unas campeonas. Si la ruta es preciosa, el faro ya... qué vistas!


Aprovechamos para almorzar allí arriba porque se empezaba a nublar y parecía que el picnic en la playa se nos iba a ir al garete… Terminándonos el bocata allí arriba, impresionante cómo se vio llegar la tormenta desde el mar, ni de coña nos iba a dar tiempo de encontrar refugio, es lo malo de la naturaleza, no te puedes meter en un Zara mientras escampa… jejeje… Toda la bajada lloviendo, agüita calaera, no como para ponerte como una sopa pero, por si acaso apretaba, bajamos a ritmo de Usain Bolt. Para cuando llegamos abajo ya había escampado y, después de las carreras y viendo que no hacía nada de frío, quién se iba a resistir a bañarse en la mejor playa del mundo? Baño en la Praia de Rodas, agua turquesa como el Caribe pero pelín más fresquita… con “fresquita” quiero decir “fría de cojones”, bastante más fría que en La Antilla, con eso te lo digo to... Arena blanca y finísima, temperatura ideal (…) o sea, siesta de todas todas…



A las 5:30 barco de vuelta a Cangas y directamente al bungalow, demasiado cansados como para hacer turismo por los pueblos cercanos como teníamos planeado.

Día 4
Lejos, cerca, lejos… hoy toca cerca: salimos tardecito después de la pequeña paliza de las Islas Cíes, rumbo a Arcade; y qué hay en Arcade? Aparte de una praia (a cualquier cosa la llaman praia, ay jezú dónde se baña esa gente…), el restaurante Beiramar, espectacular el arroz con bogavante y las ostras que nos comimos con vistas a la ría.


Seguimos rumbo sur hasta la frontera con Portugal, la desembocadura del río Miño, A Guarda. Lo que en un principio era un destino tipo “dónde más podemos ir por esa zona?” acabó siendo uno de los sitios más bonitos que vimos en todo el viaje. Subimos en coche hasta el monte de Santa Tecla (o Santa Trega) y vaya vistas sobre la desembocadura del Miño, y vaya rasca arriba… 10 grados menos que abajo y un viento que te cagas…


Ya bajando parada en el Castro de Santa Tecla (o Santa Trega), muy interesante y muy bien conservado, otra sorpresa!!!


Y camino de Baiona, parada en un mirador junto al faro Silleiro, el Atlántico ahí a jierro pegando contra las rocas, las Islas Cíes en el horizonte.


Baiona, bonito casco histórico, bonita la fortaleza de Monterreal, bonito puerto con su correspondiente praia y con réplica de la carabela La Pinta, que resulta que a la vuelta del descubrimiento de América tocaron tierra allí allá por 1493, fíjate qué curioso… Y ya está bien por hoy, casi que vimos la puesta de sol sobre las Islas Cíes y ya nos vamos de vuelta a Sanxenxo, que las amigas de las niñas las estaban esperando en el camping.

Día 5
Hoy tocaba lejos, Santiago, que por la autopista (paganini, of course) no se hizo muy pesado. Aparcadoiro en el mismo cogollito, Plaza del Obradoiro, Catedral (no, no le dimos el abrazo al apóstol) y paseo por el casco histórico, ambientazo, como no podía ser menos. Mucho peregrino, mucho perroflauta, mucho scout y mucho turista...


Mu bonico, a must, como dicen los ingleses. El día amaneció nublado, una pena, y no iba a mejorar, al contrario, después de comer, ya en el coche camino de la Costa da Morte, empezó a llover y nos tuvimos que volver llegando a Noia. Pues nada, qué se le va a hacer, al bungalow y que las niñas jueguen con sus amigas, que ya ha escampao, manda webos...

Día 6
Último día en Galicia, y hoy toca... relax en el camping, que ya está bien de tanto coche, coño ya… Hoy amanece un día espectacular, ni una nube en el cielo… paseo junto al mar desde Portonovo a Sanxenxo y comida en O Barco, recomendación de nuevo del chaval de recepción del camping. Todo muy rico pero me quedé con las ganas de un buen plato de cigalas, me tuve que conformar con mejillones… habrá que volver... Siestecita en el bungalow y división de opiniones después, yo me voy a la playa (Praia de Canelas) y las chicas se van a la piscina. La playa genial, arena fina, agua cristalina (…); acostumbrado a ver sólo mar y cielo al mirar al horizonte, aquí después del mar hay otra vez tierra… y cargueros y cruceros pasando… qué sensación más curiosa… Y de la praia a la piscina, después charla con Andoni y Nieves, del bungalow de al lado, y las niñas con sus amigas… en fin, tranquilitos antes del viaje de mañana.

Día 7
Mañana de despedidas, de fotos de las niñas con sus amigas y, sin prisas, salimos para Madrid, que esta vez cogimos por la autopista de Pontevedra a Ourense, que la ida se nos había hecho eteeeeeeernaaaaaaaa por la nacional… No fue tan mal pero hay que ver qué grande es Ourense, Dios… Con nuestro providencial ojo para elegir gasolineras y áreas de descanso, cogimos una salida que nos llevó al escenario de La Matanza de Texas… ni un alma, ni una sombra más que una junto a unas naves industriales abiertas pero desiertas, y junto a una caravana que creíamos abandonada, hasta que salió un tipo con aspecto de asesino a sueldo de película, hablando en ruso por el móvil… le faltaba la camiseta interior de tirantas y la pistola metida en el pantalón… la hostia… vámonos de aquí antes de que aparezca algún traficante de armas a entregarle un pedido o que una banda rival llegue a ajustarle las cuentas… de modo que la empanada que habíamos encargado en Portonovo y que estaba de muerte nos la comimos como los pavos y salimos pitando de allí, no fuera a ser que… Sin novedades en el resto del camino, bueno sí, que llega un momento en el que, sin decirte nada, sin indicación alguna (Adanero pa un lao, Madrid pa otro) la A6 se convierte en AP6 (la “P” es de “paganini”)...o sea, otra vez toca pasar por caja… y esta vez CLAVADA, en mayúsculas, casi 13 pavos… “Bienvenidos a Madrid”, joer, cómo se las gastan… (al día siguiente, hablando con un amigo, ya nos dejó más tranquilos, la alternativa a la AP6 viene a ser una ruta turística por los pueblos de la sierra de Madrid, así que bien pagados están los 13 lerus…).

Nube de polvo sahariano sobre Madrid, una calor que te cagas y no se mueve una gota de aire… ay omaíta, con lo fresquito que estábamos en Galicia… travesía de Madrid buscando el piso de Patri, zona Arturo Soria, que no fue compañero de reparto de Conchita Velasco y Lina Morgan, que fue un urbanista el hombre. En fin, después de idas y venidas y despistes varios por la M40, la M30 y la madre que las parió, (Melchor, miarma, acuérdate de lo mío), ya encontranos el piso, y después de descargar y acomodarnos, chapuzón en la piscina, que si fría estaba el agua de las Islas Cíes, no veas cómo se me quedó el cuerpo después de 2 minutos en el agua, joer qué frío… Eso la piscina, porque en el piso, de llevar más de una semana cerrado, vaya caloraca que hacía… abres las ventanas y el aire que entra ya empieza a ser más fresco, alabado sea el señor, pero vaya tela el ruido que mete la M-30…


eso sí, las vistas son chulas.

Día 8
Hoy toca otra vez relax, que bastante paliza nos dimos ayer, y cena en Cabanillas del Campo, Guadalajara, con Nanín y Marimar, compañera de cole de Estefi, hace ya algunos años. De camino, mira tú por dónde, qué casualidad, parada en centro comercial Plenilunio y visita al Primark… coincidencia? No da puntá sin hilo la torera… jajaja... Nos llevaron a cenar a La Buena Vida con toa su buena voluntad, pero vaya tela, vaya tela... tardaron casi una hora en atendernos, esperando en la mesa en la calle arresiítos, que vaya viento frío que se levantó… en fin, ni pulpo ni Estrella Galicia pero al final no estuvo mal la cosa, eso sí, ya dentro.

Día 9
Camino del centro de Madrid, paso breve por Plaza de Castilla a ver de cerca los rascacielos que se ven desde el piso.


Puerta del Sol, Plaza Mayor con su correspondiente bocata de calamares, y después al museo Reina Sofía a ver el Gernika.


La casita del Ratón Pérez en la Calle Arenal y terminamos el día en el planetario de Madrid (Melchor, no me lo dejes, eh!). El Cielo de una Tarde de Verano creo que se llamaba la presentación, muy interesante y muy bien explicado. Y como nos gustó ayer y no queda lejos, para la cena de nuevo al Plenilunio, TGB, The Good Burguer, muy rica y free refill, que con la calor que hace y sed que arrastramos nos vino muy bien.

Día 10
Día grande, el día señalaíto en el calendario de las niñas… Parque Warner…

Oye Melchor, no quiero ponerme pesao pero ya sabes, lo que dijimos, ok? A las 11 y poco ya estábamos en la puerta, increíbles e incomprensibles las colas para comprar entradas: si en internet las pillas con un 40% de descuento mínimo, y sin colas, qué haces comprándolas en taquilla, miarma? Lo mismo es que si compras las entradas directamente en taquilla y les enseñas un tatuaje te hacen un 50 o un 60%… Mother of the Beautiful Love, Madre del Amor Hermoso, no he visto más tatuajes en mi vida, ni en el concierto de AC-DC… qué cantidad y qué variedad… demonios, águilas, tigres, nombres de hijos, de novias, letras chinas, góticas. árabes, caracteres élficos, coronas de espinas, tatuajes en hombros, antebrazos, vientre, cuello, muslos, gemelos, riñones, en el lomo, en la paletilla, en el costillar… en fin… Dicen que no está permitido meter comida en el parque y los controles de seguridad a la entrada son acojonantes que te cagas, te pregunta el segurata: “No lleva comida, verdad?” / “No, no, qué va” / “Ea, puede pasar...” alucinante, la gente pasa hasta neveras… jajaja… Las niñas flipando y llevándonos de una atracción a otra, haciendo colas, buscando sombra, sudando si había que sudar… esto sí que es un palizón y no lo del coche...


A las 10 de la noche salimos del parque, reventaos los cuatro. Los pies abiertos de haber andado todo el día en chanclas, la ropa de pena, de sudor y de agua de las atracciones, muerto de sed aún después de haber estado todo el día bebiendo y bebiendo… cuánto no sudaría que cenando después en un Foster me bebí 1 litro de Pepsi y seguía teniendo sed… ay omá… qué sed y qué agotamiento… y dicen que el 2º día es gratis? Mejor lo dejamos... Me quedo con el Tom y Jerry, el espectáculo de Loca Academia de Policía, Río Bravo… qué más hicimos? Ah, sí, qué ratito más malo pasé en el Coaster Express (en español, El Quebrantahuesos), la montaña rusa de madera… no es tanto la impresión, la aceleración, el cague y tal, sino el traqueteo… si no me rompí las cervicales ese 10 de agosto no me las rompo ya… y me dice Paula que la próxima vez viene con amigas pa poder montarse en el Superman y el Stunt Fall… ya no está uno pa esto…


Una lástima que el Lindo Gatito y el Correcaminos estuviesen cerradas, ahí hubiesen flipao las niñas...

Día 11
Después de habernos despertado a las 11 tras la paliza de la Warner del día anterior, último día en Madrid, pero hoy de tranquis… comida en el piso y a las 5 camino del Palacio Real, que abren a las 6 y hoy es gratis.


A mí no es que me llamen mucho la atención los palacios y tal pero sí que merece la pena verlo, to mu guapo y mu costeao, Estefi tomando nota de ideas por si un día nos toca la primitiva…

Día 12
Nos levantamos sin prisas, desayuno sin prisas, hacer las maletas sin prisas y al final salimos casi a la 1 del piso, al poco parada a comer en un Telepizza, otra parada a repostar y ya hasta Alcalá non-stop…

Y para los amantes de las estadísticas: al final fueron 3.216 Km en coche y 76,56 Km andando (según mi pulserita Xiaomi), que parece una barbaridad, una borricá, que la pulserita se ha vuelto loca, pero son 7 Km/día, en la calle viendo cosas desde por la mañana hasta por la noche no es nada descabellado. Botellines de Estrella Galicia, no me acuerdo; litros de Coca Cola, muchos; Frappuccinos Caramel del Starbucks, muchos también. Discusiones a cuenta del GPS, unas pocas, Melchor, ya tú sabes. Pelis que vieron las niñas en el iPad, 16 unas cuantas veces. Veces que escuchamos el Now That's What I Call Good Music 90 y 91, lo menos 5… la canción del viaje: Up, de Olly Murs.

Me queda la espinita de la mariscada, la espinita de ponerme malo de comer cigalas, me queda ver la Costa da Morte, me queda ver la playa de las Catedrales, me queda darle un achuchón al apóstol, tenemos que volver a las Islas Cíes… morriña de pulpo es lo que tengo

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